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jueves, 24 de diciembre de 2015

Diciembre


Mes lleno de compromisos, trabajo y ocasiones para el exceso en el cual me resulta harto complicado el mantener una rutina deportiva medianamente decente y en el cual suelo volver a las andadas de un peso por encima de lo recomendable. Además este anticiclónico y atipico final de otoño está enrareciendo el aire madrileño ocasionando que mis asmáticos pulmones no trabajen tampoco como deberían, viviendo constantemente con gran aparato de toses y estornudos que me motivan poco al esfuerzo. En fin, que me lo tomo con calma y lo afronto como un descanso mental y físico para arrancar en enero con nuevas ilusiones. Ni sansilvestres ni otras zarandajas espero. De hecho mis eventos de mes se limitan a una carrera de 10 km, que cierra mi miniciclo otoñal de diezmiles, y una fácil y oxigenante excursión de inicio de vacaciones escolares con mis hijos, de 6 y 11 años. 

El equipo
El 10 km fue la Carrera de las Empresas, multitudinario evento en el que nunca había participado y al que comparecí en la modalidad de equipo mixto de 4 integrantes (se suman todos los tiempos para la clasificación). Culminación de un fin de semana corporativo, con viernes de cierto exceso etílico y poco sueño, no llego en la mejor de mis condiciones y acabo como puedo y por no perjudicar al resto del equipo, mucho más competitivo que yo. Lo cierto es que la sudada que me pego, a fuer de provocarme nauseas desde el primer metro, purga mi organismo y me deja buenas sensaciones para el resto del día. Hay que sufrir para disfrutar después...  La carrera es durilla y transcurre en su totalidad por el Paseo de la Castellana, más o menos serán cinco kilómetros de subida y cinco de bajada. Primero 500 metros de bajada, luego vuelta y 3,5 km de subida hasta Plaza de Castilla. Bien, fuerzas aún intactas pero estómago algo inquieto. Vuelta hacia abajo, ya hemos visto a la cabeza de carrera bajar hace rato por el carril contrario, ahora toca ver a los que van por detrás. Es curioso como los ritmos van bajando hasta llegar, en esta carrera algo idiosincrática y peculiar, a la mera caminata. Me divierten los comentarios que escucho, del tipo: "Mira a Manolo, el de mantenimiento de la fábrica, ¡cómo corre el condenado!". Los cuatro kilómetros de bajada, lejos de resultarme un alivio, me van minando. Siempre me ha agobiado la amplitud del Paseo de la Castellana, me resulta espacialmente engañosa, los metros me da la sensación de que se dilatan, la línea recta me difumina las referencias y mi mente se tensa. Pero aparte de eso, no respiro bien y se acrecientan las náuseas. En el kilómetro 8 la carrera se da de nuevo la vuelta y quedan 2 kilómetros de subida (que a la postre serán 1,8, pues la carrera tiene 200 metros menos de los 10.000 teóricos). El ritmo que he conseguido llevar muy cogido por los pelos por debajo de 5 el km se me va en el 9 a 5,20. Y porque no quiero parar para no perjudicar al equipo. Revivo algo cuando en el último kilómetro huelo la meta y finalizo aliviado este 9,8 km en 47:33. Grandes marcas las de mis compañeros de equipo, gracias a las cuales acabamos en 15ª posición en equipos mixtos de cuatro, y divertido y distendido ambiente de carrera. Una bonita experiencia.



Y ya, para despedir el año, salvo imprevisto, una excursión por el Guadarrama con mis hijos aprovechando mis breves vacaciones navideñas y que es el primer día sin colegio. Mis pulmones lo pedían a gritos. El lugar elegido es La Najarra  (2.123) y la ruta, la clásica desde el puerto de la Morcuera con recorrido de la fácil cresta y regreso por el camino a media ladera desde el collado de La Najarra. Sin nieve  y con tiempo estable (cuestión básica en este caso dada la altitud y lo desnudo del terreno), es una magnífica excursión para hacer con niños pues además de hacer una cumbre, tiene el aliciente de que normalmente hay rebaños de cabras montesas en la cima, es fácil avistar buitres volando muy cerca y se puede visitar el pequeño refugio de la cumbre oeste. Todo ello en una distancia asequible, 6 km, y con un desnivel no demasiado pronunciado (350 metros +). Nosotros lo hemos hecho en unas tres horas con un montón de paradas incluidas. La única dificultad que encontraremos será alguna zona corta de pedrera en el descenso al collado de la Najarra y la búsqueda del mejor paso para salvar el primer roquedo que nos encontramos en la subida. 











domingo, 22 de noviembre de 2015

XXXVI TROFEO JOSE CANO- CARRERA DE CANILLEJAS 2015


Segunda gran clásica del asfalto otoñal madrileño que, como tenía previsto, he corrido y disfrutado. Aunque lo de disfrutar no lo esperaba antes de empezar la carrera tras un mes de entrenamientos tirando a escasos y casi siempre sufrientes y poco motivadores de cara a la cita de Canillejas. Son las servidumbres de ser asmático en Madrid cuando el pertinaz anticiclón enmierda nuestros cielos. Afortunadamente la entrada de aire frío de ayer ha limpiado la atmósfera a la par que nos ha regalado una fresca mañana ideal para correr. La carrera, vieja y veloz conocida a la que tenía abandonada desde la edición de 2011, ha discurrido según el mejor de mis planes, que era sufrir lo justo y regular para llegar al kilómetro 7,  inicio de la larga bajada hasta la meta, con fuerzas suficientes para acabar corriendo deprisa dentro de mis posibilidades. Ni un pero, casi lo consigo y sólo se me hace algo largo el último kilómetro; el resto ha sido un plácido trotar en el que he podido ir a ritmos de entre 4:30 y 5:00 sin echar el bofe, lo cual no ha dejado de sorprenderme tras los reptantes entrenos previos. Misterios del cuerpo y la mente humanos. En fin, un diez mil más en mi vuelta a los orígenes y fundamentos, en el que me he demostrado que sigo más o menos donde he estado siempre, en la clase media baja del pelotón. No pido más.







