lunes, 8 de abril de 2013

XIII MEDIO MARATON DE MADRID


Pues un año más, lo quiera o no a priori, aquí estoy de nuevo a la salida de este medio maratón. En este 2013 me toca MAPOMA así que me lo tomo como un test de cara a lo que pueda pasar dentro de 3 semanas. Y como soy poco sistemático y "científico" en esto de los entrenos pues no me termino de decidir si apretar o no, si reservar o darlo todo, si emplear la cabeza o si dejarme llevar. Al final pienso que lo mejor y lo que más me apetece es disfrutar de la mañana, esforzarme lo justo y concentrarme en mi recién adquirida filosofía, tan en boga, de paso corto, poca amortiguación y pisada de mediopié. Las sensaciones a la postre serán buenas, he ido suelto y a gusto la mayor parte del recorrido, quizás algo inconscientemente pasado de vueltas dado el sufrimiento súbito y algo brutal que me acomete en la cuesta de la C/Alfonso XII, ya casi al final, auténtica bestia negra de esta carrera y de Mapomas pasados y futuros (¡ay!). Resultado: Una hora cuarenta y cinco minutos y cuarenta tres segundos exactamente de tiempo neto oficial, no contrastado con mi cronómetro-gps, fallecido en el kilómetro 18.  Dentro del intervalo previsto, ni más ni menos. ¿Conseguiré este año bajar de las 4 horas en maratón? El clima, la alergia, entrenamientos suficientes y sensatos estas tres semanas y cómo amanezca mi cuerpo serrano el día de autos lo dirán... 

Salida de los que corren de verdad
Por lo demás: Reseñar una masificación ya casi límite de la carrera que impide coger ritmo hasta por lo menos el kilómetro 3, y eso que me he colocado donde teóricamente me correspondía. Supongo que business es business y como hay demanda pues no encuentro reprochable el aprovecharlo. Otras carreras hay más recogidas y disfrutables sin tanto agobio en el calendario madrileño. La organización,  pese a todo, correcta y contrastada en la dirección de las masas: avituallamientos líquidos suficientes, yo por lo menos no he tenido casi que esperar en el ropero, voluntarios como siempre admirables en sus ánimos y amabilidad... El tiempo en Madrid, fresquito como a mí me gusta, despejado e ideal para correr. La compañía, magnífica...

El recorrido

Clasificación general

domingo, 10 de febrero de 2013

XXIX MEDIA MARATON DE FUENCARRAL-EL PARDO. LA LEY DE LA GRAVEDAD


Hace cuatro años que participé por primera vez en esta bonita y clásica carrera del calendario popular de Madrid y no había vuelto desde entonces. El buen sabor de boca (y el dolor de piernas) que me dejó hacía que año tras año me tuviera que arrepentir de no inscribirme. Este año he querido que no me vuelva a pasar y la he elegido como primera competición de una temporada que no sé todavía muy bien a dónde me llevará. Probablemente a ninguna parte. Improvisaré como casi siempre. El caso es que, a la vista de los estragos que dejaron los festejos navideños en mi poco agraciado cuerpo para esto de los deportes de fondo, he conseguido encadenar un mes de entrenamientos semanales más o menos apañados y me he lanzado a ver qué sale.

La primera evidencia antes de tomar la salida es que estoy gordo, incluso demasiado gordo. He conseguido perder algún kilo desde principios de enero pero ando más cerca de los 85 kilos que de los 84 para 1,80 metros de altura. Pero en esta carrera, con el perfil que tiene, esto es una ventaja en los primeros 8 kilómetros, que son más o menos cuesta abajo, en algún tramo hasta muy cuesta abajo.  Simplemente con dejarme caer me pongo a 4,30 minutos el kílómetro sin ni siquiera resoplar. La ley de la gravedad... Luego se trata de gestionar sin excesos el tramo llano hasta el kilómetro 12  para no castigarse ante las largas y empinadas cuestas del maravilloso Monte del Pardo, otro de los jardines naturales de Madrid. A partir de la rotonda,  una vez pasados los cuarteles del pueblo de Pardo la carrera cambia de rumbo y entra en una de las cuestas por excelencia de las carreras de Madrid. Son más o menos 4 kilómetros de fuerte pendiente con un descanso intermedio. Pongo mi ritmillo y para arriba, llegando a la curva a derechas del kilómetro 16 (avituallamiento líquido) más o menos entero. Aquí la fuerza de la gravedad, como no podía ser menos, se experimenta con crudeza. Y eso que creo que voy asimilando y haciendo cada vez más mecánico el afán que, tras ciertas lecturas, me ha dado por intentar  correr, si no más y más rápido, por lo menos mejor. Oseasé, acortar la zancada, aterrizar con el antepié, alinear el cuerpo  y trasladar el centro de gravedad bajo la cadera. Más o menos. Una de las ventajas, dicen, es que  así se pone a la dichosa fuerza de la gravedad a favor nuestro y no en contra... No sé, pero lo cierto es que noto que mis piernas no sufren tanto como antes y me recupero múuuucho mejor. Habrá que insistir en el método.

