Siempre tuve curiosidad por ver una carrera desde fuera y nunca había encontrado el momento de ir a una simplemente a mirar. Hoy lo he hecho aunque de una forma un tanto peculiar pero bastante disfrutona. Aprovechando que hoy era el gran día de la Media Maratón de Madrid,quizás la carrera que más veces he corrido, y que me apetecía hacer una tirada larga trotona y sin demasiado estrés, he calculado salir desde casa con el tiempo suficiente para coger al gran pelotón a la altura de la calle Velázquez (km 1 de la media) y seguirle hasta que hiciera mi propia media maratón. Así que, vivo casi en Ciudad Pegaso, al final de la calle Alcalá, me he impuesto un suave trotecillo y me he recorrido toda la calle hasta el Retiro (9 kilómetros) y, como tenía previsto, he doblado en Velázquez minutos antes de la salida para encontrarme con las calle vacías y toda la parafernalia de control de tráfico que conlleva un evento atlético en Madrid. Justo lo que buscaba. He de decir que he ido todo el rato por la acera para no estorbar y, dado que no he pagado dorsal, para no aprovecharme de la organización. Por ello he titulado la entrada Media Maratón de las Aceras de Madrid, sólo he pisado asfalto para cruzar las calles perpendiculares al recorrido. La cabeza de carrera me ha cogido en la Calle Santa Engracia. Iban como a 3 minutos el kilómetro, qué sensación de poderío me han dado. No hubiera podido seguirles ni un par de metros... Después de los pros me han ido superando el resto de élite, semi-élite, globos de 1h 20'', 1h 25'', 1h 30'' ... Vamos, a los que nunca veo por ir siempre en la parte más menesterosa del pelotón y que me han dado la verdadera medida de mis miserias atléticas. Pero me ha encantado el espectáculo de la estricta pirámide de las capacidades humanas. Cuando he llegado a mi kilómetro 21 y fin de mi media, a la altura del Ramiro de Maeztu, la gran densidad de corredores nada tenía que ver ya con el estirado y rápido grupo de las posiciones delanteras. Lo dicho, un gran espectáculo, una mañana primaveral esplendorosa en la que también he disfrutado de la arquitectura madrileña en medio de una inusual calma dominical, y un ratito de relajante ejercicio rodeado de miles de aficionados a los que he podido observar desde otra perspectiva. Y todo desde las aceras de Madrid, hoy ocupadas también a la puerta de las muchas iglesias por las que he pasado, por los ramos que esperaban ser comprados por los fieles.
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domingo, 29 de marzo de 2015
Medio Maratón de las Aceras de Madrid
Siempre tuve curiosidad por ver una carrera desde fuera y nunca había encontrado el momento de ir a una simplemente a mirar. Hoy lo he hecho aunque de una forma un tanto peculiar pero bastante disfrutona. Aprovechando que hoy era el gran día de la Media Maratón de Madrid,quizás la carrera que más veces he corrido, y que me apetecía hacer una tirada larga trotona y sin demasiado estrés, he calculado salir desde casa con el tiempo suficiente para coger al gran pelotón a la altura de la calle Velázquez (km 1 de la media) y seguirle hasta que hiciera mi propia media maratón. Así que, vivo casi en Ciudad Pegaso, al final de la calle Alcalá, me he impuesto un suave trotecillo y me he recorrido toda la calle hasta el Retiro (9 kilómetros) y, como tenía previsto, he doblado en Velázquez minutos antes de la salida para encontrarme con las calle vacías y toda la parafernalia de control de tráfico que conlleva un evento atlético en Madrid. Justo lo que buscaba. He de decir que he ido todo el rato por la acera para no estorbar y, dado que no he pagado dorsal, para no aprovecharme de la organización. Por ello he titulado la entrada Media Maratón de las Aceras de Madrid, sólo he pisado asfalto para cruzar las calles perpendiculares al recorrido. La cabeza de carrera me ha cogido en la Calle Santa Engracia. Iban como a 3 minutos el kilómetro, qué sensación de poderío me han dado. No hubiera podido seguirles ni un par de metros... Después de los pros me han ido superando el resto de élite, semi-élite, globos de 1h 20'', 1h 25'', 1h 30'' ... Vamos, a los que nunca veo por ir siempre en la parte más menesterosa del pelotón y que me han dado la verdadera medida de mis miserias atléticas. Pero me ha encantado el espectáculo de la estricta pirámide de las capacidades humanas. Cuando he llegado a mi kilómetro 21 y fin de mi media, a la altura del Ramiro de Maeztu, la gran densidad de corredores nada tenía que ver ya con el estirado y rápido grupo de las posiciones delanteras. Lo dicho, un gran espectáculo, una mañana primaveral esplendorosa en la que también he disfrutado de la arquitectura madrileña en medio de una inusual calma dominical, y un ratito de relajante ejercicio rodeado de miles de aficionados a los que he podido observar desde otra perspectiva. Y todo desde las aceras de Madrid, hoy ocupadas también a la puerta de las muchas iglesias por las que he pasado, por los ramos que esperaban ser comprados por los fieles.