Clasificación general

domingo, 18 de octubre de 2015

XXXV CARRERA DE LA CIENCIA


Me apetecía cambio de tercio y,  tras mucho tiempo, volver a correr un diezmil por el asfalto madrileño. Y esta vieja  conocida y clásica carrera del calendario otoñal se ha cruzado en mi camino. Con la vista puesta en la otra gran clásica madrileña, el Trofeo José Cano o Carrera de Canillejas, a celebrar dentro de más o menos un mes, quería ver de dónde parto y qué margen de mejora me queda en estas escasas cuatro semanas. Con ningún entrenamiento específico, con lo que haya dejado en el cuerpo mi anarco rutina (por llamarla de alguna manera) deportiva, me planto en la salida del CSIC en la C/Serrano, en una mañana nublada pero seca y con agradable temperatura, con la sana intención de conocer dónde estoy y motivarme a ser más metódico en los próximos tiempos por ver hasta dónde llego, que sospecho que será donde casi siempre o aún peor dado mi declive físico,  que los años ya no van perdonando. El caso es no pararse y disfrutar.

Gran ambiente de atletismo popular
Y la carrera ha transcurrido más o menos como pensaba: Un primer kilómetro cuesta abajo, con una pequeña tachuela y un gran embotellamiento ralentizante pero que acabo a 5´/km. Un segundo kilómetro, Puerta de Alcalá en lontananza, intentando coger velocidad de crucero y que será el más rápido de la carrera  (4'39''); un tercero atascado en la estrecha calle Recoletos que nos deposita en el paseo del mismo nombre y nos lanza (es un decir) Castellana arriba, casi a 5'. Tres kilómetros de avenida que pican y pican cuesta arriba y se me empiezan a hacer duros, donde no me veo fresco y empiezo a sufrir. El 6º kilómetro lo hago a 5'20'' y empiezo a ver esfumarse el bajar de 50'', primer muro del diezmilero popular. Después, ya en zona de toboganes rumbo de vuelta al Ramiro, cojo de nuevo ritmo y consigo hacer los kilómetros restantes entre 4'40 y 4'50, suficiente si mi carrera midiera 10.000 metros para bajar de 50, pero tanto zigzag me ha llevado a correr, según mi GPS, 230 metros de más y a parar el crono en meta en 50''18'',  que a la postre son los que valen. Tengo trabajo por delante, a ver si consigo sacar algunos entrenamientos de calidad que me permitan poner un 4 delante de mi próxima marca en el diez mil.







Clasificación

domingo, 26 de abril de 2015

Acompañando al Rock´n´roll Madrid Maratón 2015 (The Bootleg Series Vol. 2)

Por la Gran Vía
Le he cogido gusto a vivir las grandes citas del atletismo popular de Madrid desde fuera, así que hoy me he ido a la salida de nuestro maratón con la intención de dejarme llevar hasta donde mis fuerzas y mis ganas me permitieran. Evidentemente la distancia completa no la veía factible dado mi irrisorio volumen de kilómetros de los últimos meses, pero quería probar hasta donde podía llegar a ritmo trotoncillo y sin agobios de ningún tipo, haciendo mi tirada dominical en el inigualable ambiente del antiguo y añorado MAPOMA. Y en autosuficiencia, llevando mi propia bebida, geles y ropa postcarrera en mochila al efecto. Mal está ir sin dorsal, pero al menos no quería consumir los recursos de todos los corredores que han pagado. Y la verdad es que he pasado una gran mañana en una prueba que merced a la lluvia, intermitente en los kilómetros en los que yo he corrido, mucho más fuerte después, ha resultado bastante más dura de lo que ya es habitualmente para aquellos que no gustan de las inclemencias climatológicas. A mí me ha gustado, me encanta sentir la lluvia en la cara y refrigerar mi cuerpo con ella. También me ha servido la experiencia para comprobar, por lo menos en la primera mitad, los cambios que ya hicieron el año pasado en el recorrido. No me ha parecido en general ni más duro ni más suave. Se siguen subiendo los primeros 7 kilómetros y luego ya se tiende a bajar, con algunas trampas acechando, hasta la Casa de Campo. Mi tirada ha sido por ello muy cómoda, a ritmo cansino y con el freno de mano echado por si decidiera echar mano de la épica y acabar la prueba pese a saber que no estoy para ello, al menos para no acabar arrastrándome Paseo Imperial arriba, Se trataba de acumular tiempo de carrera de cara a futuras citas. Al final se ha impuesto el sentido común y en Príncipe Pío (km 26 y tras 2,30 horas de trote) me he bajado. Lo que no deja de ser la tirada más larga que he hecho con mis zapatillas semi-minimalistas Merrell Bare Access (13,5 mm de suela, drop cero).

