Mostrando entradas con la etiqueta Trail. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trail. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de agosto de 2016

Del Alto del León a Cabeza Lijar, Cerro de La Salamanca y Risco del Palanco

Cerro de la Salamanca y Cabeza Lijar desde el Cerro del Palanco
Para finalizar la parte campestre de mis vacaciones me he ido a correr un rato por la montaña, a la zona de Cuelgamuros, cuerda montañosa que parte del Alto del León o puerto de Guadarrama (1.510) y acaba en el Abantos a la altura de El Escorial. Es zona muy agradable para correr o, en mi caso y estado de forma, troti-andar por sendas pedregosas no muy empinadas y pistas asfaltadas y sin asfaltar. Grandes vistas, pinares tupidos, cimas accesibles y sendas bien señalizadas (pasa por aquí el GR10 y hay varias sendas locales), hacen de este sector de la sierra un paraiso excursionista. Mi ruta ha salido del puerto por la pista tras el asador, ha tomado un sendero al kilómetro más o menos de salir pasando una cerca (señalizado en azul y blanco-rojo-verde para no perderse) que en constante subida deja en la primera eminencia del día, el Cerro Piñonero (1.649), una breve bajada al Collado de la Gasca (1.601) y la subida final sin dificultad alguna a Cabeza Lijar (1.823) y su mirador sobre un viejo bunker de la Guerra Civil. Bajada por senda pedregosa al siguiente collado (de la Cierva o de La Mina, 1.709), cruzado por la pista que luego tomaremos a la vuelta. Una vez en el collado seguimos rumbo suroeste hasta la siguiente cima tomando el GR que, en cómoda pendiente por el bosque de la ladera oeste de la montaña, nos deja en las inmediaciones del sucio refugio de La Salamanca unos metros por debajo de su cima (1.785). Como todavía tengo tiempo sigo un rato por la línea de cumbres y por el sendero de la cara este me llego subiendo entre gayubares a la pedregosa cima del Risco del Palanco (1.667), estupendo mirador del maravilloso Valle de Enmedio, Cueva Valiente y la Peña Blanca. Para volver, encuentro una senda volviendo sobre mis pasos unos centenares de metros y descendiendo hacia el noroeste, por debajo de La Salamanca, al collado del Hornillo (1.637) que separa la cuerda principal de la eminencia de Cueva Valiente (1.903). Ya abandonamos las sendas de guijarros y tomamos la pista que, asfaltada en este tramo, nos lleva de nuevo al collado de La Mina y rodeando los contrafuertes de Cabeza Lijar lleva de nuevo al Alto del León. Este tramo, abierto al tráfico, lo compartiremos con coches e "intrépidos" motoristas, lo que le quita algo de encanto a la excursión si bien las maravillas contempladas previamente hacen que pronto lo olvidemos. Me han salido casi 16 kilometros y unos 600 metros de desnivel de subida.

