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jueves, 24 de diciembre de 2015

Diciembre


Mes lleno de compromisos, trabajo y ocasiones para el exceso en el cual me resulta harto complicado el mantener una rutina deportiva medianamente decente y en el cual suelo volver a las andadas de un peso por encima de lo recomendable. Además este anticiclónico y atipico final de otoño está enrareciendo el aire madrileño ocasionando que mis asmáticos pulmones no trabajen tampoco como deberían, viviendo constantemente con gran aparato de toses y estornudos que me motivan poco al esfuerzo. En fin, que me lo tomo con calma y lo afronto como un descanso mental y físico para arrancar en enero con nuevas ilusiones. Ni sansilvestres ni otras zarandajas espero. De hecho mis eventos de mes se limitan a una carrera de 10 km, que cierra mi miniciclo otoñal de diezmiles, y una fácil y oxigenante excursión de inicio de vacaciones escolares con mis hijos, de 6 y 11 años. 

El equipo
El 10 km fue la Carrera de las Empresas, multitudinario evento en el que nunca había participado y al que comparecí en la modalidad de equipo mixto de 4 integrantes (se suman todos los tiempos para la clasificación). Culminación de un fin de semana corporativo, con viernes de cierto exceso etílico y poco sueño, no llego en la mejor de mis condiciones y acabo como puedo y por no perjudicar al resto del equipo, mucho más competitivo que yo. Lo cierto es que la sudada que me pego, a fuer de provocarme nauseas desde el primer metro, purga mi organismo y me deja buenas sensaciones para el resto del día. Hay que sufrir para disfrutar después...  La carrera es durilla y transcurre en su totalidad por el Paseo de la Castellana, más o menos serán cinco kilómetros de subida y cinco de bajada. Primero 500 metros de bajada, luego vuelta y 3,5 km de subida hasta Plaza de Castilla. Bien, fuerzas aún intactas pero estómago algo inquieto. Vuelta hacia abajo, ya hemos visto a la cabeza de carrera bajar hace rato por el carril contrario, ahora toca ver a los que van por detrás. Es curioso como los ritmos van bajando hasta llegar, en esta carrera algo idiosincrática y peculiar, a la mera caminata. Me divierten los comentarios que escucho, del tipo: "Mira a Manolo, el de mantenimiento de la fábrica, ¡cómo corre el condenado!". Los cuatro kilómetros de bajada, lejos de resultarme un alivio, me van minando. Siempre me ha agobiado la amplitud del Paseo de la Castellana, me resulta espacialmente engañosa, los metros me da la sensación de que se dilatan, la línea recta me difumina las referencias y mi mente se tensa. Pero aparte de eso, no respiro bien y se acrecientan las náuseas. En el kilómetro 8 la carrera se da de nuevo la vuelta y quedan 2 kilómetros de subida (que a la postre serán 1,8, pues la carrera tiene 200 metros menos de los 10.000 teóricos). El ritmo que he conseguido llevar muy cogido por los pelos por debajo de 5 el km se me va en el 9 a 5,20. Y porque no quiero parar para no perjudicar al equipo. Revivo algo cuando en el último kilómetro huelo la meta y finalizo aliviado este 9,8 km en 47:33. Grandes marcas las de mis compañeros de equipo, gracias a las cuales acabamos en 15ª posición en equipos mixtos de cuatro, y divertido y distendido ambiente de carrera. Una bonita experiencia.



Y ya, para despedir el año, salvo imprevisto, una excursión por el Guadarrama con mis hijos aprovechando mis breves vacaciones navideñas y que es el primer día sin colegio. Mis pulmones lo pedían a gritos. El lugar elegido es La Najarra  (2.123) y la ruta, la clásica desde el puerto de la Morcuera con recorrido de la fácil cresta y regreso por el camino a media ladera desde el collado de La Najarra. Sin nieve  y con tiempo estable (cuestión básica en este caso dada la altitud y lo desnudo del terreno), es una magnífica excursión para hacer con niños pues además de hacer una cumbre, tiene el aliciente de que normalmente hay rebaños de cabras montesas en la cima, es fácil avistar buitres volando muy cerca y se puede visitar el pequeño refugio de la cumbre oeste. Todo ello en una distancia asequible, 6 km, y con un desnivel no demasiado pronunciado (350 metros +). Nosotros lo hemos hecho en unas tres horas con un montón de paradas incluidas. La única dificultad que encontraremos será alguna zona corta de pedrera en el descenso al collado de la Najarra y la búsqueda del mejor paso para salvar el primer roquedo que nos encontramos en la subida. 