Calle Preciados

Calle Mayot, el tramo más emocionante de la primera mitad de carrera

Palacio Real

lunes, 2 de diciembre de 2013

CARRERA PONLE FRENO 2013: MI PRIMERA CON CALZADO MINIMALISTA


Ayer salí del armario. Tras casi un año de lenta adaptación y progresivo aligeramiento de mi calzado habitual de entrenamiento, tras muchos kilómetros cuidando mi forma de pisar, tras tensiones sin cuento en mis sufridos aquiles y plantas de los pies, sí, también habiendo leido entretanto el best seller Nacidos para Correr de Christopher McDougall, tras una necesaria relajación de ritmos y distancias, al fin me he decidido a correr una competición con mis zapatillas minimalistas. Por supuesto que con la única pretensión de no hacerme daño, disfrutar la experiencia con la alegría que suele dar ponerse un dorsal e ir probando las consecuencias sobre mis pies en los días posteriores. ¿Qué por qué todo esto? ¿por qué unirme yo, tan refractario siempre a las modas, a lo que es tendencia cada vez más extendida en el mundo del correr? Supongo que por lo que tiene de vuelta al origen, de búsqueda de la raíz de esta actividad tan esencial como es la carrera a pie (aunque no sé si llegaré algún día a ser tan radical como para correr completamente descalzo). Estos conceptos siempre me atrajeron en otros órdenes de la vida así que ahora que se están sistematizando, e industrializando y por lo tanto poniéndosenos tecnológicamente al alcance de la mano para correr me vienen como anillo al dedo. Y no hay que olvidar la sencilla alegría que estoy descubriendo en utilizar el cuerpo de forma más adecuada para desplazarme por todo tipo de terrenos con menor esfuerzo y sintiendo que las inmumerables terminaciones nerviosas de las plantas de nuestros pies sirven para algo. Antes de esto siempre tuve la sensación de ir forzado, ahora todo fluye. Pero no debo olvidar que llegar a asimilar lo que significa el minimalismo más allá de consideraciones pseudofilosóficas (el renunciar a la amortiguación, a los estabilizadores de pisada, reducir el drop hasta llegar a cero, hacer del apoyo de talón la mayor de las herejías, liberar los dedos de los pies, recuperar el poder amortiguador de la cadera...) es un proceso, y para una persona de mi peso un proceso tortuoso y a veces doloroso, con idas y venidas, avances y retrocesos. La lesión acecha. Músculos, tendones y huesos deben fortalecerse paulatinamente tras años debilitados por la supuesta protección de gruesas suelas, hormas rígidas,  placas y refuerzos, geles y talones gomosos. Por ello y sin ánimo de quemar etapas me presento en la línea de salida no sin cierto temor pero con la convicción de que algo he avanzado estos meses si bien no puedo todavía decir que mi adaptación es plena. Así que mucho cuidado y atención, que un ritmo demasiado vivo sé que me va llevar casi inevitablemente a talonar y a la postre a tener posteriores molestias. Además el acortamiento de mis rodajes y los ritmos ya comentado hacen que mi forma no sea la mejor para pensar en marcas y cosas parecidas. Mi idea es ir cómodo pero algo más rápido que en un rodaje normal para ir probando pero sin pasarse. Ir como a 5 minutos el kilómetro.


La carrera en sí es una de las muchas de 5/10 km  que han proliferado en los últimos años en Madrid con salida y meta en el Retiro, participación masiva (se habla de 17.000 dorsales vendidos, se comprueban unos 13.000 llegados) y recorrido toboganero. Básicamente se trata de salir del parque del Retiro, rodearle completamente por las calles de su perímetro, bajar a Cibeles, hacer una incursión de ida y vuelta por los paseos de Recoletos y parte de la Castellana y volver a entrar al Retiro. Sube y baja constante con el aliciente de subir la cuesta de Alfonso XII en el kilómetro 4 y no en el 40 como en MAPOMA. Esta carrera en concreto es de fin solidario y la totalidad de la recaudación se dona al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Bonita finalidad el ayudar a paliar las consecuencias de esa tragedia cotidiana que son los accidentes de tráfico. Además una de las empresas patrocinadoras es en donde trabaja mi mujer y me inscribe allí dándome derecho a entrada restringida al ropero dispuesto por la empresa, cuestión no baladí en tan masivo evento.

Bonito y frío día en Madrid
 A la postre la carrera discurrirá según la mejor de mis previsiones: Todos los kilómetros por debajo de 5 min/km (incluso el km 8 a 4´28'') menos el primer kilómetro en el que la muchedumbre agolpada para salir del Retiro impedía correr y me fui a más de 6''. Al final tiempo neto de 49'55'' para algo más de 10 km según el GPS fruto de los muchos zigzags que inevitablemente se dan en estas carreras. Las sensaciones han sido buenas, sin forzar, ni agobiarme, tan solo sufriendo algo en la subida de Cibeles al Retiro por Alcalá, cosa de lo más normal por otro lado. Y hoy, asunto crucial para mí, sin molestias más allá de lo normal tras un esfuerzo algo mayor de lo habitual. Prueba superada. A seguir con paciencia. Próximo objetivo: Empezar con el minimalismo en montaña.


Clasificación general 10 km

En Wikiloc

domingo, 2 de junio de 2013

DISNEY MAGIC RUN


Cambio total de tercio. Hoy toca domingo familiar y qué mejor que ir a este evento atlético-lúdico-infantil que organiza Disney por primer año. Consta de una carrera de 5 km para los mayores, una caminata familiar de 3 km para todos y carreras infantiles según edad. Todo ello amenizado con stands de actividades con personajes de Disney para solaz de los más peques. Yo estoy inscrito a la carrera de 5 km y a la caminata. Ambas discurren además por mi lugar más habitual de entrenamiento: El Parque Juan Carlos I. Es la primera vez que corro una competición de 5 km pero ya imagino que me espera una agonía corta y dolorosa, y más con el recorrido que nos tienen reservado. Un kilómetro de bajada y   el resto casi todo para arriba. Menos mal que esto acaba enseguida pues los dos últimos kilómetros creía que entraba en ignición y me desintegraba... Nada que no esperara cualquiera que habitualmente corretee por estos pagos. Al final 22' 02'' para un circuito que no alcanza los 5 km (a mi me han salido 4 km y 850 m según el fore). Relativamente contento para el momento en el que me encuentro y los entrenamientos realizados, es lo que hay y no se puede pedir más.

 Luego la mañana ha transcurrido entre la posterior caminata alrededor del parque con la familia a ritmo de niños y disfrutando de la preciosa mañana primaveral y la carrera de 500 metros que ha disputado mi hija mayor Sara, a la que le hacía una ilusión tremenda probar eso que hace su padre los domingos de vez en cuando. En resumen, un acto bien organizado y atractivo para padres aficionados a las carreras populares que quieran pasar una divertida mañana con los suyos compartiendo sudores.

