martes, 20 de agosto de 2013

Caminos de Fresnedillas de la Oliva


Es Fresnedillas de la Oliva (901 m) un pequeño pueblo del piedemonte occidental de la Sierra de Guadarrama a unos 50 km de Madrid. Vecino de los municipios de Robledo de Chavela, Colmenar del Arroyo, Navalagamella y Zarzalejo y a los pies de las últimas montañas de cierta entidad de estas sierras (Las Machotas, San Benito y La Almenara), se ha visto libre de la excesiva especulación inmobiliaria de otras zonas y ha sabido mantener una gran calidad medioambiental. Un uso del suelo predominantemente ganadero ha hecho que el paisaje de la zona sea el del bosque mediterráneo adehesado: Pastos rodeados de masas de encinas, quejigos, fresnos, enebros, algunos alcornoques, robles melojos... y lo más importante para los fines de esta entrada: Una red de vía pecuarias perfectamente conservadas para ser recorridas a pie, a caballo o en bicicleta. A buen seguro que durante nuestros paseos nos encontraremos con los muchos habitantes de estas tierras: Abundantes conejos cuya población parece haberse recuperado tras años de plagas, perdices, los más tímidos zorros, jabalíes, comadrejas, tejones y, entre las aves, no en vano parte del territorio es ZEPA, águilas imperiales, águilas perdiceras, cigüeñas blancas y negras, buitres leonados y negros y multitud de animales de menor tamaño.

Dehesa de Navalquejigo


Sin ánimo de ser exhaustivo, voy a sugerir algunas rutas para recorrer el municipio que al que se quiera acercar por estos lares seguro que le ayudan a hacerse una idea de su riqueza natural. Son recorridos de poca dificultad ideales para hacer en primavera u otoño pues en verano la solana puede hacerlas muy ásperas. 




1. RUTA DE LA PUENTE: 

Es la más sencilla, apenas 4 kilómetros sin desniveles de consideración. Ideal para hacer con niños y señalizada con pintura roja y palitroques indicadores. La ruta como tal empezaría a la salida del pueblo junto a la nueva escuela infantil. Un primer camino junto a las últimas casa nos conduce hacia una granja donde se toma hacia la izquierda la pista que baja. Es el Cordel de San Juan, que es un ramal de la Cañada Real Leonesa. La bajada acaba en un pequeño puente sobre un arroyo que se seca en verano. Aquí se toma el sendero que sale a la izquierda y sigue el cauce a cierta distancia. Del arroyo nos separan las parcelas valladas de antiguas huertas ahora abandonadas casi en su totalidad. La vegetación de ribera es frondosa y atractiva. Al poco el sendero llega a un prado abierto que se cruza y se llega a "la puente", una rústica pasarela de piedra por la que vadearemos el río cuando lleve agua. Para volver al punto de salida se toma el camino que sube a la izquierda. Es una buena pista que salva todo el desnivel que hemos perdido en algo más de un kilómetro pero que no supone gran dificultad.

Enlace a Wikiloc donde descargar el track

Enlace a Wikiloc con variante algo más larga










2. CORDEL DEL PUENTE DE SAN JUAN (CAÑADA REAL LEONESA):

Esta ruta es continuación de la anterior desde el primer puente del arroyo, solo que al llegar al mismo en lugar de girar a la izquierda hay que continuar de frente por la cañada y afrontar una primera subida. Este recorrido es más largo (cerca de 17 kilómetros en total) y sin ser difícil en absoluto su longitud hace que haga falta estar acostumbrado a caminar o trotar. Muy frecuentado por ciclistas. Buenas panorámicas de casi toda la sierra.