domingo, 22 de noviembre de 2015

XXXVI TROFEO JOSE CANO- CARRERA DE CANILLEJAS 2015


Segunda gran clásica del asfalto otoñal madrileño que, como tenía previsto, he corrido y disfrutado. Aunque lo de disfrutar no lo esperaba antes de empezar la carrera tras un mes de entrenamientos tirando a escasos y casi siempre sufrientes y poco motivadores de cara a la cita de Canillejas. Son las servidumbres de ser asmático en Madrid cuando el pertinaz anticiclón enmierda nuestros cielos. Afortunadamente la entrada de aire frío de ayer ha limpiado la atmósfera a la par que nos ha regalado una fresca mañana ideal para correr. La carrera, vieja y veloz conocida a la que tenía abandonada desde la edición de 2011, ha discurrido según el mejor de mis planes, que era sufrir lo justo y regular para llegar al kilómetro 7,  inicio de la larga bajada hasta la meta, con fuerzas suficientes para acabar corriendo deprisa dentro de mis posibilidades. Ni un pero, casi lo consigo y sólo se me hace algo largo el último kilómetro; el resto ha sido un plácido trotar en el que he podido ir a ritmos de entre 4:30 y 5:00 sin echar el bofe, lo cual no ha dejado de sorprenderme tras los reptantes entrenos previos. Misterios del cuerpo y la mente humanos. En fin, un diez mil más en mi vuelta a los orígenes y fundamentos, en el que me he demostrado que sigo más o menos donde he estado siempre, en la clase media baja del pelotón. No pido más.







Clasificación general

domingo, 18 de octubre de 2015

XXXV CARRERA DE LA CIENCIA


Me apetecía cambio de tercio y,  tras mucho tiempo, volver a correr un diezmil por el asfalto madrileño. Y esta vieja  conocida y clásica carrera del calendario otoñal se ha cruzado en mi camino. Con la vista puesta en la otra gran clásica madrileña, el Trofeo José Cano o Carrera de Canillejas, a celebrar dentro de más o menos un mes, quería ver de dónde parto y qué margen de mejora me queda en estas escasas cuatro semanas. Con ningún entrenamiento específico, con lo que haya dejado en el cuerpo mi anarco rutina (por llamarla de alguna manera) deportiva, me planto en la salida del CSIC en la C/Serrano, en una mañana nublada pero seca y con agradable temperatura, con la sana intención de conocer dónde estoy y motivarme a ser más metódico en los próximos tiempos por ver hasta dónde llego, que sospecho que será donde casi siempre o aún peor dado mi declive físico,  que los años ya no van perdonando. El caso es no pararse y disfrutar.

Gran ambiente de atletismo popular
Y la carrera ha transcurrido más o menos como pensaba: Un primer kilómetro cuesta abajo, con una pequeña tachuela y un gran embotellamiento ralentizante pero que acabo a 5´/km. Un segundo kilómetro, Puerta de Alcalá en lontananza, intentando coger velocidad de crucero y que será el más rápido de la carrera  (4'39''); un tercero atascado en la estrecha calle Recoletos que nos deposita en el paseo del mismo nombre y nos lanza (es un decir) Castellana arriba, casi a 5'. Tres kilómetros de avenida que pican y pican cuesta arriba y se me empiezan a hacer duros, donde no me veo fresco y empiezo a sufrir. El 6º kilómetro lo hago a 5'20'' y empiezo a ver esfumarse el bajar de 50'', primer muro del diezmilero popular. Después, ya en zona de toboganes rumbo de vuelta al Ramiro, cojo de nuevo ritmo y consigo hacer los kilómetros restantes entre 4'40 y 4'50, suficiente si mi carrera midiera 10.000 metros para bajar de 50, pero tanto zigzag me ha llevado a correr, según mi GPS, 230 metros de más y a parar el crono en meta en 50''18'',  que a la postre son los que valen. Tengo trabajo por delante, a ver si consigo sacar algunos entrenamientos de calidad que me permitan poner un 4 delante de mi próxima marca en el diez mil.