La caminata

Salida carrera infantil
El recorrido

lunes, 29 de abril de 2013

ROCK´N´ROLL MADRID MARATON 2013 (XXXVI MARATON POPULAR DE MADRID)



Como ya anuncié en mi anterior entrada, este año me tocaba de nuevo MAPOMA, ahora rebautizado como Rock´n´Roll Maratón & 1/2 (y 10 km, y el año que viene ya que nos ponemos, 5 km...), una de las obras cumbre del masoquismo contemporáneo que más al alcance tiene un troticochinero del Foro como el que esto suscribe. Este año han refinado el tormento y han decidido prolongarlo con un prólogo y un epílogo para dejar claro que esto no es cosa de nenazas. Para empezar, cerca de una hora de lucha entre hordas de aguerridos corredores peleando por llegar a los camiones destinados por la organización para recoger las pertenencias y ropajes de los participantes y llevarlos a la meta de Retiro. Bien es cierto que el calor humano que desprendía la apiñada masa ayudaba no poco a sobrellevar la gélida temperatura y a hacer más llevadera la espera hasta el banderazo de salida. Si es que nos quejamos de vicio... Vease como las redes sociales hierven de indignación ante esta gentileza de la organización, si es que tiene que haber gente para todo. Y luego a la llegada, pues otra dosis de sutil y placentero castigo por si los cuerpos de los maratonianos no habían tenido suficiente juerga con los 42.195 metros de continuas subidas y bajadas del circuito diseñado por algún émulo del Marqués de Sade: Yo he tardado cerca de 50 minutos en poder salir del corralillo destinado a hacer cola en plan soviético, en fila de a uno, para recoger el avituallamiento de llegada (tan necesario para gente débil y sin voluntad), luego recoger la ropa en el camión correspondiente y después poder salir casi al final del Retiro para volver a recorrer a la inversa este extenso y bello parque en el centro de Madrid y, a trompicones y maltrechamente, poder llegar al Metro. Lo dicho, esto no está hecho para quejicas y pusilánimes. Otro año, al que no le guste, que se vaya a correr un maratón llanito y con comodidades a la medida de corredores sibaritas y sin capacidad de resistencia (sin salir de España, dicen que Sevilla, Valencia o Barcelona).

Gran mogollón de salida

En lo personal, al margen de los goces descritos previamente, pues ha sido una carrera que ha discurrido según lo previsto y con sensaciones bastante buenas hasta lo que para mí ha sido el verdadero comienzo del maratón, este año más o menos en el kilómetro 36. Luego, pues a gestionar las ganas de pararse y entrar a tomarse una caña en alguno de los muchos bares del Paseo Imperial-Embajadores-Atocha y sus interminables pendientes. Supongo que el encontrarme con mis límites en kilómetro tan avanzado para lo que suelo ha sido debido a que, ¡por fin!, a la cuarta participación en MAPOMA, o como se llame ahora, ha hecho un día fresquito de verdad,con 3-4º C a la salida y no más de 10 º C a la llegada, y con viento en las zonas más desprotegidas por los edificios. Ideal.  Como era previsible, dada la masificada salida y la mezcla de corredores de las 3 distancias en liza, los primeros cinco kilómetros me han servido para calentar y me han salido más lentos de lo previsto dado que, más que retenerme yo, me retenían corredores aún más lentos que servidor. A lo mejor si hubiera empezado más rápido, el maratón en vez de empezar para mi en el km 36 habría empezado antes. Quién sabe. El caso es que los kilómetros han ido cayendo sin casi darme cuenta por un recorrido que, a lo mejor por lo familiar que ya me va resultando, esta vez hasta me ha parecido abarcable y me ha permitido irme fijando metas parciales como estrategia mental para no desfallecer ("venga ahora hasta Plaza Castilla", "un empujoncito más y ya estamos en la Gran vía", y así). Otra cuestión es que he ido casi toda la carrera con el crono- GPS apagado (la batería que se muere) y no he tenido referencia de tiempos casi hasta la meta. In situ, ni idea de cómo he pasado por la media, ni por el 32, ni nada de nada. Bonita sensación pues tan sólo me he preocupado de escuchar a mi cuerpo, y aunque me ha llamado de todo menos guapo, sobre todo mi rodilla izquierda que me ha dado la lata (o se la he dado yo a ella) casi desde el principio, me he ahorrado un estrés innecesario. Viendo los tiempos publicados por la organización he comprobado que he hecho la segunda media, mucho más dura especialmente en Madrid, tan sólo un par de minutos más lenta que la primera. Supongo que será por la euforia que me ha invadido momentáneamente por la Casa de Campo y algo después y que han compensado la caída brutal de ritmo de Alfonso XII y Alcalá. Al final, aunque hasta la tarde y con la publicación de los tiempos netos no lo he sabido, he conseguido el objetivo y he bajado por primera vez de 4 horas. Por los pelos, 3:59:00, pero lo que conseguido. Y eso que el tiempo bruto que he visto al pasar por meta era de 4:09:13. Esta claro que he salido muy atrás. Con suspense pero he logrado superar esa primera barrera de todo maratoniano. No sé si superaré más, a estas horas mientras escribo siento una pereza infinita, pero nos vamos conociendo y seguro que pocos días pensaré de nuevo en meterme en camisas de once varas. De momento, el 19 de mayo, otra vez el Cross Tres Refugios. Aiiiinsss.... ¿quién me mandaría a mí?... 

Y ya para finalizar esta croniquilla subjetiva hacer mención a tres detalles:

- Creo que este año la animación de la gente de Madrid, sobre todo con respecto a otros años, ha sido espectacular. Salvo zonas algo desangeladas por la zona Norte y partes de la Casa de Campo o del Parque del Oeste en general nos han arropado y animado como nunca. Y mira que hacía una rasca que para qué.

- El rollo este que se han inventado del mezclar Rock´n´Roll y Maratón pues hombre, supongo que habrá contribuido algo a cierta mayor afluencia de público en los puntos donde había grupos y escenarios pero a mí particularmente, dado lo inevitablemente fugaz de la escucha de las bandas, como motivación o animación de cara al corredor me ha resultado prescindible, más vale que cuidaran más otras cosas. Aunque he de decir que el paso por la Plaza de Callao coincidiendo con el riff inicial de Highway to Hell los AC DC que estaba tocando el grupo allí ubicado ha hecho que la bajada por Preciados hasta Sol la hiciera con un especial entusiasmo.

