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| Afrontando el Ventisquero de la Condesa |
martes, 24 de mayo de 2016
Cross Tres Refugios 2016: Fuera de control
jueves, 24 de diciembre de 2015
Diciembre
Mes lleno de compromisos, trabajo y ocasiones para el exceso en el cual me resulta harto complicado el mantener una rutina deportiva medianamente decente y en el cual suelo volver a las andadas de un peso por encima de lo recomendable. Además este anticiclónico y atipico final de otoño está enrareciendo el aire madrileño ocasionando que mis asmáticos pulmones no trabajen tampoco como deberían, viviendo constantemente con gran aparato de toses y estornudos que me motivan poco al esfuerzo. En fin, que me lo tomo con calma y lo afronto como un descanso mental y físico para arrancar en enero con nuevas ilusiones. Ni sansilvestres ni otras zarandajas espero. De hecho mis eventos de mes se limitan a una carrera de 10 km, que cierra mi miniciclo otoñal de diezmiles, y una fácil y oxigenante excursión de inicio de vacaciones escolares con mis hijos, de 6 y 11 años.
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| El equipo |
Y ya, para despedir el año, salvo imprevisto, una excursión por el Guadarrama con mis hijos aprovechando mis breves vacaciones navideñas y que es el primer día sin colegio. Mis pulmones lo pedían a gritos. El lugar elegido es La Najarra (2.123) y la ruta, la clásica desde el puerto de la Morcuera con recorrido de la fácil cresta y regreso por el camino a media ladera desde el collado de La Najarra. Sin nieve y con tiempo estable (cuestión básica en este caso dada la altitud y lo desnudo del terreno), es una magnífica excursión para hacer con niños pues además de hacer una cumbre, tiene el aliciente de que normalmente hay rebaños de cabras montesas en la cima, es fácil avistar buitres volando muy cerca y se puede visitar el pequeño refugio de la cumbre oeste. Todo ello en una distancia asequible, 6 km, y con un desnivel no demasiado pronunciado (350 metros +). Nosotros lo hemos hecho en unas tres horas con un montón de paradas incluidas. La única dificultad que encontraremos será alguna zona corta de pedrera en el descenso al collado de la Najarra y la búsqueda del mejor paso para salvar el primer roquedo que nos encontramos en la subida.
domingo, 22 de noviembre de 2015
XXXVI TROFEO JOSE CANO- CARRERA DE CANILLEJAS 2015
Segunda gran clásica del asfalto otoñal madrileño que, como tenía previsto, he corrido y disfrutado. Aunque lo de disfrutar no lo esperaba antes de empezar la carrera tras un mes de entrenamientos tirando a escasos y casi siempre sufrientes y poco motivadores de cara a la cita de Canillejas. Son las servidumbres de ser asmático en Madrid cuando el pertinaz anticiclón enmierda nuestros cielos. Afortunadamente la entrada de aire frío de ayer ha limpiado la atmósfera a la par que nos ha regalado una fresca mañana ideal para correr. La carrera, vieja y veloz conocida a la que tenía abandonada desde la edición de 2011, ha discurrido según el mejor de mis planes, que era sufrir lo justo y regular para llegar al kilómetro 7, inicio de la larga bajada hasta la meta, con fuerzas suficientes para acabar corriendo deprisa dentro de mis posibilidades. Ni un pero, casi lo consigo y sólo se me hace algo largo el último kilómetro; el resto ha sido un plácido trotar en el que he podido ir a ritmos de entre 4:30 y 5:00 sin echar el bofe, lo cual no ha dejado de sorprenderme tras los reptantes entrenos previos. Misterios del cuerpo y la mente humanos. En fin, un diez mil más en mi vuelta a los orígenes y fundamentos, en el que me he demostrado que sigo más o menos donde he estado siempre, en la clase media baja del pelotón. No pido más.
Clasificación general
domingo, 18 de octubre de 2015
XXXV CARRERA DE LA CIENCIA
Me apetecía cambio de tercio y, tras mucho tiempo, volver a correr un diezmil por el asfalto madrileño. Y esta vieja conocida y clásica carrera del calendario otoñal se ha cruzado en mi camino. Con la vista puesta en la otra gran clásica madrileña, el Trofeo José Cano o Carrera de Canillejas, a celebrar dentro de más o menos un mes, quería ver de dónde parto y qué margen de mejora me queda en estas escasas cuatro semanas. Con ningún entrenamiento específico, con lo que haya dejado en el cuerpo mi anarco rutina (por llamarla de alguna manera) deportiva, me planto en la salida del CSIC en la C/Serrano, en una mañana nublada pero seca y con agradable temperatura, con la sana intención de conocer dónde estoy y motivarme a ser más metódico en los próximos tiempos por ver hasta dónde llego, que sospecho que será donde casi siempre o aún peor dado mi declive físico, que los años ya no van perdonando. El caso es no pararse y disfrutar.