Cabeza Lijar desde el Cerro Piñonero


Abantos y Valle de Los Caidos desde Cabeza Lijar

Llegando a La Salamanca

Cabeza Lijar desde La Salamanca

Cueva Valiente y Refugio de La Salamanca

Peña Blanca y Valle de Enmedio desde el Risco de Palanco



Collado Hornillo

Abantos y Risco del Palanco desde la pista hacia el Alto de León



martes, 24 de mayo de 2016

Cross Tres Refugios 2016: Fuera de control

Afrontando el Ventisquero de la Condesa
Primera entrada del blog en todo el año, lo que da una idea de la escasa actividad en estos meses. Etapas de la vida. Volverán tiempos más propicios. Pero como me sigue picando el gusanillo de correr por la montaña pues no pude resistirme y en otro alarde, no sé si de excesivo optimismo en mis posibilidades o de pura idiotez, me inscribí en esta mi carrera favorita de montaña. Y mira que sabía lo que me esperaba, pues sería la sexta vez que me pusiera en línea de salida. Esta prueba de la legendaria Copa de Hierro de Carreras de Montaña de Peñalara no es excesiva en longitud (unos 30 km) ni en desnivel (+ 1.750) para los actuales cánones ultras,  pero no deja de ser un hueso duro de roer si no vas con un mínimo de forma para enfrentarte a alguna de las sendas más bravías del Guadarrama. Si a ello se le une mi ya inveterada mala costumbre de hacer experimentos con el calzado, apaga y vamonós. Esta vez he venido con mis Merrell AllOut Rush, una zapatilla que no es ni chicha ni "limoná", ni minimalista ni no, pero en cualquier caso muy blanda para el actual estado de mis pies, si bien ya venía muy rodada e incluso probada sin incidencias en el último Cross de La Pedriza. Y claro, el largo descenso de Maliciosa (2.223 m) a Canto Cochino y no parar a atarme bien las zapatillas antes de empezar a bajar, ha vuelto a pasar factura a las plantas de mis pies, que ya a media altura presentaban unas dolorosas rozaduras que me hacían correr de puntillas. Mal, muy mal por mi parte. Otro tópico: Se junta el hambre con las ganas de comer. Si ya venía justito, pues desde Canto Cochino me toca, en un calco de hace dos años, entrar en modo supervivencia y afrontar de nuevo la eterna subida a la Bola del Mundo, remontando el impetuoso curso del Manzanares , básicamente andando despacito e intentando no ceder a la tentación, mandarlo todo a freir espárragos y sentarme tranquilamente a mirar el espectacular paisaje viendo pasar a los escasos corredores-paseantes que van detrás mío, que me van alcanzando y a los que voy perdiendo de vista no sin antes recibir mis ánimos.  El muro final del Ventisquero de la Condesa, un empinado praderío todavía salpicado aquí y allá de neveros y lleno de agua y barro, aún lo hago engarzado a una hilera de corredores que reptamos como podemos de hito en hito, pero en cuanto cede la pendiente y toca bajar mi última esperanza de poder entrar en tiempo (máximo 6 horas) se difumina. Aún puedo medio trotar por la parte de cemento de la pista, pero es coger el sendero del Emburriadero, que sustituye a la drástica bajada de la Pala Montañeros por exigencias del Parque Nacional (mira tú, una "ecológica" pista de esquí), y los pedruscos puntiagudos que alguien ha puesto ahí aposta para maltratar aún más a mis ampollas impiden que mi ritmo pueda ir más allá de un ridículo ir de puntillas esquivando los guijarros más prominentes. Cuando llego a la carretera para ya afrontar los últimos cientos de metros siento el mismo placer indescriptible que se debe sentir cuando has llevado largas horas  un yunque de 100 kilos y de repente lo sueltas. Corro hasta con alegría. Y tras seis horas y cuarto añado el primer fuera de control en una carrera a mi cada vez más larga lista de fracasos clamorosos en carreras de montaña, algo es algo, aunque, en el fondo, me lo he pasado muy bien.






domingo, 4 de octubre de 2015

CROSS DE LA PEDRIZA 2015




8:00 de la mañana, con cuatro años y unos kilos más que la primera y última vez que había venido a esta dura y técnica carrera, espero mientras llueve copiosamente a ir a recoger el dorsal dentro del coche. No es cuestión de tentar a la suerte tras una semana de dudas sobre si participar o no tras un proceso viral que me ha tenido casi parado los últimos días.  Pero si me hubiera quedado en casa creo que los remordimientos me hubieran causado más molestias que las que la propia carrera me generara. Así que, como casi siempre, llego con el programa de mínimos de acabar en tiempo. Prolegómenos, calentamiento y pistoletazo de salida, este año en la misma barrera de entrada del parque (6 kilómetros de clavo). Inicio por la carretera a Quebrantaherraduras, cogiendo ritmo y la carrera estirándose. Ahí vamos, sin demasiados problemas hasta Canto Cochino donde la subida hacía el Yelmo empieza pina y recia como pocas hasta los llanos de la Gran Cañada, por donde pasé hace unas semanas. Aquí me sorprende el que no tomemos la más directa senda de las Carboneras hacia la pradera del Yelmo y que sigamos por la senda Maeso, exactamente por el mismo trazado de mi último entrenamiento montañero Hace rato que dejó de llover, pero nubes bajas corren entre los riscos por los que serpenteamos en dura pendiente, ayudándonos de las manos en muchas ocasiones. En la zona de los del Acebo y la Cara emprendemos el técnico, y hoy algo peligroso por lo mojado, descenso hacia el Collado de la Dehesilla. Voy bien, lento (ya es algo constitutivo mio) pero seguro. Paso con algo de margen el control de cierre.