- Una pequeña digresión técnica, aunque tengo poca o ninguna autoridad al respecto. Mi primer maratón lo corrí con unas zapatillas NB de máxima amortiguación (creo que eran las 1062). Acabé con grandes dolores en las rodillas y en las articulaciones de ambos pies y se me manifestó una periostitis en  los siguientes días que terminó remitiendo con reposo. Como he comentado en otras entradas del blog llevo desde enero corriendo, al principio alternando con amortiguación, con unas zapatillas poco amortiguadas y con menos drop que las que usualmente utilizaba. No son nada radical, incluso seguramente sean heréticas para los minimalistas al uso (Asics Volt 33), pero para un biotipo pesadote como el mío y con una pisada algo rara (¿prono?, ¿supino?, ¿ninguna de las dos cosas o una cosa con cada pie?, hay opiniones encontradas) sí suponen un gran cambio que me ha obligado a cambiar la manera de correr estos meses pasados. He cometido la burrada de correr este maratón con ellas (ya las había utilizado en la Media de Madrid ) y a día de hoy, han pasado pocas horas, mi musculatura está mucho menos cargada que tras mis anteriores maratones. Los dolores en las rodillas tras muchos kilómetros no han sido mayores que con zapatillas amortiguadas (NB 1062, Saucony Echelon 2, Adidas Ride 3) y hoy ya puedo subir y bajar escaleras con normalidad. ¿Nos estarán tomando el pelo con tanta tecnología a precio disparatado?, ¿estaré abonando el campo para futuros problemas articulares y oseos y esto que describo no será más que un espejismo? No lo sé, el caso es que de momento me encuentro mucho más agusto corriendo así, de forma supuestamente más natural. Seguiremos informando.

lunes, 8 de abril de 2013

XIII MEDIO MARATON DE MADRID


Pues un año más, lo quiera o no a priori, aquí estoy de nuevo a la salida de este medio maratón. En este 2013 me toca MAPOMA así que me lo tomo como un test de cara a lo que pueda pasar dentro de 3 semanas. Y como soy poco sistemático y "científico" en esto de los entrenos pues no me termino de decidir si apretar o no, si reservar o darlo todo, si emplear la cabeza o si dejarme llevar. Al final pienso que lo mejor y lo que más me apetece es disfrutar de la mañana, esforzarme lo justo y concentrarme en mi recién adquirida filosofía, tan en boga, de paso corto, poca amortiguación y pisada de mediopié. Las sensaciones a la postre serán buenas, he ido suelto y a gusto la mayor parte del recorrido, quizás algo inconscientemente pasado de vueltas dado el sufrimiento súbito y algo brutal que me acomete en la cuesta de la C/Alfonso XII, ya casi al final, auténtica bestia negra de esta carrera y de Mapomas pasados y futuros (¡ay!). Resultado: Una hora cuarenta y cinco minutos y cuarenta tres segundos exactamente de tiempo neto oficial, no contrastado con mi cronómetro-gps, fallecido en el kilómetro 18.  Dentro del intervalo previsto, ni más ni menos. ¿Conseguiré este año bajar de las 4 horas en maratón? El clima, la alergia, entrenamientos suficientes y sensatos estas tres semanas y cómo amanezca mi cuerpo serrano el día de autos lo dirán... 

Salida de los que corren de verdad
Por lo demás: Reseñar una masificación ya casi límite de la carrera que impide coger ritmo hasta por lo menos el kilómetro 3, y eso que me he colocado donde teóricamente me correspondía. Supongo que business es business y como hay demanda pues no encuentro reprochable el aprovecharlo. Otras carreras hay más recogidas y disfrutables sin tanto agobio en el calendario madrileño. La organización,  pese a todo, correcta y contrastada en la dirección de las masas: avituallamientos líquidos suficientes, yo por lo menos no he tenido casi que esperar en el ropero, voluntarios como siempre admirables en sus ánimos y amabilidad... El tiempo en Madrid, fresquito como a mí me gusta, despejado e ideal para correr. La compañía, magnífica...

El recorrido

Clasificación general

domingo, 10 de febrero de 2013

XXIX MEDIA MARATON DE FUENCARRAL-EL PARDO. LA LEY DE LA GRAVEDAD


Hace cuatro años que participé por primera vez en esta bonita y clásica carrera del calendario popular de Madrid y no había vuelto desde entonces. El buen sabor de boca (y el dolor de piernas) que me dejó hacía que año tras año me tuviera que arrepentir de no inscribirme. Este año he querido que no me vuelva a pasar y la he elegido como primera competición de una temporada que no sé todavía muy bien a dónde me llevará. Probablemente a ninguna parte. Improvisaré como casi siempre. El caso es que, a la vista de los estragos que dejaron los festejos navideños en mi poco agraciado cuerpo para esto de los deportes de fondo, he conseguido encadenar un mes de entrenamientos semanales más o menos apañados y me he lanzado a ver qué sale.

La primera evidencia antes de tomar la salida es que estoy gordo, incluso demasiado gordo. He conseguido perder algún kilo desde principios de enero pero ando más cerca de los 85 kilos que de los 84 para 1,80 metros de altura. Pero en esta carrera, con el perfil que tiene, esto es una ventaja en los primeros 8 kilómetros, que son más o menos cuesta abajo, en algún tramo hasta muy cuesta abajo.  Simplemente con dejarme caer me pongo a 4,30 minutos el kílómetro sin ni siquiera resoplar. La ley de la gravedad... Luego se trata de gestionar sin excesos el tramo llano hasta el kilómetro 12  para no castigarse ante las largas y empinadas cuestas del maravilloso Monte del Pardo, otro de los jardines naturales de Madrid. A partir de la rotonda,  una vez pasados los cuarteles del pueblo de Pardo la carrera cambia de rumbo y entra en una de las cuestas por excelencia de las carreras de Madrid. Son más o menos 4 kilómetros de fuerte pendiente con un descanso intermedio. Pongo mi ritmillo y para arriba, llegando a la curva a derechas del kilómetro 16 (avituallamiento líquido) más o menos entero. Aquí la fuerza de la gravedad, como no podía ser menos, se experimenta con crudeza. Y eso que creo que voy asimilando y haciendo cada vez más mecánico el afán que, tras ciertas lecturas, me ha dado por intentar  correr, si no más y más rápido, por lo menos mejor. Oseasé, acortar la zancada, aterrizar con el antepié, alinear el cuerpo  y trasladar el centro de gravedad bajo la cadera. Más o menos. Una de las ventajas, dicen, es que  así se pone a la dichosa fuerza de la gravedad a favor nuestro y no en contra... No sé, pero lo cierto es que noto que mis piernas no sufren tanto como antes y me recupero múuuucho mejor. Habrá que insistir en el método.