lunes, 8 de abril de 2013
XIII MEDIO MARATON DE MADRID
Pues un año más, lo quiera o no a priori, aquí estoy de nuevo a la salida de este medio maratón. En este 2013 me toca MAPOMA así que me lo tomo como un test de cara a lo que pueda pasar dentro de 3 semanas. Y como soy poco sistemático y "científico" en esto de los entrenos pues no me termino de decidir si apretar o no, si reservar o darlo todo, si emplear la cabeza o si dejarme llevar. Al final pienso que lo mejor y lo que más me apetece es disfrutar de la mañana, esforzarme lo justo y concentrarme en mi recién adquirida filosofía, tan en boga, de paso corto, poca amortiguación y pisada de mediopié. Las sensaciones a la postre serán buenas, he ido suelto y a gusto la mayor parte del recorrido, quizás algo inconscientemente pasado de vueltas dado el sufrimiento súbito y algo brutal que me acomete en la cuesta de la C/Alfonso XII, ya casi al final, auténtica bestia negra de esta carrera y de Mapomas pasados y futuros (¡ay!). Resultado: Una hora cuarenta y cinco minutos y cuarenta tres segundos exactamente de tiempo neto oficial, no contrastado con mi cronómetro-gps, fallecido en el kilómetro 18. Dentro del intervalo previsto, ni más ni menos. ¿Conseguiré este año bajar de las 4 horas en maratón? El clima, la alergia, entrenamientos suficientes y sensatos estas tres semanas y cómo amanezca mi cuerpo serrano el día de autos lo dirán...
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| Salida de los que corren de verdad |
Por lo demás: Reseñar una masificación ya casi límite de la carrera que impide coger ritmo hasta por lo menos el kilómetro 3, y eso que me he colocado donde teóricamente me correspondía. Supongo que business es business y como hay demanda pues no encuentro reprochable el aprovecharlo. Otras carreras hay más recogidas y disfrutables sin tanto agobio en el calendario madrileño. La organización, pese a todo, correcta y contrastada en la dirección de las masas: avituallamientos líquidos suficientes, yo por lo menos no he tenido casi que esperar en el ropero, voluntarios como siempre admirables en sus ánimos y amabilidad... El tiempo en Madrid, fresquito como a mí me gusta, despejado e ideal para correr. La compañía, magnífica...
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| El recorrido Clasificación general |
domingo, 10 de febrero de 2013
XXIX MEDIA MARATON DE FUENCARRAL-EL PARDO. LA LEY DE LA GRAVEDAD
Hace cuatro años que participé por primera vez en esta bonita y clásica carrera del calendario popular de Madrid y no había vuelto desde entonces. El buen sabor de boca (y el dolor de piernas) que me dejó hacía que año tras año me tuviera que arrepentir de no inscribirme. Este año he querido que no me vuelva a pasar y la he elegido como primera competición de una temporada que no sé todavía muy bien a dónde me llevará. Probablemente a ninguna parte. Improvisaré como casi siempre. El caso es que, a la vista de los estragos que dejaron los festejos navideños en mi poco agraciado cuerpo para esto de los deportes de fondo, he conseguido encadenar un mes de entrenamientos semanales más o menos apañados y me he lanzado a ver qué sale.