Un traguito de agua y al lío. Otros dos kilómetros para recuperar cuesta abajo y luego a sufrir un ratito por las desiertas avenidas de Montecarmelo para volver hasta la pista de atletismo del Polideportivo Santa Ana, donde está la meta. En este tramo final las cuestas ya son una emboscada en toda regla,  empezándose a ver a corredores que han decidido andar en vez de trotar en plan zombie como yo. La última cuesta justo antes de la entrada a la pista me pone las pulsaciones al límite intentando bajar de 1h 50´. Total para nada pues al final excederé este tiempo unos segundos. Tampoco llevaba ningún objetivo concreto así que tampoco me importa. En resumen: Buena carrera y organización, buen tiempo (frío, 1 a 4ºC, pero sin viento), entorno privilegiado (ese monte del Pardo con la Sierra del Guadarrama muy nevada de fondo), trazado variado y exigente y buenas sensaciones físicas. Muy contento. Ahora a seguir bajando peso para no luchar tanto contra la gravedad.


lunes, 28 de enero de 2013

Entrenar en las Zetas de la Pedriza

Cerro Ortigoso y la Maliciosa Chica

Esta mañana de domingo me apetece un entrenamiento serrano sin complicaciones. La idea es hacer unos 20 kilómetros para ir cogiendo forma y que mejor sitio para todo esto que las llamadas "zetas" de La Pedriza. Estas no son más que, como su nombre indica, las amplias lazadas de la pista forestal que sube desde Charca Verde en La Pedriza hasta las laderas meridionales de la Cuerda Larga y que permiten un ascenso progresivo y cómodo por este precioso valle del Alto Manzanares. El amplio camino discurre casi todo el rato entre densos pinares y uno de los alicientes es llegar a la parte más alta  y despejada a contemplar los amplios panoramas que se abren alrededor. Hoy además he tenido la suerte de poder disfrutar del paisaje tocado por las nevadas de la semana pasada, lo cual también ha endurecido un poco el recorrido al discurrir más o menos los últimos 5 kilómetros de subida con una capa de nieve que, si bien al principio se negociaba sin problemas por la trinchera abierta por las pisadas previas, ya al final se iba difuminando y había que ir abriendo huella hundiéndose la pierna por encima del tobillo. Pero como mi propósito era simple, subir diez kilómetros y bajar esos mismos diez kilómetros hasta completar veinte sin llegar a ningún lugar en particular y las complicaciones con el terreno han empezado de verdad casi al final y encima he llegado adonde mejores vistas había de toda la ruta, pues miel sobre hojuelas. Una mañana perfecta que he compartido con las muchas cabras montesas, que me estaban esperando cerca del paraje conocido como Peña Carabinas, más o menos en el cruce de pistas del ramal que va hasta la pradera de La Nava (el cielo de los ciclistas de Madrid) y el que va hacia el Puente de los Manchegos. ¡Dichosas las cabras, que sólo se tienen que preocupar de comer y reproducirse! Un ratito de contemplación y a deshacer el camino. 


Huella en la pista

Hacia Maliciosa y la Cuerda de Los Porrones

Cabras con Las Milaneras de fondo
Un buen ejemplar

Cabezas de Hierro y la Sierra del Francés


Un rebaño cruzando la pista


Empiezo a hundirme demasiado

Panorámica de Las Milaneras

Panorámica 180º (Pedriza, valle del Manzanares, Los Porrones y Maliciosa)