Como decía, la ruta sigue la pista donde la dejamos en la anterior excursión y se sigue en un par de sube y bajas hasta más o menos el kilómetro siete donde, pasada la visible puerta de una finca a la izquierda y culminando la tercera subida desde que salimos, giramos por un visible sendero entre vallas adornado con las marcas rojas y blancas del GR-10.  Tres kilómetros de sendero más nos llevarán a uno de los atractivos de la ruta: La laguna de Castejón, importante humedal permanente que ya pertenece al municipio de Zarzalejo, bajo la mirada del fenomenal berrocal de Las Machotas. Si en lugar de tomar la senda hubiéramos continuado por la cañada habríamos llegado a los dos o tres kilómetros al pueblo de Peralejo, en la carretera a El Escorial. Si no se quiere volver por carretera no queda más remedio que desandar lo andado para regresar al punto de partida o que alguien nos recoja en la carretera, bien en Peralejo, bien en la cercanía de la laguna, pues a los pocos metros de ella encontramos la carretera de Zarzalejo a Fresnedillas. Yo normalmente vuelvo al trote por la tranquila carretera haciendo unos seis kilómetros más en compañía de los muchos conejos de los vedados que rodean la ruta y observando los muchos roquedales graníticos que salpican las praderas.






3. RUTA DE LA MEMORIA:

Variante corta, de unos seis kilómetros, de una ruta que nos llevará de nuevo desde del pueblo por la Cañada Real Leonesa pero hacia el sur, hacia Colmenar del Arroyo. Paseo sencillo, para estirar las piernas. El recorrido sale desde la escuela del pueblo, junto al visible pinar de la parte alta. Se coge el camino que sale hacia el sur primero entre chalets y luego ya en campo abierto entre fincas ganaderas y vedados de caza por paisaje típico de la zona. El camino es fácil, cuesta abajo durante un par de kilómetros En un momento dado nos encontramos con una pista que cruza nuestro camino. Es la Cañada. Si giramos a la derecha llegaremos a la estación de seguimiento de satélites de Fresnedillas de la Oliva. Si, como es el caso, tomamos nuestra izquierda iniciaremos el regreso al punto de partida. Primero cuesta arriba durante algo más de kilómetro y medio hasta llegar a unas granjas donde tomaremos un camino entre vallas a nuestra izquierda para remontar los últimos repechos antes de coronar el cerro que domina al pueblo. Sólo queda bajar alegremente hasta el pinar que ha sido el inicio de nuestro breve periplo.






4. RUTA DEL CAMINO DE NAVAHONDA Y EL MONTE DEL PINAR:


De las cuatro rutas quizás es la que transcurre por parajes más valiosos pues no en vano en su inicio va paralela a la ZEPA de la Dehesa de Navalquejigo, enclave de Fresnedillas pero que pertenece al Ayuntamiento de Zarzalejo. Partimos de la salida del pueblo por la carretera a Colmenar del Arroyo y tomamos la carretera que en la últimas casas sube a la finca La Cabezuela (bien señalizado). A los pocos metros de pasada la finca-restaurante se toma el ramal a izquierdas, bien señalizado también, del camino de Navahonda, ermita a los pies de la Almenara, pico visible durante casi todo el camino, a la que hay una tradicional romería desde Robledo de Chavela todos los años.  A los tres kilómetro o así encontramos una bifurcación. Se toma la derecha y a los pocos metros de subir se gira a la izquierda por un camino normalmente cerrado por una cerca que habrá que traspasar poniendo buen cuidado de volver a dejar cerrada. El camino rodeará durante varios kilómetros el llamado monte del pinar, roma colina que por lo visto toma su nombre de los pinos que había en ella y que han desaparecido casi totalmente por los incendios hace bastantes años. En la primera parte de este camino circular son preciosas las vistas ya comentadas hacia La Almenara y las dehesas a sus pies. Una vez completado el círculo, no hay perdida, se trata de no tomar ningún camino secundario, volvemos a la bifurcación del inicio y retomamos en sentido inverso el camino de Navahonda. En total habrán sido hasta volver al inicio unos doce kilómetros.











lunes, 12 de agosto de 2013

La Buitrera (2.046) desde la Ermita de Hontanares

La Buitrera
Hacía ya diez años que había hecho esta excursión y tenía muchas ganas de repetirla pues me había dejado muy buen sabor de boca. Así que me he ido hasta Riaza (Segovia) y desde allí he cogido la encantadora carreterita entre robles que lleva a la ermita de Hontanares, donde hay un área recreativa. Son más o menos unos 120 kilómetros desde Madrid por buena carretera y se tarda algo más de una hora, con lo cual no hace falta invertir mucho tiempo para venir hasta aquí, pero la competencia de zonas más accesibles desde la capital hace que este confín oriental del Sistema Central esté poco frecuentado por los aficionados madrileños. Y casi me atrevería a decir que segovianos, pues no me he cruzado con nadie en toda la mañana. A lo sumo las multitudes las encontraremos en invierno en la cercana estación de esquí de La Pinilla y en el Pico del Lobo que la domina. Mejor. Y eso que la zona no carece de atractivos paisajísticos y culturales. 