Un traguito de agua y al lío. Otros dos kilómetros para recuperar cuesta abajo y luego a sufrir un ratito por las desiertas avenidas de Montecarmelo para volver hasta la pista de atletismo del Polideportivo Santa Ana, donde está la meta. En este tramo final las cuestas ya son una emboscada en toda regla,  empezándose a ver a corredores que han decidido andar en vez de trotar en plan zombie como yo. La última cuesta justo antes de la entrada a la pista me pone las pulsaciones al límite intentando bajar de 1h 50´. Total para nada pues al final excederé este tiempo unos segundos. Tampoco llevaba ningún objetivo concreto así que tampoco me importa. En resumen: Buena carrera y organización, buen tiempo (frío, 1 a 4ºC, pero sin viento), entorno privilegiado (ese monte del Pardo con la Sierra del Guadarrama muy nevada de fondo), trazado variado y exigente y buenas sensaciones físicas. Muy contento. Ahora a seguir bajando peso para no luchar tanto contra la gravedad.


martes, 3 de abril de 2012

XII MEDIO MARATON DE MADRID



Pues aquí estoy por sexto año consecutivo en la carrera que supuso mi debut en las carreras populares, siendo por ello carrera a la que tengo gran cariño. Este año además, al no participar en el Maratón de Madrid, la voy disfrutar como un fin en si mismo, sin la mirada puesta en lo que pueda pasar dentro de 3 semanas. Y así, relajado y con ganas de pasar una buena mañana de domingo en magnífica compañía haciendo deporte, salimos en multitudinario tropel a patear las calles de Madrid. Creo que me he colocado en el lugar que me corresponde por tiempo según las zonas marcadas por la organización, entre la clase media del pelotón, pero aún así el primer kilómetro es lento, los zig-zags para irme colocando a mi ritmo, inevitables. Son las cosas de este tipo de carreras. El recorrido y los kilómetros nos irán poniendo a cada uno en nuestro sitio.

Tras unos primeros kilómetros de tanteo por la cuadrícula del barrio de Salamanca y su amplias calles, con alguna bajadita como la de Diego de León que luego habrá que subir con unos pocos kilómetros más en la piernas, el primer hito que tengo en mente está en el cambio de sentido que se da en Alonso Martínez para enfilar la larga subida por Santa Engracia y Bravo Murillo hasta Plaza de Castilla, más o menos en el kilómetro nueve. Guardar fuerzas aquí e ir cogiendo ritmo creo que es una de las claves de la carrera. Inicio la pendiente acartonado, poco fluido y algo ahogado, pero con paciencia y manteniendo un ritmo cómodo. Soy consciente de que ando un poco corto de fondo, que los dos últimos kilómetros son duros y que hay que reservar para, pese a lo inevitable del sufrimiento, no estrellarse. Llego a Plaza de Castilla con muy buenas sensaciones, ya a ritmo de crucero y sintiendo que éste es sostenible, incluso me retengo algo en los tramos más favorables para no cebarme y no castigar demasiado la musculatura.

La segunda mitad de la carrera sé que tiende a bajar aunque no falten los toboganes y tachuelas que nos hacen resoplar y aceleran nuestro pulso. Yo a lo mío. ritmo constante, compensando la pérdida de velocidad de las subidas con las bajadas. La llegada de nuevo al Retiro, que circunvalamos casi por completo, trae consigo la vertiginosa bajada de Menéndez Pelayo. Kilómetros del 16 al 18. Intensifico mi autocontrol. Del kilómetro 18 al 20 y medio se sube todo lo que baja al otro lado del Retiro. En efecto, sufro. Miro de soslayo desde Alfonso XII la subida del Angel Caido que este año han tenido la cortesía de eliminar, aunque casi la prefería, era empinada pero corta. Revivo pasadas calamidades en MAPOMA. Está hecho. Puerta de Alcalá. Alcalá con O´Donnel.  Entrada al Retiro y larga recta final donde aprieto todo lo que puedo para ver si me queda alguna reserva que ya no me hará falta. Un corredor más, anónimo, llega diluido entre la masa jadeante y sudorosa tras una hora cuarenta y ocho minutos y siete segundos de esfuerzo.



La carrera en mi GPS

domingo, 26 de febrero de 2012

VII MEDIA MARATON DE LATINA


Séptima edición de esta entrañable media maratón y cuarta vez que acudo a ella en lo que ya se está convirtiendo en una tradición para mí. No en vano el duro trazado de esta media discurre por lo que fueron las calles de mi infancia y juventud y siempre es motivo de alegría trotar un rato por ellas. Otros motivos no desdeñables son la modélica y para mi gusto casi perfecta organización y que todavía se mantiene en una participación lejos de la masificación de otras carreras (2241 llegados). Sobre la organización decir que cumple con todo lo que se puede pedir de ella: Recorrido perfectamente cerrado al tráfico, avituallamientos bien surtidos de agua e isotónico cada 5 km, amabilidad y palabras de ánimo de los sufridos voluntarios, fluido reparto de dorsales y chips, ropero y bolsa del corredor con la legendaria camiseta sin mangas y abundante bebida, llegada a la pista de atletismo del polideportivo de   Aluche bien organizada y sin tapones (por lo menos cuando llegué yo), fisioterapeutas para quien lo quisiera, etc... En fin, muy recomendable.

Preliminares

Sobre el circuito, qué decir. Pues que es durillo, sobre todo en su segunda mitad. Pero ¿hay alguna media en Madrid que no lo sea? Para mi su principal aliciente, más allá de lo emotivo de que estos son mis orígenes incluso como corredor hace ya unos cuantos años, son los aproximadamente 8 kilómetros que discurren por la Casa de Campo. Para los que habitualmente no corremos por aquí porque nos pilla algo lejos son un aliciente. He disfrutado un montón trotando dejándome llevar entre los plátanos desnudos de hojas con el cielo gris de fondo que hoy nos ha acompañado a la hora que hemos pasado por allí. Pero hay cuestas, y muchas y algunas duras. Es lo que hay. Eso sí la primera mitad es bastante llevadera y ganas tiempo que luego perderás, por lo menos yo.