La Pedriza con nieve, majestuosa

Grupo del Yelmo desde cerca de Charca Verde

domingo, 30 de diciembre de 2012

Fin de año en La Barranca

La Maliciosa de amanecida desde el Parking
Como mañana toca volver al trabajo tras unos días de vacaciones aprovecho para despedir el año con una última salida por el monte. Me apetece subir a La Maliciosa por la ruta clásica del La Barranca y el collado del Piornal, ruta que ya hace bastante tiempo que no repito. Luego pensaba volver por las Guarramillas y la senda de la Tubería para completar el circulo. Pero, como ya me ha pasado alguna vez este invierno, salgo poco y encima elijo mal el día. Tras unas semanas de altas temperaturas inusuales para las fechas y que se han llevado todas las nieves caidas en noviembre, el día amanece neblinoso y con las temperaturas cayendo a plomo. De salida se ve la cumbre, pero el viento frío y las nubes evolucionando por las crestas no presagian un día especialmente agradable por ahí arriba. Y en efecto así ha sido. A medida que he ido ascendiendo hacia la fuente de La Campanilla, con un par de despistes de tanta señalización que han puesto en el valle,  la zona del collado  del Piornal ha ido desapareciendo bajo una espesa niebla y la cellisca que traía el viento me pegaba en la cara con violencia. Lo que me ha hecho darme la vuelta ya más o menos cerca del collado, más que esto, ha sido  que la fuerte helada de la noche ha endurecido extraordinariamente el suelo y había una capita de hielo, en algunas zonas verdaderas placas, que en la parte más empinada resultaban en exceso resbaladizas para mis zapatillas. Ante la perspectiva de un descenso delicado y dado que iba solo he decidido volverme y darme una vuelta por sendas más protegidas de las inclemencias. Pese a todo no puedo dejar de pensar en los inviernos que cuentan los abuelos, inviernos en los que dicen que la Sierra estaba nevada de noviembre a mayo... Por desgracia son cada vez más los inviernos en que las nieves aparecen, si es que lo hacen, cada vez más tarde o, como este año, si aparecen se van tan rápido como han venido. Mítico para gente ya de mediana edad como yo fue el invierno del 96, del que no he podido evitar acordarme mientras subía por la helada senda hacia El Piornal. Tras varios años de escasez nivosa, aquel invierno fue antológico por estas latitudes. En algunas zonas se llegó a medir un manto de hasta 7 metros, las carreteras estuvieron días cortadas. En fin, subir a Maliciosa se convertía en una experiencia con un toque casi alpino. Véase la diferencia:

Año 96. Era analógica. La subida al Collado, toda cubierta, ni una piedra, ni un matorral...

Un placer cramponear las últimas palas

Año 2012. Un frío que pela y ni gota de nieve.

Las Buitreras aparecen de repente, fantasmagóricas, entre la niebla.
Pero al final me dejo de melancolías y sigo firme en mi propósito de disfrutar del día, que el pequeño valle de la Barranca tiene caminos para todos los gustos y hoy parece que no es momento de rudezas. Así que deshago mis pasos y, de vuelta a la pista por debajo de la fuente de La Campanilla me encamino  a la derecha a encontrarme con la senda (PR 17, creo) que bien señalizada de blanco y amarillo sube por el bosque, al principio en herradura y luego de forma más directa, hacia el collado del Emburriadero, cerca ya del Puerto de Navacerrada. El tiempo sigue malo pero la dulzura del bosque, protegido del viento, con las agujas de los pinos acolchando la pendiente, con lentos copos de nieve cayendo por momentos, hacen que pase unos minutos de cierto éxtasis, unos minutos de rara armonía entre mi cuerpo, mi mente y el entorno. Estas cositas que pasan y que hacen que nos guste tanto el monte...

Fuente de La Campanilla
El resto de la mañana trascurre con tranquilidad, trotando lentamente, senda arriba, senda abajo, primero hacia el Emburriadero y luego virando al sur por la llamada senda de la Tubería hacía el mirador de Las Canchas y el Camino Ortiz de vuelta al coche. Para mi gusto una de las mejores formas de acabar el año. Feliz 2013 a todos.