La ruta de hoy es fácil y bastante agradecida para la vista por las constantes panorámicas de esta parte de la sierra y de la llanura castellana, llegándose a divisar en las caniculosas lejanías el Urbión y el Moncayo. Según mi GPS he recorrido unos 17 km y salvado unos 900 metros de desnivel positivo. La modalidad de desplazamiento que he utilizado no la tengo tan clara, ha estado en algún punto entre el trail-running más inepto y el senderismo ligero. He podido trotar gran parte del recorrido pero he ido bastante agustito, así que con lo que me está costando este año correr por la montaña quiere decir que he ido bastante lento para considerar que he corrido y más rápido que si sólo hubiera andado (la guía de Luis Alejos para el Sistema Central da un tiempo a la cumbre de 2,45 h y he tardado más de una hora menos con alguna parada incluida). Lo digo por si alguien que lea esto se anima a hacer la ruta y quiere tener una referencia.



Por lo demás comentar que hay sendero bien visible y marcado con hitos por todo el recorrido y que el piso es bastante bueno para correr pues carece de raices y no es demasiado pedregoso. Además la ascensión es progresiva y consiste en ir salvando sucesivas lomas y un par de escalones rocosos con terreno más o menos llano entre medias. El inicio hay que buscarlo en el pinar de detrás de la ermita de Hontanares (1.460). Hay un cartel que señala el itinerario a una fuente. Al poco hay un portillo de madera que se atraviesa y ya se toma el sendero que no se abandona en ningún momento. Primero ascendiendo entre el espeso robledal y después, al llegar al kilómetro y pico, a un collado más despejado (Collado de la Fuente, 1.647) girando a la izquierda (Sur) por terreno de menor frondosidad. Al poco de subir encontramos un primer escalón rocoso con una visible cruz de hierro en la parte superior que se traspone por la izquierda por sendero. Un poco de agradable llaneo y a superar el siguiente escalón. Se trata del Cerro Merino (1.801).  Es la parte más abrupta del camino. Las paredes se ascienden por un par de canales sucesivas, la primera con arenilla suelta con la que habrá que tener algo de cuidado a la bajada; la segunda. rocosa, en la que se apoyan las manos un par de metros pero sin dificultad ni exposición. Otra cosa será en determinadas condiciones invernales en las que se forma hielo en esta canal. Una vez pasada esta prominencia se baja a otro collado (1.789) y continúa el sube y baja por el cordal, ya despejado y rodeados de suave gayuba, y se trasponen un par de suaves lomas, el Calamorro (1.905) y el Zopegado (1.942). Es un tramo cómodo y placentero con continuas y panorámicas vistas hacia nuestro objetivo y la zona del Puerto de la Quesera, Pico del Lobo, Tres Provincias e incluso Peñalara en la lejanía. Una vez pasadas las citadas lomas se llega al collado de Mesa Peñota (1.901), encrucijada desde la que no hay más que en un último esfuerzo llegarse a la ya cercana cumbre de la Buitrera (2.038), vértice geodésico. Pocas veces una cumbre tendrá un nombre más acertado: No menos de 30 buitres me sobrevuelan mientras admiro el paisaje. Ya de lejos los veía volar justo sobre la cima y posarse sobre ella sin que ningún caminante impertinente turbara su paz. Las vistas además son sensacionales hacia el Hayedo de la Tejera Negra que se extiende por la ladera oriental de estas montañas. A lo lejos la pirámide del Ocejón domina estos solitarios serrijones pizarrosos.  Siguiendo la cuerda está se recorta y el sendero va buscando el paso más fácil, demasiado. Por seguirlo y no ir por el filo me he pasado de largo la cima del siguiente "dosmil": el Cervunalillo (2.007). Por no darme la vuelta me conformo con encaramarme a una cota sin nombre algo más allá. Aquí acaba el cordal y se baja al oeste al collado (collado de Cervunal, 1.956) que se forma entre esta última cota y el piramidal pico del Parrejon (2.017). Pensaba subirlo, pero me da pereza por el calor que ya empieza a ser bastante fuerte y porque es cumbre que ya tengo pisada. Para volver hay un carril que desde el collado va a media ladera de la cuerda por la que hemos venido y que desemboca en el collado de Mesa Peñota por donde hemos pasado hace un rato. En mi caso ese camino lo he cogido bastante avanzado pues en una mostrenca decisión he intentado atajar para no perder altura y me he metido en un buen jardín entre piornos que me han dejado alguna herida de guerra, si es que no aprendo eso de que no hay atajo sin trabajo. Desde el collado el regreso consiste en desandar lo andado sin más complicación que el calor que he pasado.  En total, paradas incluidas, he empleado unas 3 horas y media.