La primera evidencia antes de tomar la salida es que estoy gordo, incluso demasiado gordo. He conseguido perder algún kilo desde principios de enero pero ando más cerca de los 85 kilos que de los 84 para 1,80 metros de altura. Pero en esta carrera, con el perfil que tiene, esto es una ventaja en los primeros 8 kilómetros, que son más o menos cuesta abajo, en algún tramo hasta muy cuesta abajo. Simplemente con dejarme caer me pongo a 4,30 minutos el kílómetro sin ni siquiera resoplar. La ley de la gravedad... Luego se trata de gestionar sin excesos el tramo llano hasta el kilómetro 12 para no castigarse ante las largas y empinadas cuestas del maravilloso Monte del Pardo, otro de los jardines naturales de Madrid. A partir de la rotonda, una vez pasados los cuarteles del pueblo de Pardo la carrera cambia de rumbo y entra en una de las cuestas por excelencia de las carreras de Madrid. Son más o menos 4 kilómetros de fuerte pendiente con un descanso intermedio. Pongo mi ritmillo y para arriba, llegando a la curva a derechas del kilómetro 16 (avituallamiento líquido) más o menos entero. Aquí la fuerza de la gravedad, como no podía ser menos, se experimenta con crudeza. Y eso que creo que voy asimilando y haciendo cada vez más mecánico el afán que, tras ciertas lecturas, me ha dado por intentar correr, si no más y más rápido, por lo menos mejor. Oseasé, acortar la zancada, aterrizar con el antepié, alinear el cuerpo y trasladar el centro de gravedad bajo la cadera. Más o menos. Una de las ventajas, dicen, es que así se pone a la dichosa fuerza de la gravedad a favor nuestro y no en contra... No sé, pero lo cierto es que noto que mis piernas no sufren tanto como antes y me recupero múuuucho mejor. Habrá que insistir en el método.
Un traguito de agua y al lío. Otros dos kilómetros para recuperar cuesta abajo y luego a sufrir un ratito por las desiertas avenidas de Montecarmelo para volver hasta la pista de atletismo del Polideportivo Santa Ana, donde está la meta. En este tramo final las cuestas ya son una emboscada en toda regla, empezándose a ver a corredores que han decidido andar en vez de trotar en plan zombie como yo. La última cuesta justo antes de la entrada a la pista me pone las pulsaciones al límite intentando bajar de 1h 50´. Total para nada pues al final excederé este tiempo unos segundos. Tampoco llevaba ningún objetivo concreto así que tampoco me importa. En resumen: Buena carrera y organización, buen tiempo (frío, 1 a 4ºC, pero sin viento), entorno privilegiado (ese monte del Pardo con la Sierra del Guadarrama muy nevada de fondo), trazado variado y exigente y buenas sensaciones físicas. Muy contento. Ahora a seguir bajando peso para no luchar tanto contra la gravedad.
martes, 3 de abril de 2012
XII MEDIO MARATON DE MADRID
Pues aquí estoy por sexto año consecutivo en la carrera que supuso mi debut en las carreras populares, siendo por ello carrera a la que tengo gran cariño. Este año además, al no participar en el Maratón de Madrid, la voy disfrutar como un fin en si mismo, sin la mirada puesta en lo que pueda pasar dentro de 3 semanas. Y así, relajado y con ganas de pasar una buena mañana de domingo en magnífica compañía haciendo deporte, salimos en multitudinario tropel a patear las calles de Madrid. Creo que me he colocado en el lugar que me corresponde por tiempo según las zonas marcadas por la organización, entre la clase media del pelotón, pero aún así el primer kilómetro es lento, los zig-zags para irme colocando a mi ritmo, inevitables. Son las cosas de este tipo de carreras. El recorrido y los kilómetros nos irán poniendo a cada uno en nuestro sitio.