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| Gran ambiente de atletismo popular |
Y la carrera ha transcurrido más o menos como pensaba: Un primer kilómetro cuesta abajo, con una pequeña tachuela y un gran embotellamiento ralentizante pero que acabo a 5´/km. Un segundo kilómetro, Puerta de Alcalá en lontananza, intentando coger velocidad de crucero y que será el más rápido de la carrera (4'39''); un tercero atascado en la estrecha calle Recoletos que nos deposita en el paseo del mismo nombre y nos lanza (es un decir) Castellana arriba, casi a 5'. Tres kilómetros de avenida que pican y pican cuesta arriba y se me empiezan a hacer duros, donde no me veo fresco y empiezo a sufrir. El 6º kilómetro lo hago a 5'20'' y empiezo a ver esfumarse el bajar de 50'', primer muro del diezmilero popular. Después, ya en zona de toboganes rumbo de vuelta al Ramiro, cojo de nuevo ritmo y consigo hacer los kilómetros restantes entre 4'40 y 4'50, suficiente si mi carrera midiera 10.000 metros para bajar de 50, pero tanto zigzag me ha llevado a correr, según mi GPS, 230 metros de más y a parar el crono en meta en 50''18'', que a la postre son los que valen. Tengo trabajo por delante, a ver si consigo sacar algunos entrenamientos de calidad que me permitan poner un 4 delante de mi próxima marca en el diez mil.
Clasificación
domingo, 4 de octubre de 2015
CROSS DE LA PEDRIZA 2015
8:00 de la mañana, con cuatro años y unos kilos más que la primera y última vez que había venido a esta dura y técnica carrera, espero mientras llueve copiosamente a ir a recoger el dorsal dentro del coche. No es cuestión de tentar a la suerte tras una semana de dudas sobre si participar o no tras un proceso viral que me ha tenido casi parado los últimos días. Pero si me hubiera quedado en casa creo que los remordimientos me hubieran causado más molestias que las que la propia carrera me generara. Así que, como casi siempre, llego con el programa de mínimos de acabar en tiempo. Prolegómenos, calentamiento y pistoletazo de salida, este año en la misma barrera de entrada del parque (6 kilómetros de clavo). Inicio por la carretera a Quebrantaherraduras, cogiendo ritmo y la carrera estirándose. Ahí vamos, sin demasiados problemas hasta Canto Cochino donde la subida hacía el Yelmo empieza pina y recia como pocas hasta los llanos de la Gran Cañada, por donde pasé hace unas semanas. Aquí me sorprende el que no tomemos la más directa senda de las Carboneras hacia la pradera del Yelmo y que sigamos por la senda Maeso, exactamente por el mismo trazado de mi último entrenamiento montañero Hace rato que dejó de llover, pero nubes bajas corren entre los riscos por los que serpenteamos en dura pendiente, ayudándonos de las manos en muchas ocasiones. En la zona de los del Acebo y la Cara emprendemos el técnico, y hoy algo peligroso por lo mojado, descenso hacia el Collado de la Dehesilla. Voy bien, lento (ya es algo constitutivo mio) pero seguro. Paso con algo de margen el control de cierre.
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| Entrada a la gatera de Navajuelos |
Lo que sigue es, a mi entender, la parte más dura de la carrera. Es el ascenso hasta Navajuelos y su pradera, previo paso por una de las gateras por la que reptamos literalmente a lo largo del itinerario, y bajo la espectacular torre derrumbada que es el risco de Mataelvicial. Vuelvo a sufrir lo indecible trepando por estas lajas, creo que me pasa factura la semanita que he pasado. En los llanos previos a la Pared de Santillán espero recuperar, pero lo único que hago es chocarme con un muro. Además he perdido al grupo con el que iba y voy solo. Y así llego al avituallamiento y control del Collado de la Ventana, hoy cubierto por una espesa niebla. El tramo que sigue y supera el cresterío de Las Torres, cumbres de La Pedriza ya a 2.000 metros, es para mi gusto uno de los más bellos y espectaculares de las montañas españolas, pero entre que apenas se ve y la caraja que llevo no lo termino de disfrutar como merece. Sigo sin prisa pero sin pausa. En el descenso entre la parte más alta de Las Torres y el siguiente control del collado del Miradero la visibilidad es ciertamente escasa, pero gracias a la perfecta señalización de la organización no hay riesgo de pérdida.