Portillo a la salida

Por la cruz

Cerro Merino y La Buitrera

Primera canal en el Cerro Merino

Segunda canal

Desde el Merino

Continuación de la cuerda

Zona de la Pinilla y Pico del Lobo

Hasta Tres Provincias


El Parrejón

Cresta cimera

Desde Tejera Negra al Ocejón

Buitre sorprendido en la cumbre

Tejera Negre

Cervunalillo


Cresta al Cervunalillo

Vista atrás

Zoom al Ocejón

Collado del Cervunal y Parrejón

Bonitas sierras

Desde cerca del collado del Cervunal, se ve el sendero a media ladera para volver

Buitres
La ruta en Wikiloc

lunes, 15 de julio de 2013

REAL SITIO TRAIL (MARATON) QUE SE QUEDA EN K-30 PEÑALARA (MEDIO MARATON), O COMO HACER DE LA NECESIDAD VIRTUD...



Vamos, que esto ha sido una retirada en toda regla y el segundo pinchazo clamoroso de mi extraña temporada de carreras de montaña de este año. Causas supongo que habrá varias y por mi cabeza han pasado en las horas posteriores a la carrera. Pero fundamentalmente es que no era mi día. Desde el primer metro he sentido que no iba: Piernas pesadas, respiración dificultosa, sensación de mareo, fuerzas muy justas, ganas de andar por lugares en los que en situación normal trotaría con cierta ligereza, transpiración exagerada... En fin, una caraja del 15 y 42 kilómetros por montaña por delante, con lo cual la mente empezará a tornarse negativa y la "estrategia" para acabar la carrera que llevaba (reservar y reservar que no está el horno para bollos y el además calor va a hacer de las suyas) se irá haciendo paso a paso aún más conservadora.