Entrada a la gatera de Navajuelos
Lo que sigue es, a mi entender, la parte más dura de la carrera. Es el ascenso hasta Navajuelos y su pradera, previo paso por una de las gateras por la que reptamos literalmente a lo largo del itinerario, y bajo la espectacular torre derrumbada que es el risco de Mataelvicial. Vuelvo a sufrir lo indecible trepando por estas lajas, creo que me pasa factura la semanita que he pasado. En los llanos previos a la Pared de Santillán espero recuperar, pero lo único que hago es chocarme con un muro. Además he perdido al grupo con el que iba y voy solo. Y así llego al avituallamiento y control del Collado de la Ventana, hoy cubierto por una espesa niebla. El tramo que sigue y supera el cresterío de Las Torres, cumbres de La Pedriza ya a 2.000 metros, es para mi gusto uno de los más bellos y espectaculares de las montañas españolas, pero entre que apenas se ve y la caraja que llevo no lo termino de disfrutar como merece. Sigo sin prisa pero sin pausa. En el descenso entre la parte más alta de Las Torres y el siguiente control del collado del Miradero la visibilidad es ciertamente escasa, pero gracias a la perfecta señalización de la organización no hay riesgo de pérdida.

Zona de Las Torres

No se ve un huevo
En el Collado del Miradero me tomo un respiro y como y bebo en abundancia por ver si en el descenso encuentro mis fuerzas perdidas. Y sí, surte efecto tan obvia solución. Empiezo bajando con prudencia por el bosque, donde cambiamos el piso rocoso por las traicioneras raices, y me voy encontrando mejor a medida que pasan los minutos, vamos que no es que vaya como un cohete pero hasta cojo a algún corredor. Y en el ascenso entre Cuatro Caminos y la bajada previa al Collado Cabrón  vuelvo a trotar con alegría. Y en el descenso a Canto Cochino, dejo de ir suelto y solitario y encuentro más corredores e incluso los sobrepaso. Juro que no me he dopado. Los kilómetros de propina entre Canto Cochino y la meta los hago sin demasiado problema y cuando tras 5 horas y 2 minutos acabo la carrera siento que tengo ganas de más. Muy contento la verdad, ni me acuerdo de las horas en las que me he sentido como un jabalí en una montería. Por si alguien se anima el año que viene, son 25 kilómetros y + 1.900 metros por trochas y sendas laberínticas y que van de lo empinado a lo vertical en su mayor parte.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Una vuelta por La Pedriza Anterior


Tenía en mente otro recorrido diferente desde Canto Cochino, pero al llegar a la barrera del Parque a las 7:30 me la he encontrado cerrada. Cosas de la política "proteccionista" de este país, que privilegia al dominguero desaprensivo que duerme sus resacas en La Pedriza en detrimento del montañero madrugador. Pues nada, no queda otra que añadir unos 3 kilómetros de aproximación a Canto Cochino y cambiar de planes pues esto alargaría demasiado mi excursión. Se me ocurre subir hasta la Gran Cañada, en la falda meridional del gran macizo que es la llamada Pedriza Anterior, culminada por la Peña del Yelmo, y darle una vuelta por la Senda Maeso, que me llevará hasta el collado de La Dehesilla. Es éste un tramo que no conozco y me apetece, La Pedriza Anterior es La Pedriza en estado puro, primigenio, aquí no llegaron las repoblaciones del siglo pasado que han cubierto de pinos otras partes del parque. El paisaje es piedra desnuda, enormes bloques de granito redondeado por todas partes, jarales y alguna pradera en la parte llana que culmina los distintos escalones del macizo. Y sendas laboriosas en las que se suda cada metro de avance, como en el resto de La Pedriza. Ideales para endurecerse.  Tras 18 kilómetros y unos 900 metros de desnivel positivo he vuelto a la barrera del parque, ya abierta pero con cola para entrar, qué agobio. No me ha importado el cambio de planes, pese a todo. 