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| Zona de Las Torres |
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| No se ve un huevo |
En el Collado del Miradero me tomo un respiro y como y bebo en abundancia por ver si en el descenso encuentro mis fuerzas perdidas. Y sí, surte efecto tan obvia solución. Empiezo bajando con prudencia por el bosque, donde cambiamos el piso rocoso por las traicioneras raices, y me voy encontrando mejor a medida que pasan los minutos, vamos que no es que vaya como un cohete pero hasta cojo a algún corredor. Y en el ascenso entre Cuatro Caminos y la bajada previa al Collado Cabrón vuelvo a trotar con alegría. Y en el descenso a Canto Cochino, dejo de ir suelto y solitario y encuentro más corredores e incluso los sobrepaso. Juro que no me he dopado. Los kilómetros de propina entre Canto Cochino y la meta los hago sin demasiado problema y cuando tras 5 horas y 2 minutos acabo la carrera siento que tengo ganas de más. Muy contento la verdad, ni me acuerdo de las horas en las que me he sentido como un jabalí en una montería. Por si alguien se anima el año que viene, son 25 kilómetros y + 1.900 metros por trochas y sendas laberínticas y que van de lo empinado a lo vertical en su mayor parte.
domingo, 13 de septiembre de 2015
Una vuelta por La Pedriza Anterior
Tenía en mente otro recorrido diferente desde Canto Cochino, pero al llegar a la barrera del Parque a las 7:30 me la he encontrado cerrada. Cosas de la política "proteccionista" de este país, que privilegia al dominguero desaprensivo que duerme sus resacas en La Pedriza en detrimento del montañero madrugador. Pues nada, no queda otra que añadir unos 3 kilómetros de aproximación a Canto Cochino y cambiar de planes pues esto alargaría demasiado mi excursión. Se me ocurre subir hasta la Gran Cañada, en la falda meridional del gran macizo que es la llamada Pedriza Anterior, culminada por la Peña del Yelmo, y darle una vuelta por la Senda Maeso, que me llevará hasta el collado de La Dehesilla. Es éste un tramo que no conozco y me apetece, La Pedriza Anterior es La Pedriza en estado puro, primigenio, aquí no llegaron las repoblaciones del siglo pasado que han cubierto de pinos otras partes del parque. El paisaje es piedra desnuda, enormes bloques de granito redondeado por todas partes, jarales y alguna pradera en la parte llana que culmina los distintos escalones del macizo. Y sendas laboriosas en las que se suda cada metro de avance, como en el resto de La Pedriza. Ideales para endurecerse. Tras 18 kilómetros y unos 900 metros de desnivel positivo he vuelto a la barrera del parque, ya abierta pero con cola para entrar, qué agobio. No me ha importado el cambio de planes, pese a todo.
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| Embalse de Santillana desde la Senda Maeso |
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| El Yelmo al fondo |
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| La Pared de Santillán |
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| Cerca del Collado de La Dehesila |
domingo, 23 de agosto de 2015
Cerro Ventoso
Hoy mi intención era subir a la Mujer Muerta, una de las mejores excursiones del Guadarrama, para quitarme la pena del final de mis vacaciones. Pero al llegar al Puerto de La Fuenfría he encontrado toda la línea de cumbres cubierta por una espesa niebla y he tenido que improvisar un recorrido alternativo. Para variar y porque es monte que normalmente se deja de soslayo, he decidido tomar la ladera al este del puerto, y subir al Cerro Ventoso (1.965) por el directo sendero que señalizado con hitos sube hasta su alargada cima que, según recuerdo, en días claros es un estupendo mirador. Hoy, como se observa en la foto, no ha sido el caso. Para volver he bajado un poco a tientas hasta el collado Ventoso (1.892) y, una vez en él, tomar la accidentada y divertida Senda de los Alevines que, a media ladera del segundo de los Siete Picos, pasa por la bucólica pradera de Majalasna y su pico (el primer pico) y luego desciende decididamente por el pinar hasta el cruce de caminos de Navarrulaque, donde he cogido la pista que cómodamente me ha dejado en la pradera de los Corralillos desde donde he retomado la calzada hasta el coche. Un agradable periplo de unos 13 kilómetros y unos 600 metros de desnivel positivo. Luego me ha dado rabia que se ha despejado y ha quedado un día magnifico, quizás si hubiera esperado un rato hubiera podido alcanzar mi objetivo inicial. Otro día será.
| Muchas nubes arriba |
| Senda de Los Alevines |
| Un recoveco de la senda |
| El primer pico |
| Juegos de sol y nubes en Siete Picos |
| Pradera y Pico de Majalasna |
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