Todo ha empezado algo antes de las ocho de la mañana en la Plaza de los Dolores del precioso pueblo de La Granja donde la organización del Grupo de Montaña La Acebeda ha dispuesto la salida y llegada y la recogida de dorsales. Apenas 50 corredores estamos inscritos en la prueba de maratón de la que se disputa la primera edición. No puedo evitar sentirme fuera de lugar, va a ser más difícil disimular mis carencias que en eventos más concurridos. En efecto, dan la salida y tardo pocos metros en situarme en el poco nutrido pelotón trasero, a escasa distancia de los corredores escoba-ángeles de la guarda que tanta ayuda me prestarán más adelante (¡muchas gracias chicos!). Los primeros kilómetros discurren paralelos a la tapia de los Jardines de La Granja y es terreno rompepiernas de constantes subidas y bajadas cortas y empinadas hasta el llamado Esquinazo donde el terreno se tiende y se puede correr. Si se tienen fuerzas, cosa que caigo en la cuenta que hoy no me he traido. Aunque de momento voy tirando. El primer esfuerzo algo más recio nos lo tienen reservado en la fuerte subida fuera de sendero  al cerro de la Silla del Rey. Me voy disolviendo cual azucarillo. Hago pareja con Jesús, un corredor murciano que lleva parecidas intenciones en cuanto a ritmos que yo. La bajada del cerro es franca y divertida y creo que es el último tramo que hago con alegría. La aproximación por las pistas y senderos hasta el Chozo Arangüez la hacemos andando deprisa pese a lo corrible del terreno con la sana intención de no gastar ni un ápice de fuerza para afrontar el primer coloso (y a la postre último) del día. En mi caso será en vano, espero que Jesús, al que veo alejarse poco a poco nada más empezar la subida y al que no veré más, haya conseguido su objetivo. La ascensión a la cumbre de Peñalara (2.430) por su canchal norte desde el rellano donde se asienta el refugio del Chozo Aranguez a unos 1.900 m es directa, está muy rota y tiene tramos de casi 50º de inclinación en los que las manos se tienen que apoyar en el suelo para avanzar. Es el descabello que le faltaba a mi precariedad. Lo que iba intuyendo se hace realidad: Pájara total y sin paliativos. Avanzo a duras penas y ya hago definitivamente grupeta con los corredores escoba y tres compañeros más. Aún así me maravillo de la hermosura y grandeza del entorno. Creo que es una de las zonas más salvajes y bellas de nuestro Guadarrama. Sólo por esto merece la pena la sudada y el sufrimiento que estoy pasando. Los compañeros-escobas no nos dejan ni un momento y nos animan a continuar, si no es por ellos me habría sentado y lo habría mandado todo al carajo. No lo olvidaré nunca. A mitad de subida nos alcanza y nos pasa como una centella el corredor cabeza de carrera de la media maratón, Oscar Baeza. Espectacular ver cómo avanza entre los bloques. Alguna ventaja tendría que tener ir de los últimos. Al fin, el terreno se va tendiendo y llegamos a la cumbre, hoy llena de gente animando a los corredores. Tremendo. Está mi tio Ricardo, lo cual me da fuerza para seguir y no bajarme por Cotos. Un gel, unas sales, agua y a por la cresta de Claveles. Mucha gente que va y viene, corredores destacados del K30 que adelantan. Mal sitio para aglomeraciones pero al evitar la ruta el filo de la cresta en su parte más aérea se pasa bien. En la cumbre iba el último pero enseguida tomo contacto con otros dos corredores,  Juanan y Faustino con los que ya bajaré hasta la Granja. Juanan va con el freno de mano echado conscientemente y calculando perfectamente los tiempos de paso, creo que quiere hacer con más fuerza la segunda media. También espero que lo haya conseguido. La bajada la hago trotando despacio a ver si recupero y parece que me voy encontrando mejor pero no termino de oxigenar bien y en cuanto el terreno sube un poco noto que no voy a tener fuerzas para afrontar la segunda gran subida día al puerto del Reventón y menos a pleno sol. Tomo la decisión de dejarlo en el segundo paso por el Esquinazo, es lo sensato. En dicho control me junto con Faustino que también lo deja por hoy y ya bajamos tranquilamente de paseo los pocos kilómetros que quedan hasta la Granja. Es aquí cuando tomo conciencia de dónde vengo y adonde creo que voy: A ese humilde senderista que un día quiso ir un poco más rápido. Creo que voy a dedicar el resto del verano a redescubrir la lentitud. Me queda cierta decepción pero finalmente creo que va ganando sitio en mi mente lo positivo de esta mañana en el monte: La buena gente con la que he coincidido en carrera, una organización muy volcada en el corredor con voluntarios que apoyan, sonrien y arropan en todos los controles y avituallamientos, unos paisajes espectaculares y variados, una ascensión de envergadura en el Guadarrama que, pese a todo, en mis tiempos de excursionista no habría soñado hacer en el tiempo que la he hecho. Y, un objetivo para el año que viene...