La ruta en Wikiloc

jueves, 6 de diciembre de 2012

II CARRERA DE MONTAÑA Y MARCHA SENDERISTA CERRO DE LA MARMOTA



Este pasado 2 de diciembre se ha celebrado la segunda edición de esta carrera y ha sido mi primera participación en la misma.  La carrera la organiza la Asociación Pablo Ugarte contra el cáncer infantil en colaboración con el Ayuntamiento de Colmenar Viejo y el 100% de la recaudación se destina a tan loable fin. Si a ello se suma que en el evento se puede participar en tres modalidades: Marcha senderista de 11 o 25 km y carrera de 25 km, siendo estas dos ultimas coincidentes en su recorrido, pocas escusas le pueden quedar a uno para quedarse en casa y no disfrutar de una bonita mañana de domingo haciendo deporte en el campo. La organización de la carrera me ha parecido bastante buena, yo he tenido que ir a por el dorsal el mismo día (recomendaban recogerlo el día anterior) y no he tenido ningún problema y lo he hecho sin esperas y con gran amabilidad por parte de los voluntarios. El asunto del aparcamiento para los que venimos de fuera del pueblo también está bien solucionado y la bolsa del corredor, con una práctica camiseta de manga larga, pues está bastante bien. Además tras la carrera la organización sirve a todos los participantes que quieran un reconfortante cocido madrileño. Argumentos no faltan para que se convierta en una clásica.

Salida de la marcha senderista de 25 km, una hora antes de la carrera
La carrera en sí de montaña, lo que se dice montaña, no es. Más bien se trata de correr por la naturaleza o, por decirlo de manera menos genérica, por el campo. Lo cual está también muy bien y además se me antoja lo más factible por estas latitudes en estas fechas del año. De hecho la temperatura  a la salida era bastante baja, si bien la falta de viento y lo soleado de la mañana han hecho que el día sea ideal para correr o andar por este piedemonte del Guadarrama, que ofrecía una bella estampa con todas sus crestas nevadas al fondo. El trazado discurre inicialmente cuesta abajo en dirección a Tres Cantos y los primeros kilómetros son bastante rápidos. Yo me lo tomo con calma y me dejo caer pues a estas alturas de temporada todavía 25 kilómetros se me antojan algo largos y las informaciones previas hablan que lo duro de la carrera está al final y conviene guardar fuerzas. La tendencia descendente se acaba más o menos en el kilómetro 8,5 tras cruzar 5 o 6 arroyos que me he abstenido de cruzar a la brava para evitar mojarme los pies con tantos kilómetros por delante. Mirado que se está haciendo uno consigo mismo. El paisaje por aquí es de pastos y se nota que es zona ganadera. Algunas vacas y gorrinos se ven retozando por los prados ¿qué no pensarán de nosotros?

Cruzando arroyos

Del 8,5 hasta aproximadamente el kilómetro 12 se gira al oeste y se sube de forma suave pero continua por la pista que va pegada a lo que debe ser la tapia más septentrional del Monte del Pardo, ya también en los confines del Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares. Aquí empieza la parte más bonita de la ruta, el paisaje es de suaves colinas tapizadas de encinas, enebros y jarales con vistas continuas de la Sierra. La pista ya la compartimos en alegre mescolanza con los senderistas que han salido una hora antes que nosotros. Es también la parte donde más agusto voy. En el kilómetro 12 se ve un vértice geodésico (¿el Cerro de la Marmota?) y se inicia una pronunciada pero cómoda bajada hasta el avituallamiento del kilómetro 15. Desde aquí hasta la meta casi todo será subir hasta volver a Colmenar Viejo.

Bonitos paisajes
La primera cuesta es bastante empinada pero afortunadamente es corta pues mis bielas empiezan a rechinar. Luego es una larga pero tendida subida hasta el kilómetro 21 en la que incluso hay tramos de asfalto y que supero a ritmo (lento) con relativa comodidad. Cada vez tenemos el campanario de Colmenar más cerca. En el avituallamiento de la media maratón me desmoralizo un poco al ver que nos meten en un polígono industrial de los arrabales del pueblo. Este tramo es feo y desluce un tanto la carrera. Incluso hay una parte en la que no está cortado el tráfico y coches y hasta camiones pasan rozando a los corredores, ya algunos como yo con pocas fuerzas y reflejos. En el kilómetro 23 me hundo al ver el pedazo de cuesta que nos han preparado atravesando una urbanización, la innecesaria revuelta que damos por un parque y la última cuesta por ese mismo parque para acabar de rematarme y llegar arrastrándome literalmente a meta.  En resumen, balance positivo pese a este final para una carrera que me tomado como un rodaje largo tras un montón de meses sin ponerme un dorsal. He empleado algo más de 2 horas y 25 minutos para un recorrido poco técnico (es pista en casi todo momento menos algún tramo asfaltado) y muy corrible en su totalidad.