Clasificación

lunes, 2 de diciembre de 2013

CARRERA PONLE FRENO 2013: MI PRIMERA CON CALZADO MINIMALISTA


Ayer salí del armario. Tras casi un año de lenta adaptación y progresivo aligeramiento de mi calzado habitual de entrenamiento, tras muchos kilómetros cuidando mi forma de pisar, tras tensiones sin cuento en mis sufridos aquiles y plantas de los pies, sí, también habiendo leido entretanto el best seller Nacidos para Correr de Christopher McDougall, tras una necesaria relajación de ritmos y distancias, al fin me he decidido a correr una competición con mis zapatillas minimalistas. Por supuesto que con la única pretensión de no hacerme daño, disfrutar la experiencia con la alegría que suele dar ponerse un dorsal e ir probando las consecuencias sobre mis pies en los días posteriores. ¿Qué por qué todo esto? ¿por qué unirme yo, tan refractario siempre a las modas, a lo que es tendencia cada vez más extendida en el mundo del correr? Supongo que por lo que tiene de vuelta al origen, de búsqueda de la raíz de esta actividad tan esencial como es la carrera a pie (aunque no sé si llegaré algún día a ser tan radical como para correr completamente descalzo). Estos conceptos siempre me atrajeron en otros órdenes de la vida así que ahora que se están sistematizando, e industrializando y por lo tanto poniéndosenos tecnológicamente al alcance de la mano para correr me vienen como anillo al dedo. Y no hay que olvidar la sencilla alegría que estoy descubriendo en utilizar el cuerpo de forma más adecuada para desplazarme por todo tipo de terrenos con menor esfuerzo y sintiendo que las inmumerables terminaciones nerviosas de las plantas de nuestros pies sirven para algo. Antes de esto siempre tuve la sensación de ir forzado, ahora todo fluye. Pero no debo olvidar que llegar a asimilar lo que significa el minimalismo más allá de consideraciones pseudofilosóficas (el renunciar a la amortiguación, a los estabilizadores de pisada, reducir el drop hasta llegar a cero, hacer del apoyo de talón la mayor de las herejías, liberar los dedos de los pies, recuperar el poder amortiguador de la cadera...) es un proceso, y para una persona de mi peso un proceso tortuoso y a veces doloroso, con idas y venidas, avances y retrocesos. La lesión acecha. Músculos, tendones y huesos deben fortalecerse paulatinamente tras años debilitados por la supuesta protección de gruesas suelas, hormas rígidas,  placas y refuerzos, geles y talones gomosos. Por ello y sin ánimo de quemar etapas me presento en la línea de salida no sin cierto temor pero con la convicción de que algo he avanzado estos meses si bien no puedo todavía decir que mi adaptación es plena. Así que mucho cuidado y atención, que un ritmo demasiado vivo sé que me va llevar casi inevitablemente a talonar y a la postre a tener posteriores molestias. Además el acortamiento de mis rodajes y los ritmos ya comentado hacen que mi forma no sea la mejor para pensar en marcas y cosas parecidas. Mi idea es ir cómodo pero algo más rápido que en un rodaje normal para ir probando pero sin pasarse. Ir como a 5 minutos el kilómetro.


La carrera en sí es una de las muchas de 5/10 km  que han proliferado en los últimos años en Madrid con salida y meta en el Retiro, participación masiva (se habla de 17.000 dorsales vendidos, se comprueban unos 13.000 llegados) y recorrido toboganero. Básicamente se trata de salir del parque del Retiro, rodearle completamente por las calles de su perímetro, bajar a Cibeles, hacer una incursión de ida y vuelta por los paseos de Recoletos y parte de la Castellana y volver a entrar al Retiro. Sube y baja constante con el aliciente de subir la cuesta de Alfonso XII en el kilómetro 4 y no en el 40 como en MAPOMA. Esta carrera en concreto es de fin solidario y la totalidad de la recaudación se dona al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Bonita finalidad el ayudar a paliar las consecuencias de esa tragedia cotidiana que son los accidentes de tráfico. Además una de las empresas patrocinadoras es en donde trabaja mi mujer y me inscribe allí dándome derecho a entrada restringida al ropero dispuesto por la empresa, cuestión no baladí en tan masivo evento.