CLASIFICACION DE LA CARRERA

WEB DE LA CARRERA

domingo, 30 de junio de 2013

A Peñalara desde el Puerto de Navacerrada

Piornos en flor en la Loma del Noruego, las cumbres de Valsaín de fondo
Hoy he decidido que me voy a Peñalara, pero como dentro de dos semanas estoy inscrito para intentar acabar el Real Sitio Trail, el nuevo maratón de montaña de la vertiente segoviana del Guadarrama, alargo  un poco la ruta habitual de ascensión y salgo desde el puerto de Navacerrada (1860) para acumular kilómetros por montaña y desnivel en la medida de lo posible. La ruta, para cualquier habitual la Sierra, no tiene pérdida y es suficientemente conocida. Se sale del puerto y, en frío, se pone a prueba el resuello del más pintado superando la primera ascensión del día a la cumbre de Guarramillas (2258) por la pista de esquí. Luego se vira al norte por un senderillo apenas marcado al principio que luego se convierte en camino inequívoco y pedregoso que recorre la larga Loma del Noruego, cordal descendente con un par de repechitos intermedios que nos depositará en el puerto de Cotos (1830). Las vistas sobre el macizo de Peñalara (2430) son continuas y magníficas. En este inicio de verano además, tras un invierno y primavera excepcionalmente nivosos, todavía quedan neveros en las alturas que dan un toque de belleza adicional a un paraje ya de por sí bellísimo. Los piornos en flor, los extensos bosques que se extienden a nuestros pies, las cumbres que se recortan en lontananza hacen de este paseo un auténtico disfrute. Hasta he cruzado mi pasos con un enorme y negro jabalí que huye saltando por encima de las retamas. Me lo paso en grande bajando sin excesiva prisa por la senda.

Peñalara desde Guarramillas, de buena mañana

Vista atrás a Guarramillas desde el Noruego
Una vez en Cotos cambio de marcha e inicio la ascensión a Peñalara por la senda que rodea la montaña y se dirige hacia Peña Citores, un redondeado espolón que defiende la cumbre de Peñalara por el Oeste. Creo que, como bien saben los organizadores del MAM que llevan su ruta por aquí, es el mejor sitio para hacer esta cumbre desde Cotos. La senda, bien trazada y señalizada con puntos amarillos, va ganando altura paulatinamente por un fresco pinar primero y luego por terreno despejado pero sombreado a esta temprana hora de la mañana. Los panoramas hacia la zona de pinares y cumbres de Valsaín amenizan aún más una agradecida subida que se deja trotar en bastantes tramos.

Hacia Peña Citores, yendo por la sombra

Montón de Trigo y Mujer Muerta


Ya cerca de la cumbre de Citores pero sin llegar a ella hay que girar hacia el este (derecha según se sube) por una zona donde el sendero es algo más confuso y está difuminado pero que no tiene pérdida pues enseguida se ve la ya cercana cumbre de Peñalara. Aquí el terreno es poco pendiente y en unos minutos alcanzamos la mucho más trillada ruta que sube por Dos Hermanas, luego bajaré por ahí. Me encuentro con las primeras personas del día. Al alcanzar la cumbre comprobaré, como esperaba, que hoy está muy frecuentada pues es control y punto de paso del Gran Trail Peñalara que se está celebrando. Llego a tiempo para ver el paso de algunos corredores punteros de la prueba grande (110 km). Impresionante. Llevan 10 horas de carrera y 70 kilómetros en las piernas y pasan como alma que lleva el diablo. Una pena no poder ver a mi tío Ricardo, a sus 68 años todo un ejemplo de longevidad deportiva y pasión por la montaña y que está disputando la carrera de 60 kilómetros. Pasará un par de horas más tarde y acabará con un tiempazo. Mi más admirado homenaje.

De allá muy lejos vengo...

Cuerda Larga

Cumbre de Peñalara
Estoy un rato en la cumbre, como y bebo algo y me vuelvo desandando el camino hasta tomar la ruta de Dos Hermanas y bajar por el cómodo camino que haciendo zetas lleva de nuevo al puerto. La romería de ascenso es llamativa. Hasta suben esquiadores porteando sus esquís para aprovechar los empinados neveros que quedan. Una vez en Cotos sigo exactamente el mismo camino de ida. Tan sólo se queja mi cuerpo en el último y ya demasiado soleado repecho antes de llegar a Guarramillas donde acuso cierta debilidad. El resto sin historia. Me han salido casi 24 kilómetros y 1.500 metros de desnivel positivo que he tardado, a mi ritmo nada infernal, 4 horas y 25 minutos (paradas incluidas) en ventilar.