En lo personal me presento en la salida tras dos semanas en las que, gracias a una fenomenal gripe que me suele visitar todos los años por esta fechas, he estado prácticamente fuera de combate. Mi bagaje kilométrico se reduce a 14 km a trote cochinero en un par de salidas esta semana. Es por ello que estoy un tanto acongojado y más sabiendo que acabar esta media en condiciones no te lo regalan. Por eso mi planteamiento, si se le puede llamar así, es ultraconservador. Ir al tran-tran llevando un control total de mis sensaciones con la idea de sufrir lo menos posible. Y hasta el kilómetro 17 más o menos lo he logrado, he conseguido disfrutar sin sufrir llevando un ritmo aceptable aunque con las pulsaciones un poco altas. Esto ya es más de lo que esperaba, ¿tendrá la amoxicilina algún efecto dopante? Pero a partir de entonces, ¡ay amigo!, la salvaje cuesta del Zoo que nos saca de la Casa de Campo hace que escuche por primera vez este año las trompetas del Apocalipsis en mi interior. Normal y previsible. Las rampas de los últimos 3 kilómetros por la calle Valmojado se me hacen un infierno, las ganas de parar son constantes. El ritmo baja a cerca  de 6 minutos el kilómetro (y gracias). Me adelanta mi cuñado Miki con el que he venido y docenas de corredores más.  Ya veo a lo lejos la entrada a la pista de atletismo. ¿Cómo se pueden hacer tan largos 200 metros? Fin. He bajado de 2 horas (1h 52'), que era el objetivo vistas cómo estaban las cosas. Así que estoy satisfecho y espero que esto sea el inicio de una buena racha de entrenos de cara a futuros y mayores objetivos.

Recién llegados

lunes, 28 de noviembre de 2011

XXXII TROFEO JOSE CANO (CANILLEJAS 2011)

Preliminares: ¿Cómo se pondrá este chip tan raro que nos han dado?
Al grano, que esta entrada quiere ser breve como la carrera. Vuelta al asfalto tras un verano montañero dentro de lo que cabe. Objetivo: Bajar de una vez de 45 minutos en un 10.000, barrera hasta ahora infranqueable para mí. A intentar correr algo más rápido (o menos lento) de lo habitual he dedicado las últimas semanas. Llegó el día y allá vamos. ¡A correr!

Hala, todos a correr.

KM 1:  A 4'19''. Follón, curva a izquierda nada más salir. Cuesta abajo por amplia avenida, estrechamiento y curvas al final. Mucho más rápido de lo esperado pese a los zig-zags para adelantar.

KM 2: A A 4'38''. Intento coger velocidad de crucero. La cuesta arriba de de la Avenida de Guadalajara nos pone a cada uno en nuestro sitio.

KM 3: A 4' 29''. Avenida Hermanos García Noblejas abajo. Todo bien, a ritmo.

KM 4: A 4' 15''. ¡Yuuuuju! ¡A toda máquina por la Avenida de Arcentales! (Ya lo pagaré, intuyo). Inspira cruzarse con la cabeza de carrera (¡eso es correr!).

KM 5: A 4' 27'' . Primer repecho y primeros chirridos. El ritmo sigue siendo el adecuado para el objetivo.

KM 6: A 4' 39''. Toboganes. Empiezo a sufrir. Baja la velocidad. Esto no es divertido. Empiezo a perder el colchón de segundos de los kilómetros más rápidos.

KM 7: A 5' 02''. Cuesta arriba (aunque no excesiva) hasta volver a salir de Arcentales a García Noblejas. Este kilómetro es mi bestia negra. Aquí nunca voy a gusto ni entrenando. Pierdo mis opciones, voy hecho una piltrafa. 

KM 8: A 4' 37''. García Noblejas-Emilio Muñoz. Otra vez terreno favorable. Tan sólo intento recuperar algo el resuello, me dejo llevar.

KM 9: A 4' 28''. ¡Arf!, ¡Arf! El cuerpo me pide a gritos que me pare de una puñetera vez.

KM 10: A 4' 30''. De nuevo toboganes suaves, aunque la más leve cuestecilla me parece ahora el Annapurna. Voy al borde del infarto. Me da tiempo a pensar que sobrevaloramos el poder de la mente sobre el cuerpo. Llego porque queda poco, no porque la voluntad empuje.

180 metros de regalo según mi GPS fruto seguramente de los zig-zags para adelantar y del propio margen de error del aparatejo. Ahí, no sé cómo, me salen fuerzas de la nada para hacer un absurdo sprint final.

Al final 46' 08'' tiempo neto oficial. No he conseguido el objetivo. Tengo que entrenar más y mejor, claramente. Bueno, pues así tendré un motivo para salir cuando no apetece. Nos vemos en Cercedilla el 18 de diciembre.





La carrera en mi GPS

miércoles, 27 de abril de 2011

XXXIV MARATON POPULAR DE MADRID


Foto realizada por Krisia M,

Inaguro mi blog con la actividad de ocio que más tiempo me ha ocupado en las últimas semanas. Tras unos escasos 600 km desde enero, aquí estoy a las 9:00 del día 17 de abril, domingo de Ramos, a la salida de MAPOMA por tercer año consecutivo. Si es que no aprendo, pero no sé que tiene esto que va llegando la fecha y un impulso irracional me empuja a intentarlo una vez más. Hubo una primera ocasión en la que fui metódico y conseguí el objetivo, una segunda en la que fui muy poco metódico y comprometido y lo pagué: MAPOMA y el calor pudieron conmigo. Este año digamos que la cosa ha estado entre medias de los dos extremos: Preparación a base de rodajes de distancia media (10/12 km) dos o tres veces a la semana y uno un poco más largo el domingo (máximo 23 km) con un par de semanas de entrenamientos testimoniales gracias a la gripe. ¿Ritmos? Mejor no hablamos. Con este escaso bagaje llego y, lógicamente, las dudas me asaltan. Objetivo realista, acabar y punto. Si no acabo, pues no pasa nada. Otra vez será y he disfrutado una vez más del ambiente de esta carrera inigualable. ¿Táctica? Correr "a pulso", adaptar mi ritmo a las pulsaciones que sé que van a permitir a mi cuerpo aguantar mucho tiempo sin tumbarle (155 ppm de máximo), y rezar que mis rodillas respondan a más de 4 horas de machaque asfaltero.