Embalse de Santillana desde la Senda Maeso
El Yelmo al fondo
La Pared de Santillán
Cerca del Collado de La Dehesila

domingo, 23 de agosto de 2015

Cerro Ventoso


Hoy mi intención era subir a la Mujer Muerta, una de las mejores excursiones del Guadarrama, para quitarme la pena del final de mis vacaciones. Pero al llegar al Puerto de La Fuenfría he encontrado toda la línea de cumbres cubierta por una espesa niebla y he tenido que improvisar un recorrido alternativo. Para variar y porque es monte que normalmente se deja de soslayo, he decidido tomar la ladera al este del puerto, y subir al Cerro Ventoso (1.965) por el directo sendero que señalizado con hitos sube hasta su alargada cima que, según recuerdo, en días claros es un estupendo mirador. Hoy, como se observa en la foto, no ha sido el caso. Para volver he bajado un poco a tientas hasta el collado Ventoso (1.892) y, una vez en él, tomar la accidentada y divertida Senda de los Alevines que, a media ladera del segundo de los Siete Picos, pasa por la bucólica pradera de Majalasna y su pico (el primer pico) y luego desciende decididamente por el pinar hasta el cruce de caminos de Navarrulaque, donde he cogido la pista que cómodamente me ha dejado en la pradera de los Corralillos desde donde he retomado la calzada hasta el coche. Un agradable periplo de unos 13 kilómetros y unos 600 metros de desnivel positivo. Luego me ha dado rabia que se ha despejado y ha quedado un día magnifico, quizás si hubiera esperado un rato hubiera podido alcanzar mi objetivo inicial. Otro día será.

Muchas nubes arriba

Senda de Los Alevines

Un recoveco de la senda

El primer pico


Juegos de sol y nubes en Siete Picos




Pradera y Pico de Majalasna

martes, 11 de agosto de 2015

Una semana, cuatro montañas

Aprovechando que estoy unos días de vacaciones por la Sierra Oeste madrileña y que voy cogiendo ritmo he podido hacer cuatro salidas montañeras en menos de una semana, para mí el mejor de los descansos. Sin prisas, disfrutando de los paisajes agostados y algo severos de estos montes del Sistema Central y saldando alguna cuenta pendiente. Lo voy contando:


  • Cabeza Lijar desde el embalse de La Jarosa:

Una omisión imperdonable por mi parte el no haber ido nunca al Embalse de La Jarosa y su maravilloso valle al abrigo de la línea de cumbres, ya por debajo de los dos mil metros pero no por ello menos hermosas, que discurre entre el Puerto de los Leones y el Abantos en El Escorial. En Cabeza Lijar (1.823) y otras cumbres cercanas como el Cerro de La Salamanca o Cueva Valiente sí que he estado en otros tiempos, así como en parajes para mí tan evocadores como Pinares Llanos o el Valle de Enmedio, pero desde La Jarosa no había subido nunca y ya tocaba. La ruta que sigo es la que encuentro más directa consultando en mapa del IGN con el que planifico la excursión y la verdad es que no me defrauda. Dejo el coche en el aparcamiento de La Jarosa II y tomo una pista señalizada hacia el noroeste que abandono en el primer cruce a la derecha que me deposita en un cortafuegos a la altura de una pista asfaltada que recorre la sierra. Subo por el cortafuegos y, poco antes de su finalización, tomo un sendero (hay un par de hitos bien visibles) que, por agradable pinar y en ocasiones fuerte pendiente, me deja en otra pista que, en pocos metros a mi izquierda, me deja en el  collado de La Mina (1.711). La cumbre de Cabeza Lijar, impresionante mirador con un bunker de la guerra transformado en pacífico refugio y balcón sobre los valles adyacentes, queda a unos minutos enlazando con el sendero GR 10 a la derecha. Los alrededor de siete kilómetros desde la salida salvan 720 metros de desnivel. Para volver y por el fuerte calor que empieza a notarse no me complico la vida por caminos que no conozco bien todavía y vuelvo por el mismo itinerario. En total habrán sido unos 13,5 km y una cuenta pendiente menos...