¡Qué elegante está Peñalara con sus neveros y su piornales en flor!


De vuelta al Puerto de Navacerrada

Vista atrás desde el Noruego
La ruta en Wikiloc

domingo, 16 de junio de 2013

XII CROSS ALPINO DEL TELEGRAFO


Este año he vuelto a esta entrañable carrera al no encontrarme en forma para afrontar de nuevo a su hermano mayor el Maratón Alpino Madrileño o por lo menos mejorar algo mi actuación del año pasado cuando debuté. La verdad es que esta carrera, que sale 50 minutos después del maratón, es ideal para iniciarse en esto de correr por el monte o simplemente, si ya estás iniciado, pasar una bonita mañana sin complicaciones montaña arriba, montaña abajo, que de esto trata el Cross: Subir de Cercedilla a las inmediaciones del Alto del Telégrafo (1975 m), una de las cumbres que circundan al Puerto de Navacerrada, y luego bajar casi por el mismo camino. Y para qué más si lo que buscas como en mi caso es ir reencontrando buenas sensaciones que me motiven para intentar en breve ir algo más allá. En este caso misión cumplida, he acabado contento sin ser desconsiderado con mi cuerpo y no he perdido la sonrisa en ningún momento. Estoy preparado mentalmente para dar otra vuelta de tuerca, ahora a entrenar...



La carrera en sí ha discurrido más o menos como tenía previsto. Tras encontrarme con Ricardo y Lourdes, nos ha dado tiempo a desear suerte a Jesús que corría el Maratón. Después de la ritual recogida de chip y dorsal, a correr. Este año, a diferencia de otras ediciones que recuerdo, nos han llevado al principio por pistas hasta la zona de los Campamentos donde ya hemos tomado el tradicional sendero de Calvario. No está mal para ir cogiendo ritmo. En mi caso he procurado ir trotando despacito todo lo que he podido sin alternar tramos caminando. Me quiero ir fortaleciendo aunque avance más despacio. Lo he logrado los primeros cinco kilómetros, que son los menos pendientes (terreno "para correr y disfrutar" que anuncian en el perfil del MAM). Luego pues CACO, más CA que CO. Sobre todo a partir de la estación y remontando las pistas de esquí lo de correr se hace imposible para los mortales como yo. Pero bien, sin mucho agobio me planto sudoroso y jadeante en la cima de la carrera. Yo creo que este año con respecto a la última vez que corrí el Cross han metido una pedrerilla empinadita y pestosa más antes de hacer cumbre, o a lo mejor me equivoco. Lo que si han cambiado es la bajada hasta el puerto, antes se bajaba directamente por la pista de esquí del Telégrafo directamente y este año hemos bajado por la pista del Escaparate hasta Los Cogorros y hemos corrido un tramo de carretera hasta el avituallamiento del Puerto de Navacerrada (1860). A partir de ahí el meollo es dejarse caer y disfrutar como un loco corriendo por la frescura del bosque, entre pinos y helechos cruzando los fríos arroyos sin reparar en nada. Como curiosidad mencionar que casi parto de bajada con mi dura cabeza la misma rama de pino que casi parto a la subida, lo cual demuestra que soy humano al tropezar dos veces en el mismo árbol. Un poquito antes me cogerá Lourdes bajando e intentaré ir tras ella el resto del descenso, lo cual se me ha hecho difícil en algún momento, sobre todo en la media ladera que se me atraganta casi siempre al pasar por los Campamentos. Luego me recuperaré y retomaré el contacto con el grupo con el que he bajado casi todo el rato en el descenso algo más técnico poco antes de llegar al pueblo. Llegaré a la meta tras algo más de dos horas de carrera para 17 km oficiales y menos de 800 metros de desnivel positivo.

Cruzando "grácilmente" uno de los arroyos



Clasificación de la carrera