domingo, 16 de febrero de 2014

Paseando por La Pedriza


Este domingo, un par de malas decisiones en la oscuridad han hecho que pierda mucho tiempo y el itinerario por la Pedriza que pensaba hacer se ha visto reducido a un paseito por Charca Verde, el Collado Cabrón y las inmediaciones del Cancho de los Muertos, con pequeño y típico embarque pedricero incluido. Eso sí, me lo he pasado estupendamente bajando por las sendas anegadas de agua merced al duro invierno.

La Umbría Calderón y el Collado de la Dehesilla

La Pedriza Posterior

Las Torres nevadas, gran espectáculo

Embarcado entre jaras y pedruscos. 





domingo, 2 de febrero de 2014

Frío


Frío, oscuridad, soledad. Y sin embargo, nos gusta. La nieve cae, mansa. Silencio, si acaso algún pino que cruje. La pendiente se tensa y los músculos con ella. Las piedras inmemoriales del camino hoy están cubiertas por la nieve. Frío. Al final la luz gana a las sombras y se desgarra el velo. 

Puerto de la Fuenfría

Hacia Cerro Minguete, sin visibilidad

Elijo volver por la carretera de la República

El valle
Hielo




Pico de  Majalasna

Parece que el día va a mejorar

Hoy, en fin, otras dos horas deliciosas trotando por el Valle de la Fuenfría y la carretera de la República.

domingo, 19 de enero de 2014

Trotando por la nieve

Hoy, alentado por el frente borrascoso que está barriendo el Guadarrama, no he podido resistir la tentación y me he ido a La Pedriza a trotar un rato. Como he llegado de noche y el tiempo tampoco estaba para mayores aventuras he decidido simplemente subir la pista de las Zetas durante 50 minutos hasta donde llegara y después darme la vuelta sin más. Perfecto para mi plan no escrito y autorregulado de ir cogiendo forma muy poco a poco para llegar al verano lo más fuerte posible y hacer algo interesante aún por decidir. La hora y media de la sesión de hoy me ha regalado un ambiente magnífico, una pista cargada de nieve, una copiosa nevada y una visión sobrecogedora de la Milanera helada y entre brumas.

La Milanera


Puente del Francés

Zona de Charca Verde

lunes, 23 de diciembre de 2013

X CARRERA DE NAVIDAD DE CERCEDILLA


Décimo aniversario de esta peculiar y entrañable carrera de montaña que a muchos nos supone la última cita de año en un ambiente relajado y festivo. El año pasado me la perdí pero este año no he dejado pasar la ocasión de pasar una bonita mañana por los bosques que rodean a Cercedilla triscando por pistas y veredas en compañía de otros 2.500 corredores. Este año ha tocado hacerlo por el valle de la Fuenfría subiendo por una vertiente del valle y volviendo por la otra completando 14 kilómetros y salvando unos 500 metros de desnivel positivo, lo cual nos dará una idea de lo rápido de la carrera. Aunque no para mí, que no he venido con la idea ni la posibilidad de machacarme y por lo tanto en la parte más dura del recorrido (kilómetros del 2 al 7,50) al mínimo agobio he seguido la sana costumbre de echar pie a tierra y caminar. Y que conste que correr se podía correr y los embotellamientos han sido casi inexistentes merced a la buena estrategia organizativa de llevar por anchas pistas el inicio de la carrera. Cuando ya hemos entrado en sendas la selección estaba hecha y cada uno estábamos en nuestro sitio. En la zona de Las Berceas se encontraba un pronunciado descenso con invisibles placas de hielo y había gente de la organización avisando, lo cual ha evitado muchas caidas. Otro punto a favor de la buena gestión de una carrera ya casi masiva en los dos aspectos de su transcurso que podrían resultar más conflictivos. 


Mi carrera ha sido como he dicho, tranquila. Además el frío de la mañana, radiante de sol por otra parte, ha hecho que se me inflamen algo mis asmáticos bronquios y he andado con un punto de hiperventilación que sin ser un impedimento me ha agobiado un poco y me ha hecho ir aún más al tran-tran, desmelenándome tan solo en los tramos más francos de bajada. Al final he acabado en un tiempo neto de 1:26:31, más o menos según mis previsiones. Pero lo mejor de la mañana ha sido que tras ¡25 años! me he reencontrado con mis amigos de adolescencia Manu y Javi. Emocionante e increible, Va por vosotros. Y FELIZ NAVIDAD a todos, que 2014 nos traiga nuevos retos y buenos momentos.