Pues bien, aquí estamos y lo pasado ya no tiene remedio. 42 kilómetros y pico por delante que, da igual que ya no sea la primera vez, imponen. Me coloco más o menos a cola de pelotón, por detrás de los carteles de 4,30 h, que no es cuestión de estorbar a los mejor preparados y dotados que uno. Y a correr, o trotar. Hace fresco, se agradece, esto no parece que vaya a ser el infierno del año pasado. Castellana arriba de calentamiento, rodeamos el Bernabeu supongo que para redondear la distancia. Los primeros cinco kilómetros y el primer avituallamiento líquido llegan enseguida. Bebo, metódicamente bebo en todos los puntos de hidratación.  Transitamos por calles apacibles en las que se respira tranquilidad dominical. Parada técnica en un parque a la orilla del larguísimo pelotón de trotones. Muchos veteranos a mi alrededor con pinta  de llevar unos cuantos maratones en sus piernas. Ritmo pausado, comentarios recomendando prudencia. Queda un mundo. La BRIPAC, siete u ocho chavales entusiastas con su banderín a cuestas, de vez en cuando se animan a cantar canciones cuarteleras. Una chica con una malla corta decorada toda ella con la Union Jack y camiseta del Rock´n´Roll Marathon de Las Vegas me recuerda que quizás este sea el último MAPOMA como tal. Habrá que disfrutarlo. Kilómetro 10 a la altura de Príncipe de Vergara y sus toboganes ¿hay alguna carrera en el  Madrid  céntrico que no pase por aquí? Desde República Argentina siempre maravilla ver la multitud colorida que invade toda la calle Raimundo Fernández Villaverde hasta Cuatro Caminos. Subidita que va acumulando fatiga sibilinamente, ("controla, hay que economizar fuerzas a toda costa"), distancia todavía familiar. Bajamos hacia Argüelles, esta es la parte más fácil de la carrera. Control, control. Guzmán el Bueno, las Glorietas, Fuencarral. Todo Madrid para nosotros.¡La Gran Vía!, ¡Sol! Una multitud animando en Mayor. Se intuye la Casa de Campo, pero antes nos escamotean la plaza de Oriente al meternos por el túnel. Cuestón de propina para salir. Al menos ha servido para que muchos alivien la vejiga sin pudor. Ferraz y la Media Maratón, voy bien dentro de lo que cabe. Evalúo y no me duele casi nada. Pulsaciones bajo control, respiración natural. Pero aquí empieza la carrera, por lo menos para mí.

Bajada machaca-cuádriceps hasta el puente de los Franceses. Encuentro algo desolado el Parque del Oeste. La Casa de Campo acecha cada vez más cerca, se huele. Antes como prólogo, la avenida de Valladolid, que siempre se me hace eterna. El año pasado fue el primer clavo de mi ataud atlético. La multitud jalea en Príncipe Pío y uno se anima un poco. Entrando en la Casa de Campo me como un gel, que empiezo a tener gusa y a estar algo cansado. Las rodillas las noto, estamos aquí me dicen. El corazón sigue a su bola, tic-tac. Cuestaza que se me empieza a parecer al Tourmalet. Ritmillo y superada. Sé que sólo es un aperitivo. Los más o menos 7 km de bosque son creo la clave de la carrera, más por acumulación de fatiga que por orografía, que es casi llana. Si logro salir indemne sé que voy a acabar, como sea. 

Salgo con las rodillas hirviendo, me duele el dedo gordo del pie derecho. Pero logro superar la cuesta de salida de la Casa de Campo y el km 32, donde el año pasado claudiqué. Tengo fuerzas, me han subido algo las pulsaciones pero voy sin demasiada fatiga. Es una lucha contra el dolor y contra el cuerpo que se quiere poner rígido. Me he hidratado bien, creo, pero empiezo a tener algún leve calambre. El tiempo se curva, el espacio se estira. Y viceversa. Cada vez más gente camina. Tentaciones.¡No! Cementerio de San Isidro, Vicente Calderón. Estamos en el río y hay que subir hasta el Retiro. Por momentos me cae encima todo el cansancio del mundo. Renazco, decaigo. La vida en miniatura. Paseo Virgen del Puerto. Hay terrazas. Mesas a la sombra. Comensales con dorsal. Más tentaciones, ¡tampoco! "Sólo" quedan 7 kilómetros, los que hacen tan especial este MAPOMA. 

Doblamos la curva y arriba nos domina el Viaducto, paraíso castrado de suicidas. Demoledora la cuesta de la  calle Segovia. La supero a duras penas con un trote cada vez más cansino. Nueva curva y enfilamos al Retiro. Paseo Imperial, Pirámides, Embajadores, todo cuesta arriba. Clic. Me uno a los caminantes. Vuelvo a correr un poco, calambres. Andar. Leve trotecillo en lo poco llano que hay. A lo lejos vislumbro los tejados del Ministerio de Agricultura en Atocha, antesala de la Gloria, digamos que el Purgatorio. Alfonso XII, ya en la valla del Retiro. Me reafirmo en mi republicanismo.  Km 40, no queda "ná" pero qué duro. En el 41 me coge, a ritmo metronómico, el globo guía de las 4,30 h. al que había adelantado en la media maratón. Acelero con las pocas fuerzas que me quedan en la entrada del Retiro para por lo menos hacer airosa la llegada. Mil arcos publicitarios, al fondo, tan lejos y tan cerca, brillan las luces del cronómetro de meta. Fin. A beber. Llamo a casa a decir que he llegado bien. Me alegra haber acabado, he cumplido el objetivo en 4:22:14 de tiempo neto de esfuerzo llevadero dentro de lo que cabe. Pero lo disfruto con calma pasadas unas horas, en este momento el placer se reduce a ausencia de dolor.