El cortafuegos


Valle de Los Caidos y Abantos

Hacia el Puerto de Los Leones y cumbres de La Fuenfría y El Eapinar

Cueva Valiente


  • Excursión con niños a Las Machotas (desde Zarzalejo):
Es Zarzalejo, a 1.104 metros sobre el nivel del mar y colgado en la ladera de Las Machotas a medio camino de Puerto de La Cruz Verde, uno de los pueblos del Guadarrama que mejor conservan su esencia serrana. Y allí me dirijo con mis hijo de cinco años y mi hija de diez a intentar subir a Las Machotas, por lo menos a La Machota Baja (1.410) la cumbre más llamativa de esta montaña bicéfala. Y con entusiasmo salimos por el camino que lleva al collado de Entrecabezas, que enlaza con la Silla de Felipe II al otro lado de la montaña. Como suele ocurrir en estos casos, lo divertido es subirse a todas y cada una de las muchas rocas del camino y recolectar y comer moras. Y disfrutar de la sombra del magnífico castañar  por el que discurre la primera parte de la senda, con ejemplares de gran porte e incluso con algún árbol catalogado como singular. Al final los niños deciden que, a cien metros de la cima, ya han subido bastante y tras un buen rato jugando entre las grietas y cobijos de las rocas, bajamos de nuevo al pueblo huyendo ya del resol agosteño y tras volver a ver la montaña de  nuevo con ojos de niño.


Castaño singular


Fuente del Rey


La cumbre al fondo

Un helicóptero militar y sus maniobras nos amenizan la marcha

El Escorial

El Guadarrama se disuelve

Zarzalejo y el San Benito

¡¡Una madriguera!!



  • Alto del Mirlo o Pico de Casillas por el Valle de Iruelas
Cerro Escusa 
El año pasado ya me llegué por estos pagos del oriente de Gredos para subir al Cerro de la Escusa. En aquella ocasión subí al Puerto de Casillas desde la vertiente sur del valle del Tietar, desde el término de Casillas. Y me quedó la idea de volver por aquí para volver a remontar el maravilloso Valle de Iruelas, en las cercanías del pueblo de El Tiemblo (Ávila) y llegar al puerto por la vertiente norte. Y aquí que me he venido con la intención de hacer algunos kilómetros y desniveles más ya que le voy volviendo a coger el tranquillo a la cosa. La excursión la planteo de forma sencilla: Subir por la pista forestal, al principio asfaltada, que remonta el fresco valle desde el mismo pantano de el Burguillo y alcanzar el puerto de Casillas tras nueve kilómetros de subida cómoda, a la sombra de los pinos y árboles de rivera, pero sin pausa. En época húmeda acompaña el rumor del agua del río que baja y los muchos arroyos que lo alimentan, pero hoy está todo seco. He dejado el coche en una cuneta algo más arriba de área de Las Cruceras. Una vez en el puerto, tomo la ladera de la izquierda (este) y salvo los algo más de 300 metros de desnivel hasta el  triangular Alto del Mirlo o Pico de Casillas (1768 m) por una pedregosa pista que sirve también de cortafuegos. No es montaña de gran altura pero sí que tiene bastante prominencia (301 metros) y es la única montaña de Gredos de cierta relevancia que tiene parte de sus laderas en la provincia de Madrid. <Y es un mirador excepcional de la hermosa garganta Yedra y sus castañares, del nudo de colinas y pinares que unen Guadarrama y Gredos, del mismo Valle de Iruelas, la continuidad de cumbres de la Sierra y el Valle del Tietar al sur. En la cima me encuentro con tres corremontes, únicas personas que veo en toda la mañana, y que están haciendo un largo recorrido por la zona. Un saludo y algo de charla y emprendo el descenso por la cuerda hacia el norte hasta alcanzar el llamado Pozo de Las Nieves, tradicional construcción restaurada cuya función era el proveer de hielo proveniente de las nieves del invierno. Una vez aquí abandono el camino que recorre la cuerda hacia el Cerro de Las Encinillas y el Cabezo de la Parra y atrocho hacia el oeste buscando una pista que recorre la sierra a media ladera y que, he visto en el mapa, luego se une a la pista que tomé para subir al puerto. Este tramo es espectacular, pues atraviesa una mancha de robles excepcionalmente bien conservada en este entorno pinariego y que le da una elegancia y una calma soberbias a este ya de por si hermoso paisaje. No hay senda, si acaso alguna traza ganadera, pero se bajan bien los aproximadamente 250 metros  hasta la pista que, una vez alcanzada, hay que tomar a la izquierda para, tras varios kilómetros de llaneo y ligera subida , encontrar la pista de la mañana y descender rápidamente hasta el coche. Decir que hay dos fuentes que tenían agua potable en el recorrido, lo cual ha sido muy de agradecer tras 24 kilómetros y algo más de 1.000 metros de desnivel de subida.