Tras unos primeros kilómetros de tanteo por la cuadrícula del barrio de Salamanca y su amplias calles, con alguna bajadita como la de Diego de León que luego habrá que subir con unos pocos kilómetros más en la piernas, el primer hito que tengo en mente está en el cambio de sentido que se da en Alonso Martínez para enfilar la larga subida por Santa Engracia y Bravo Murillo hasta Plaza de Castilla, más o menos en el kilómetro nueve. Guardar fuerzas aquí e ir cogiendo ritmo creo que es una de las claves de la carrera. Inicio la pendiente acartonado, poco fluido y algo ahogado, pero con paciencia y manteniendo un ritmo cómodo. Soy consciente de que ando un poco corto de fondo, que los dos últimos kilómetros son duros y que hay que reservar para, pese a lo inevitable del sufrimiento, no estrellarse. Llego a Plaza de Castilla con muy buenas sensaciones, ya a ritmo de crucero y sintiendo que éste es sostenible, incluso me retengo algo en los tramos más favorables para no cebarme y no castigar demasiado la musculatura.
La segunda mitad de la carrera sé que tiende a bajar aunque no falten los toboganes y tachuelas que nos hacen resoplar y aceleran nuestro pulso. Yo a lo mío. ritmo constante, compensando la pérdida de velocidad de las subidas con las bajadas. La llegada de nuevo al Retiro, que circunvalamos casi por completo, trae consigo la vertiginosa bajada de Menéndez Pelayo. Kilómetros del 16 al 18. Intensifico mi autocontrol. Del kilómetro 18 al 20 y medio se sube todo lo que baja al otro lado del Retiro. En efecto, sufro. Miro de soslayo desde Alfonso XII la subida del Angel Caido que este año han tenido la cortesía de eliminar, aunque casi la prefería, era empinada pero corta. Revivo pasadas calamidades en MAPOMA. Está hecho. Puerta de Alcalá. Alcalá con O´Donnel. Entrada al Retiro y larga recta final donde aprieto todo lo que puedo para ver si me queda alguna reserva que ya no me hará falta. Un corredor más, anónimo, llega diluido entre la masa jadeante y sudorosa tras una hora cuarenta y ocho minutos y siete segundos de esfuerzo.
La carrera en mi GPS
Tras unos primeros kilómetros de tanteo por la cuadrícula del barrio de Salamanca y su amplias calles, con alguna bajadita como la de Diego de León que luego habrá que subir con unos pocos kilómetros más en la piernas, el primer hito que tengo en mente está en el cambio de sentido que se da en Alonso Martínez para enfilar la larga subida por Santa Engracia y Bravo Murillo hasta Plaza de Castilla, más o menos en el kilómetro nueve. Guardar fuerzas aquí e ir cogiendo ritmo creo que es una de las claves de la carrera. Inicio la pendiente acartonado, poco fluido y algo ahogado, pero con paciencia y manteniendo un ritmo cómodo. Soy consciente de que ando un poco corto de fondo, que los dos últimos kilómetros son duros y que hay que reservar para, pese a lo inevitable del sufrimiento, no estrellarse. Llego a Plaza de Castilla con muy buenas sensaciones, ya a ritmo de crucero y sintiendo que éste es sostenible, incluso me retengo algo en los tramos más favorables para no cebarme y no castigar demasiado la musculatura.
La segunda mitad de la carrera sé que tiende a bajar aunque no falten los toboganes y tachuelas que nos hacen resoplar y aceleran nuestro pulso. Yo a lo mío. ritmo constante, compensando la pérdida de velocidad de las subidas con las bajadas. La llegada de nuevo al Retiro, que circunvalamos casi por completo, trae consigo la vertiginosa bajada de Menéndez Pelayo. Kilómetros del 16 al 18. Intensifico mi autocontrol. Del kilómetro 18 al 20 y medio se sube todo lo que baja al otro lado del Retiro. En efecto, sufro. Miro de soslayo desde Alfonso XII la subida del Angel Caido que este año han tenido la cortesía de eliminar, aunque casi la prefería, era empinada pero corta. Revivo pasadas calamidades en MAPOMA. Está hecho. Puerta de Alcalá. Alcalá con O´Donnel. Entrada al Retiro y larga recta final donde aprieto todo lo que puedo para ver si me queda alguna reserva que ya no me hará falta. Un corredor más, anónimo, llega diluido entre la masa jadeante y sudorosa tras una hora cuarenta y ocho minutos y siete segundos de esfuerzo.