Foto cortesía de Manu Gámez




lunes, 2 de diciembre de 2013

CARRERA PONLE FRENO 2013: MI PRIMERA CON CALZADO MINIMALISTA


Ayer salí del armario. Tras casi un año de lenta adaptación y progresivo aligeramiento de mi calzado habitual de entrenamiento, tras muchos kilómetros cuidando mi forma de pisar, tras tensiones sin cuento en mis sufridos aquiles y plantas de los pies, sí, también habiendo leido entretanto el best seller Nacidos para Correr de Christopher McDougall, tras una necesaria relajación de ritmos y distancias, al fin me he decidido a correr una competición con mis zapatillas minimalistas. Por supuesto que con la única pretensión de no hacerme daño, disfrutar la experiencia con la alegría que suele dar ponerse un dorsal e ir probando las consecuencias sobre mis pies en los días posteriores. ¿Qué por qué todo esto? ¿por qué unirme yo, tan refractario siempre a las modas, a lo que es tendencia cada vez más extendida en el mundo del correr? Supongo que por lo que tiene de vuelta al origen, de búsqueda de la raíz de esta actividad tan esencial como es la carrera a pie (aunque no sé si llegaré algún día a ser tan radical como para correr completamente descalzo). Estos conceptos siempre me atrajeron en otros órdenes de la vida así que ahora que se están sistematizando, e industrializando y por lo tanto poniéndosenos tecnológicamente al alcance de la mano para correr me vienen como anillo al dedo. Y no hay que olvidar la sencilla alegría que estoy descubriendo en utilizar el cuerpo de forma más adecuada para desplazarme por todo tipo de terrenos con menor esfuerzo y sintiendo que las inmumerables terminaciones nerviosas de las plantas de nuestros pies sirven para algo. Antes de esto siempre tuve la sensación de ir forzado, ahora todo fluye. Pero no debo olvidar que llegar a asimilar lo que significa el minimalismo más allá de consideraciones pseudofilosóficas (el renunciar a la amortiguación, a los estabilizadores de pisada, reducir el drop hasta llegar a cero, hacer del apoyo de talón la mayor de las herejías, liberar los dedos de los pies, recuperar el poder amortiguador de la cadera...) es un proceso, y para una persona de mi peso un proceso tortuoso y a veces doloroso, con idas y venidas, avances y retrocesos. La lesión acecha. Músculos, tendones y huesos deben fortalecerse paulatinamente tras años debilitados por la supuesta protección de gruesas suelas, hormas rígidas,  placas y refuerzos, geles y talones gomosos. Por ello y sin ánimo de quemar etapas me presento en la línea de salida no sin cierto temor pero con la convicción de que algo he avanzado estos meses si bien no puedo todavía decir que mi adaptación es plena. Así que mucho cuidado y atención, que un ritmo demasiado vivo sé que me va llevar casi inevitablemente a talonar y a la postre a tener posteriores molestias. Además el acortamiento de mis rodajes y los ritmos ya comentado hacen que mi forma no sea la mejor para pensar en marcas y cosas parecidas. Mi idea es ir cómodo pero algo más rápido que en un rodaje normal para ir probando pero sin pasarse. Ir como a 5 minutos el kilómetro.


La carrera en sí es una de las muchas de 5/10 km  que han proliferado en los últimos años en Madrid con salida y meta en el Retiro, participación masiva (se habla de 17.000 dorsales vendidos, se comprueban unos 13.000 llegados) y recorrido toboganero. Básicamente se trata de salir del parque del Retiro, rodearle completamente por las calles de su perímetro, bajar a Cibeles, hacer una incursión de ida y vuelta por los paseos de Recoletos y parte de la Castellana y volver a entrar al Retiro. Sube y baja constante con el aliciente de subir la cuesta de Alfonso XII en el kilómetro 4 y no en el 40 como en MAPOMA. Esta carrera en concreto es de fin solidario y la totalidad de la recaudación se dona al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Bonita finalidad el ayudar a paliar las consecuencias de esa tragedia cotidiana que son los accidentes de tráfico. Además una de las empresas patrocinadoras es en donde trabaja mi mujer y me inscribe allí dándome derecho a entrada restringida al ropero dispuesto por la empresa, cuestión no baladí en tan masivo evento.

Bonito y frío día en Madrid
 A la postre la carrera discurrirá según la mejor de mis previsiones: Todos los kilómetros por debajo de 5 min/km (incluso el km 8 a 4´28'') menos el primer kilómetro en el que la muchedumbre agolpada para salir del Retiro impedía correr y me fui a más de 6''. Al final tiempo neto de 49'55'' para algo más de 10 km según el GPS fruto de los muchos zigzags que inevitablemente se dan en estas carreras. Las sensaciones han sido buenas, sin forzar, ni agobiarme, tan solo sufriendo algo en la subida de Cibeles al Retiro por Alcalá, cosa de lo más normal por otro lado. Y hoy, asunto crucial para mí, sin molestias más allá de lo normal tras un esfuerzo algo mayor de lo habitual. Prueba superada. A seguir con paciencia. Próximo objetivo: Empezar con el minimalismo en montaña.