Subiendo al Puerto, todavía a la sombra

En el puerto

La cuerda hacia el Cabeza de la Parra

La garganta Yedra y el cerro de Guisando


Gredos hacia el oeste


El pozo de la Nieve

El alto del Mirlo desde el Pozo de la Nieve


El cerro de las Encinillas


Robles





El track en Wikiloc


  • Pico Zapatero desde Navandrinal 
La Sierra de la Paramera es una almenada alineación de montañas que separa las altas llanuras abulenses, el valle de Amblés, del valle del Alberche y la sierra de Gredos. Y otra de mis cuentas pendientes... Se ve desde muchas partes, desde Guadarrama, desde casi cualquier cumbre de Gredos desde el Oriente hasta el Circo, por supuesto desde la dura llanura con nombres de reminiscencias medievales (Solosancho, Mengamuñoz, Muñogalindo, Muñotello, La Hija de Dios...) y cuántas veces no habré dicho al verla: "Qué buena pinta tiene, algún día habrá que ir por ahí", y nunca he ido. Hasta ahora. Es la típica sierra que mantiene el privilegio de la relativa soledad gracias a su vecindad con montañas más afamadas.  Ya tenía documentado que el acceso desde el pueblo de Navandrinal (1325), al sur de la sierra quizás era el más espectacular y no me he equivocado.  La sierra tiene varias cumbres y elijo su máxima eminencia, el espigado por esta vertiente Pico Zapatero (2158). Y la ruta que tomo es la que sale de la parte más alta del pueblo (aparcar a la entrada del mismo, pues es de calles estrechas y de difícil maniobra) y en empinada pista de cemento llega a un colladito al lado de una antena. Se sigue ya en breve bajada hacia el arroyo que se ve más abajo y que se cruza para doblar a la izquierda (oeste) y seguir la pista hasta que muere al pie de la llamada Garganta del Zapatero, que se remonta casi en su totalidad hasta alcanzar la cuerda. No hay apenas sendero señalizado, si acaso algún hito, pero se sube bien casi por cualquier sitio dejando el arroyo a nuestra izquierda casi todo el rato. Se podría remontar hasta el Portacho del Zapatero pero es más directo y cómodo atrochar antes de llegar al mismo para ganar la divisoria. Una vez tomada ésta el sendero, ahora sí bastante claro, llanea para soslayar el Risco Redondo y ya dirigirse a la pirámide rocosa del Zapatero. Aquí me equivoco y sigo los hitos que no son, como puedo comprobar a la bajada, El caso es que sigo unas terrazas herbosas y llego a un punto en que no hay más hitos y veo claro cómo subir pero no cómo bajar. Me parece una trepada más difícil del I+ que he visto reseñado y mi política de cero riesgos cuando voy solo y lo apolillado de mis facultades destrepadoras,  hacen que me dé la vuelta a pocos metros del vértice de la cima. Cuando llego de nuevo a terreno más firme me cruzo con un par de corredores que veo que suben por una línea de hitos que me había pasado inadvertida y que iba más a plena cresta de la que yo he tomado. Por lo fluido que suben me parece que el terreno debe ser más practicable, pero hoy ya no tengo más tiempo y me vuelvo definitivamente. Queda pendiente volver y hacer la integral de la sierra, que promete ser magnífica. Para el regreso tomo la senda que va por la línea de cumbres hasta, ahora sí, el portacho del Zapatero (1.950) y sigo la pedregosa pista que por la loma de la llamada Sierra del Zapatero (una de las dos laderas que encierran al arroyo del Zapatero y opuesta al pico) baja de nuevo hasta el pueblo. Es un descenso fácil y ameno por las muy buenas vistas de los escarpes de esta ceñuda, adusta y berroqueña serranía y del macizo oriental de Gredos. Han sido unos 15,5 km con 790 metros de desnivel positivo,