Bonito y frío día en Madrid
 A la postre la carrera discurrirá según la mejor de mis previsiones: Todos los kilómetros por debajo de 5 min/km (incluso el km 8 a 4´28'') menos el primer kilómetro en el que la muchedumbre agolpada para salir del Retiro impedía correr y me fui a más de 6''. Al final tiempo neto de 49'55'' para algo más de 10 km según el GPS fruto de los muchos zigzags que inevitablemente se dan en estas carreras. Las sensaciones han sido buenas, sin forzar, ni agobiarme, tan solo sufriendo algo en la subida de Cibeles al Retiro por Alcalá, cosa de lo más normal por otro lado. Y hoy, asunto crucial para mí, sin molestias más allá de lo normal tras un esfuerzo algo mayor de lo habitual. Prueba superada. A seguir con paciencia. Próximo objetivo: Empezar con el minimalismo en montaña.


Clasificación general 10 km

En Wikiloc

lunes, 28 de noviembre de 2011

XXXII TROFEO JOSE CANO (CANILLEJAS 2011)

Preliminares: ¿Cómo se pondrá este chip tan raro que nos han dado?
Al grano, que esta entrada quiere ser breve como la carrera. Vuelta al asfalto tras un verano montañero dentro de lo que cabe. Objetivo: Bajar de una vez de 45 minutos en un 10.000, barrera hasta ahora infranqueable para mí. A intentar correr algo más rápido (o menos lento) de lo habitual he dedicado las últimas semanas. Llegó el día y allá vamos. ¡A correr!

Hala, todos a correr.

KM 1:  A 4'19''. Follón, curva a izquierda nada más salir. Cuesta abajo por amplia avenida, estrechamiento y curvas al final. Mucho más rápido de lo esperado pese a los zig-zags para adelantar.

KM 2: A A 4'38''. Intento coger velocidad de crucero. La cuesta arriba de de la Avenida de Guadalajara nos pone a cada uno en nuestro sitio.

KM 3: A 4' 29''. Avenida Hermanos García Noblejas abajo. Todo bien, a ritmo.

KM 4: A 4' 15''. ¡Yuuuuju! ¡A toda máquina por la Avenida de Arcentales! (Ya lo pagaré, intuyo). Inspira cruzarse con la cabeza de carrera (¡eso es correr!).

KM 5: A 4' 27'' . Primer repecho y primeros chirridos. El ritmo sigue siendo el adecuado para el objetivo.

KM 6: A 4' 39''. Toboganes. Empiezo a sufrir. Baja la velocidad. Esto no es divertido. Empiezo a perder el colchón de segundos de los kilómetros más rápidos.

KM 7: A 5' 02''. Cuesta arriba (aunque no excesiva) hasta volver a salir de Arcentales a García Noblejas. Este kilómetro es mi bestia negra. Aquí nunca voy a gusto ni entrenando. Pierdo mis opciones, voy hecho una piltrafa. 

KM 8: A 4' 37''. García Noblejas-Emilio Muñoz. Otra vez terreno favorable. Tan sólo intento recuperar algo el resuello, me dejo llevar.

KM 9: A 4' 28''. ¡Arf!, ¡Arf! El cuerpo me pide a gritos que me pare de una puñetera vez.

KM 10: A 4' 30''. De nuevo toboganes suaves, aunque la más leve cuestecilla me parece ahora el Annapurna. Voy al borde del infarto. Me da tiempo a pensar que sobrevaloramos el poder de la mente sobre el cuerpo. Llego porque queda poco, no porque la voluntad empuje.

180 metros de regalo según mi GPS fruto seguramente de los zig-zags para adelantar y del propio margen de error del aparatejo. Ahí, no sé cómo, me salen fuerzas de la nada para hacer un absurdo sprint final.

Al final 46' 08'' tiempo neto oficial. No he conseguido el objetivo. Tengo que entrenar más y mejor, claramente. Bueno, pues así tendré un motivo para salir cuando no apetece. Nos vemos en Cercedilla el 18 de diciembre.





La carrera en mi GPS