Clasificación general 10 km

En Wikiloc

lunes, 14 de octubre de 2013

XXVI CROSS DE CUERDA LARGA (2013)

A por la Cabeza de Hierro Menor
Una de mis asignaturas pendientes en el Guadarrama, recorrer íntegra la línea del horizonte de Madrid entre el Puerto de la Morcuera (1.796) y el de Navacerrada (1.860), 19 kilómetros de crestas y cumbres casi siempre por encima de los 2.000 metros. Por el Oeste había llegado hasta el collado posterior a la  Cabeza de Hierro Mayor (2.381), por el Este hasta Asomaté de Hoyos (2.239) ,  pero el terreno entre ambas eminencias, las Lomas del Pandasco (2.243), era terra incognita para mí. Un aliciente más para correr esta carrera clásica integrada en la Copa de Hierro Peñalara de Carreras por Montaña en la que será mi primera participación. Y el  precioso día otoñal de cielos claros, temperatura fresca pero agradable , sin viento, y un espectacular mar de nubes en la llanura madrileña parece que nos ha querido hacer los honores.


Este año por primera vez la organización ha solucionado de forma fenomenal uno los problemas de este itinerario que es la logística de vuelta al punto de salida a por el vehículo al no ser un recorrido circular y para ello ha fletado tres autobuses que nos han llevado desde la meta en el puerto de Navacerrada hasta la salida en La Morcuera. Tras el encuentro con algunos habituales de estos lances hemos salido a las nueve y media y comenzado a coger ritmo con la primera subida del día a la cumbre de La Najarra (2.106 m), trescientos metros de desnivel sin tregua que me tomo con calma pues tras un mes de entrenamientos urbanos la única incógnita que tengo es ver  a qué altura de la carrera pierdo fuelle y, aunque a priori el kilometraje no es largo si que sé que el recorrido es laborioso y el terreno bastante escabroso en algunos tramos, amén de las continuas subidas y bajadas que romperán el ritmo al más pintado. Una vez en la cumbre ya se corre más o menos bien hasta el collado de la Najarra (2.010). El siguiente hito es la subida a la Loma de Bailanderos (2.135), que es montaña alomada por el este pero que es un gran amontonamiento de bloques graníticos por el oeste. El sendero los salva por la cara norte en un divertido brincar entre cantos de todos los tamaños. Tras ello llegamos al avituallamiento que se ha dispuesto en el Collado de Pedro de los Lobos (2.051), previo a la ascensión por terreno más despejado hasta Asomaté de Hoyos (2.239), cumbre de grandes perspectivas sobre la Pedriza Posterior. Hasta aquí voy carburando bien, las subidas las hago con fuerza y las bajadas con alegría dentro de lo que cabe.

En fila de a uno hacía La Najarra
Llegando a Asomaté de Hoyos

El terreno se dulcifica momentáneamente

Mar de nubes
El siguiente tramo (Navahondilla- Collado de las Zorras- Lomas de Pandasco- Collado de la Peña de los Vaqueros) es suave y ondulado y permite avanzar con cierto brío. Se tiene la sensación de estar suspendido sobre las nubes, que quedan muy abajo envolviendo en brumas a los pueblos del piedemonte. Pero no puedo dejar de mirar con cierta aprensión a la fila de corredores que como hormiguitas veo que ascienden las fuertes rampas de la esférica cumbre de Cabeza de Hierro Mayor (2.381). Hasta aquí hemos llegado, noto como me abandonan las fuerzas y hago la subida como buenamente puedo. Retomo el resuello en el collado entre las dos Cabezas y subo con calambres en los cuádriceps entre los peñascos que defienden la cumbre de la Cabeza de Hierro Menor (2.374). El descenso hacia el collado de Valdemartín (2.151), franco y sin complicaciones, lo hago mejor. Incluso alcanzo a corredores que me han adelantado subiendo. A Valdemartín (2.272) subo apretando los dientes. La tónica ya será la misma: Bajada más o menos buena al Collado de las Guarramillas (2.158), ascenso vacuno al Alto de las Guarramillas (2.257), descenso con cierta prestancia por la Pala de Montañeros donde de nuevo gano alguna posición. La carrera está hecha, la rápida bajada por carretera hasta el albergue de Peñalara donde está la meta culminará una bonita mañana donde me he vuelto a poner un dorsal tras el parón del verano y ciertas cavilaciones y nuevas perspectivas en esto del correr. ¿Mi tiempo? De pelotón de cola, posición 300 de 391 llegados en 3:21:04.

Por la Loma de Pandasco hacia Cabezas de Hierro
En acción (foto cortesía de Peñalara)

Albergue de Peñalara


Clasificación general

La ruta en Wikiloc