Saliendo del pueblo

Fin de la pista, al fondo el portacho del Zapatero, a la derecha el Risco Redondo


El Pico Zapatero

Terrazas por la que subo

Vista atrás al Risco Redondo y sierra del Zapatero

Cabezo de Mijares y Puerto de Serranillos

Por ahí abajo, Navandrinal

No lo termino de ver


La Serrota, un suave "dosmil"

Valle de Amblés

Pico Zapatero

Desde el Portacho del Zapatero

Risco Redondo y Zapatero

Zapatero

Peña Cabrera


Valle del Alberche y Sierra del Valle, se ven el Mirlo y el Cerro Escusa

Peña Cabrera



  • Y una pequeña digresión sobre calzado (minimalista)
Ya va para dos años que inicié mi transición hacia el correr minimalista, natural o como quiera que se llame dado el lamentable estado de mis rodillas y lo necesario que veía el correr, si no "bien", sí de otra manera menos lesiva. Poco a poco mis zapatillas han ido disminuyendo de grosor en la suela y de drop, hasta el punto de que mis últimas zapatillas ya son completamente "cero drop", y lo más importante, mi técnica ha ido evolucionando a una pisada de medio pie o ante pie (dependiendo del terreno y el ritmo), mi zancada se ha acortado, mi cadencia ha aumentado (sin pasarse)  y en los últimos meses cualquier molestia inicial en la planta de los pies y en los aquiles había desaparecido completamente. Hasta que me cambiado de zapatillas de trail a unas zapatillas, las Merrell Bare Access Trail, que si bien no son minimalistas estrictas por el grosor de su suela (16 mm) sí son cero drop. Había pensado en ellas para tiradas muy largas que finalmente no he hecho y que culminaron con mi abandono del MAM entre otras razones por lo castigados que llegaron mis pies al segundo paso por Cotos (Km 25), pues se le suponían mayor protección que mis jubiladas y supercómodas pero de tejido superdelicado y desgarrable Merrell Ascend Glove (14 mm) y que no me han ocasionado molestia alguna. ¿Diferencia pues? : La placa antirrocas que llevaban tanto mis añoradas NB MT110 como las Ascend y no llevan la Bare Access Trail y cuya ausencia hace que acabe con las plantas muy doloridas cuando el terreno que piso, que es casi siempre por las zonas que me muevo, es pedregoso y está lleno de guijarros graníticos de todos los tamaños. Hasta he empezado a tener molestias en una rodilla. Así que mi siguiente paso será reducir grosor y sobre todo en montaña buscar una buena alternativa con placa antirrocas.