La ruta en Wikiloc
La ruta en mi GPS
Clasificación general







domingo, 11 de noviembre de 2012

Saboreando el invierno en el Valle de la Fuenfría

Pradera de los Corralillos
Tras una desastrosa por inexistente temporada de otoño en la que mil avatares me han tenido atrapado en la ciudad, al fin logro escaparme unas horas al monte. Ya por el camino en coche compruebo como estaba previsto, que la noche en la montaña ha debido ser dura. Grandes masas de nubes ocultan las cimas y se ve una capa de nieve que desciende hacia los valles. Me temo que la ruta que tengo prevista por los cordales de la Fuenfría se va a ver acortada o modificada salvo que cambie mucho la cosa. Mi primer pensamiento es subir hasta el Puerto de la Fuenfría (1792) y una vez allí valorar el seguir subiendo o darme una vuelta por el terreno más protegido de los bosques de la zona. Total, de lo que se trata es de respirar aire puro, que falta me hace. Vivimos tiempos oscuros y turbulentos pero la hierba sigue siendo verde, la nieve blanca y los vientos siguen azotando las cumbres como siempre. En fin, me dejo de filosofías de todo a 100 y a las 8 de la mañana estoy trotando suavemente camino del puerto por la calzada romana mil veces recorrida. Al kilómetro de salir aparecen las primeras nieves en la Pradera de los Corralillos. A partir del Puente de Enmedio la capa ya es constante y, aunque no muy profunda afortunadamente para mí, le da bastante vistosidad al paisaje. Una vez en el Puerto, al que he llegado trotando suave y muy agusto, el panorama no es muy halagüeño. El fuerte viento hace que la sensación térmica sea de varios grados bajo cero. La visibilidad hacia la zona de cumbres es muy escasa. Pese a ello y dado que conozco bien la ruta (es tirar para arriba y ya) me aventuro a llegar por lo menos hasta la redondeada cima de Cerro Minguete (2.026) por ver si una vez arriba cambiara el panorama. 

Otoñando

Camíno-río

Puerto de la Fuenfría

Puerto de la Fuenfría
La subida es regular y se puede subir casi por cualquier sitio pero opto por buscar los hitos para evitar despistes innecesarios dado lo opaca que se presenta la situación. A medida que subo el viento arrecia y en cuanto salgo a la cresta me tengo que poner el cortavientos pues me empiezo a quedar realmente frío. Aquí no se puede estar mucho tiempo. La visibilidad empeora y la sensación térmica es de muchos grados bajo cero. Se me ha helado el agua del bidón que llevo fuera de la mochila y la del tubo del deposito. Me paro a hacer alguna foto y sufro la clásica desorientación cuando se está en una loma sin referencia alguna empezando a bajar por la vertiente hacia Montón de Trigo en vez de volver sobre mis pasos para volver al Puerto de la Fuenfría, que es lo más sensato dadas las circunstancias. Menos mal que me he dado cuenta enseguida pues podría haber acabado en El Espinar o en Segovia... En pocos minutos estoy de nuevo en el el puerto. Puesto que este gélido periplo no me ha llevado demasiado tiempo decido alargar la vuelta tomando la pista que va a media ladera de las cumbres occidentales del valle. Es lo que más se parece a mi proyecto original de recorrer el cordal Montón de Trigo-Cerro Minguete-Peña Bercial-Peña del Aguila- La Peñota. Aquí ya no hay dificultades, es una pista casi llana (Calle Alta se llama) que abandono a los 5 kilómetros más o menos de salir del puerto de la Fuenfría para, a la altura del Collado de Cerromalejo que separa la Peña del Aguila de la Peñota, tomar una senda bastante buena marcada con círculos rojos que en rápido descenso conduce directamente al Hospital de la Fuenfría. De aquí al coche que he dejado en al Parking de Majavilán no hay más que remontar unos cientos de metros por la carretera. Han sido en total unas 2 horas y media paradas incluidas a mi ritmo tirando a huevón para unos 14 kilómetros. Y me he quedado nuevo.

Ladera de Cerro Minguete

Un hito

Servidor en Cerro Minguete

Se me han helado las cejas

La Calle Alta

Una de las pocas veces que veo el valle

Senda de descenso

Llegando al coche


sábado, 15 de septiembre de 2012

Por la Pedriza: Al collado del Miradero, la Cuerda de las Milaneras y el Puente de los Pollos

Puente de los Pollos
Trece kilómetros en la Pedriza pueden ser "molto longo". Tres horas y media me he tirado para recorrer esa distancia aparentemente tan asequible. Y es que este ámbito geológico tan especial, un pequeño apéndice en la pequeña Sierra del Guadarrama (aunque algo tendrá cuando nos la han hecho Parque Nacional), da para mucho. Y si encima estás un rato perdido entre laberínticas e intrincadas veredas, pues no te cuento. Al Puente de los Pollos he llegado por tomar los hitos equivocados. Ya me vale, pero no me ha importado, me he recreado un buen rato con esta maravilla pedricera, un colosal puente natural de roca sin parangón por estos lares. Y es que a veces no va uno a los sitios sino que los sitios le reclaman a uno.