La carrera en mi GPS
domingo, 26 de febrero de 2012
VII MEDIA MARATON DE LATINA
Séptima edición de esta entrañable media maratón y cuarta vez que acudo a ella en lo que ya se está convirtiendo en una tradición para mí. No en vano el duro trazado de esta media discurre por lo que fueron las calles de mi infancia y juventud y siempre es motivo de alegría trotar un rato por ellas. Otros motivos no desdeñables son la modélica y para mi gusto casi perfecta organización y que todavía se mantiene en una participación lejos de la masificación de otras carreras (2241 llegados). Sobre la organización decir que cumple con todo lo que se puede pedir de ella: Recorrido perfectamente cerrado al tráfico, avituallamientos bien surtidos de agua e isotónico cada 5 km, amabilidad y palabras de ánimo de los sufridos voluntarios, fluido reparto de dorsales y chips, ropero y bolsa del corredor con la legendaria camiseta sin mangas y abundante bebida, llegada a la pista de atletismo del polideportivo de Aluche bien organizada y sin tapones (por lo menos cuando llegué yo), fisioterapeutas para quien lo quisiera, etc... En fin, muy recomendable.
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| Preliminares |
Sobre el circuito, qué decir. Pues que es durillo, sobre todo en su segunda mitad. Pero ¿hay alguna media en Madrid que no lo sea? Para mi su principal aliciente, más allá de lo emotivo de que estos son mis orígenes incluso como corredor hace ya unos cuantos años, son los aproximadamente 8 kilómetros que discurren por la Casa de Campo. Para los que habitualmente no corremos por aquí porque nos pilla algo lejos son un aliciente. He disfrutado un montón trotando dejándome llevar entre los plátanos desnudos de hojas con el cielo gris de fondo que hoy nos ha acompañado a la hora que hemos pasado por allí. Pero hay cuestas, y muchas y algunas duras. Es lo que hay. Eso sí la primera mitad es bastante llevadera y ganas tiempo que luego perderás, por lo menos yo.
En lo personal me presento en la salida tras dos semanas en las que, gracias a una fenomenal gripe que me suele visitar todos los años por esta fechas, he estado prácticamente fuera de combate. Mi bagaje kilométrico se reduce a 14 km a trote cochinero en un par de salidas esta semana. Es por ello que estoy un tanto acongojado y más sabiendo que acabar esta media en condiciones no te lo regalan. Por eso mi planteamiento, si se le puede llamar así, es ultraconservador. Ir al tran-tran llevando un control total de mis sensaciones con la idea de sufrir lo menos posible. Y hasta el kilómetro 17 más o menos lo he logrado, he conseguido disfrutar sin sufrir llevando un ritmo aceptable aunque con las pulsaciones un poco altas. Esto ya es más de lo que esperaba, ¿tendrá la amoxicilina algún efecto dopante? Pero a partir de entonces, ¡ay amigo!, la salvaje cuesta del Zoo que nos saca de la Casa de Campo hace que escuche por primera vez este año las trompetas del Apocalipsis en mi interior. Normal y previsible. Las rampas de los últimos 3 kilómetros por la calle Valmojado se me hacen un infierno, las ganas de parar son constantes. El ritmo baja a cerca de 6 minutos el kilómetro (y gracias). Me adelanta mi cuñado Miki con el que he venido y docenas de corredores más. Ya veo a lo lejos la entrada a la pista de atletismo. ¿Cómo se pueden hacer tan largos 200 metros? Fin. He bajado de 2 horas (1h 52'), que era el objetivo vistas cómo estaban las cosas. Así que estoy satisfecho y espero que esto sea el inicio de una buena racha de entrenos de cara a futuros y mayores objetivos.
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| Recién llegados |
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