Las Torres desde los Llanos
Mi idea inicial era subir al Collado del Miradero (1.882 metros) desde Canto Cochino (más o menos a 1.000 metros) para ir haciendo piernas y luego volver por la Cuerda de las Milaneras, collado de la Romera, grupo de la Campana, el Galisol y la Vela, collado Cabrón y Cancho de los Muertos. Así completaría la parte que le falta al Cross de la Pedriza para ser un verdadero recorrido integral de La Pedriza. Una chorrada como otra cualquiera, pero a veces hacemos estas elucubraciones para elegir un recorrido en lugar de otro. La primera parte ha ido como la seda. He cogido mi ritmillo de vaca serrana y en hora y media he completado la senda que sube y sube y sube hasta el collado del Miradero. Son sólo cinco kilómetros y poco pero se salvan más de 850 metros de desnivel y parecen más. No está mal para entrenar, yo creo que es una de las grandes cuestas de esta sierra. El recorrido no tiene pérdida: Autopista de la Pedriza, refugio Giner que queda a la derecha, el risco del Pájaro también y a seguir las marcas blancas y amarillas del PR sin salirse para no meterse en líos. Por cierto que además se ve éstas marcas han sido recientemente restauradas por la Federación Madrileña de Montaña, pues están relucientes y han puesto su firma. Sólo hay que preocuparse de empujar pendiente arriba por el bosque en agradable sombra. Una vez en el collado toca disfrutar un rato de las magníficas vistas en todas direcciones. La Pedriza se domina casi toda al ser ésta una de sus partes altas. La Cuerda Larga se toca con la mano. Hoy el día es tan claro y la atmósfera está tan limpia, regalándonos esas luces de los cielos madrileños tan especiales, que incluso alcanzo a ver diáfanamente el pobretón skyline de Madrid, 1.200 metros más abajo en la llanura.


Para volver, como había previsto, enfilo hacia el sur (izquierda) y paso cerca del Cancho Centeno. Enseguida doy vista a la vertiente de umbría (oeste) y la senda pierde altura rápidamente. Grandes vistas de la Maliciosa y los Porrones. En esta zona la senda está mucho menos pisada y el terreno es bastante abrupto. Se avanza muy laboriosamente entre grandes bloques, se sube, se baja. Hay que buscar los hitos. Esta zona en invierno con nieve dura la recuerdo bastante expuesta. Paso bajo el primero de los llamados Tres Cestos, es un risco grandioso. En un momento dado a través de un bosquecillo se pasa a la otra vertiente, la de solana. La ruta va más o menos pegada a los riscos y paredones de la derecha y discurre por placas y llambrias en algún momento bastante inclinadas. Hay un destrepe un poco cabroncete, son un par de metros nada más y si se le entra con decisión no da problemas. Me doy cuenta de que las marcas de pintura en el sentido en el que avanzo se ven bastante mal, parece que las han puesto para subir y no para bajar. Cuando entro en terreno más mixto con tierra  , arbustos y más pedruscos las pierdo y al ver unos hitos que bajan y dos personas que suben los sigo. Entro en el bosque y pierdo las referencias. Al rato pierdo los hitos en un jardincillo entre grandes bloques. Veo un gran ventanal (foto de arriba del todo) que da a las zona de los Llanillos y la Pedriza Anterior. Es el Puente de los Pollos. Por aquí no estaba previsto que pasara. Busco una salida. La llambría de debajo del puente parece que da a una senda, tal y como me confirman dos amables excursionistas que suben por ella. Pero bajar por la placa me da cierta aprensión y lo descarto. Voy y vengo, vengo y voy. Pierdo tiempo y al final decido subir por donde he bajado encontrando la senda que nunca debí abandonar o quizás sí, pues he disfrutado de ese paraje inesperado. El resto no tiene historia. Se me ha hecho algo tarde y bajo, ya más rápidamente, por buen camino hasta los Cuatro Caminos a enlazar con la senda por la que he he subido esta mañana.




La ruta en Wikiloc