domingo, 1 de enero de 2012

FIN DE AÑO EN EL CERRO DE SAN PEDRO

¿2012?
Hoy día 31 de diciembre, día de San Silvestres varias, he decidido despedir el año y sacudirme el irremisible proceso de atocinamiento navideño dándome una vuelta por el campo. Dado lo apretado del horario del que dispongo y de lo precario de mi estado de forma actual busco un monte cercano y que no exija gran compromiso.  Me pongo a pensar y encuentro que la montaña, no colina ni montículo, más cercana a mi casa es el Cerro de San Pedro (1.425 m.), en el piedemonte de la Sierra de Guadarrama y dentro del triángulo cuyos vértices serían Colmenar Viejo, Guadalix de la Sierra y San Agustín de Guadalix. Es bajita pero es montaña con carácter. Aislada y separada del cordal principal de la Sierra, lo cual la convierte en mirador excepcional, tiene una prominencia sobre su entorno de 479 metros. Busco literatura sobre posibles accesos y la verdad es que en internet encuentro poca. La mayoría describe la corta subida por el norte. Ni tanto ni tan calvo, quiero algo más enjundioso para mi primera visita a este monte que tantas veces he visto desde la carretera, desde Madrid y desde otras cimas de la sierra. Encuentro un track en Wikiloc con una ruta que asciende por el sur atravesando la Dehesa de Navalvillar. Son 14,5 km y unos 650 metros de desnivel. Tiene buena pinta, me lo bajo a mi Forerunner y así aprendo a seguir una ruta, que nunca lo he hecho. Decidido, allá que voy.

El cerro

Último amanecer del año

Ya más cerca, subiré por loma de la derecha
Lo primero es llegar al punto de partida de la ruta, que no del track del que dispongo, que empieza ya metidos en el monte. Aparco en la primera rotonda (dirección Vía Pecuaria) que se encuentra uno al poco de coger la carretera entre Colmenar Viejo y San Agustín de Guadalix. De ahí tengo que llegar a la entrada a la Dehesa de Navalvillar. Se toma la pista y, hala, a trotar despacito que no estoy para más. Ojo, al poco la pista se divide en dos: Tomar el ramal de la izquierda, yo tomé el de derecha y al rato muere y para coger el camino bueno hay que atravesar un riachuelo por donde se pueda. Me sigue un coche de la Guardía Civil que se para y todo a mirar ¿llevaré todo en regla?. A los 2,5 km llego al inicio del track de mi GPS. No estoy acostumbrado a seguir rutas con el aparatejo y me lío en algún tramo. El terreno es pista con buenas subidas pero cortas, bajadas, piso ondulado en suma. Cómodo. Llego a una pista que rodea el monte por el sur,  se faldea un poco y al rato se gira directamente ("brincando una tapia" que dicen por estos lares) para atacar la loma sur que nos depositará fácilmente, no sin algún que otro resoplido, en la torreta y vértice geodésico de la cumbre. Señalar que no hay senda, si acaso algún hito suelto, pero se sube bien pues la vegetación no está muy alta. Aquí el campo está todavía vivo y el abundante ganado tiene los pastos en general bien segados. Sólo me han acompañado durante el ascenso numerosas perdices, algún conejo y el vuelo majestuoso de unos buitres. He tardado, calculo mentalmente pues se me ha olvidado prender el cronómetro, unas dos horas desde la salida sin gran alarde físico.


Ya se ve la cima

La Pedriza y la Cuerda Larga asoman
 La cima es curiosa. Hay una torreta guardando el vértice geodésico, una antena de telefonía algo más abajo, un belén y, sorpresa, un buzón donde los múltiples ascensionistas de esta cumbre dejan su dedicatoria o testimonio. Es bastante gracioso leer las inscripciones del cuaderno, hay hasta quien se marea, supongo que por lo sutil del aire a estas alturas o por el desacostumbrado esfuerzo al que ha sometido a su cuerpo. Sólo conocía otro buzón de estas características en el Guadarrama que, por cierto, ya no estaba la última vez que subí, en otro de los llamados picos-isla: Las Machotas, justo al otro extremo de la sierra.

El buzón


El libro de cumbre

Mi inscripción

¡Feliz Año a todos!



Para bajar tomo inicialmente la ruta "normal" de la cara norte, por donde la me empiezo a encontrar a varias personas. La pendiente es algo más fuerte que por donde he subido. Al poco mis tracks me empiezan a sacar de la senda y a tomar rumbo sur,  campo a través directamente. Salto varias vallas, estoy en plena Dehesa de Navalvillar. El terreno es de pastos y bastante llano en general. Trotable, aunque ya empiezo a notar el peso de los kilómetros y mi baja forma. Se toma el curso de un arroyo y finalmente se llega a una pequeña área recreativa. Se ve un portón y el cartel donde he iniciado la ruta del track. Sólo queda localizar la pista de las dos que me encuentro por la que he venido esta mañana. Tomo la de la izquierda, aunque no me acuerdo muy bien si era esa, pero por el rumbo que lleva parece lo lógico. Luego resulta que no debía ser porque a los 3  o 4 km desemboco en la autovía de Colmenar. Mira que me lo tengo dicho: "Cuando tu intuición te señale algo, si quieres acertar ¡haz justo lo contrario!". Pero bueno no ha sido grave, enseguida encuentro la carretera a San Agustín aunque me toca andar un par de kilómetros por carretera. Acabo con calambres, y es que me he dado cuenta que no he bebido en todo el camino. Parezco nuevo. La ruta en total calculo que será de unos 22 o 23 km que me han llevado, con gran parsimonia por mi parte, unas 3 horas y tres cuartos.

Me despido con más fotos y no sin antes desearles un FELIZ AÑO 2012 que, aunque se presume difícil para todos creo que debemos encarar con la esperanza de que vamos a sembrar las semillas para un futuro mejor.
Hacia el este, se ve la Sierra de la Puebla


Embalse de Santillana

La Maliciosa y la Pedriza

Montaña e ingeniería

Los madriles entre brumas

Belén de cumbre

El pico desde la dehesa

Límpidos arroyuelos

Una ultima mirada



El track que he seguido (en sentido antihorario)

Mi primer track parcial hasta el inicio del track que he seguido

Mi descenso de la cumbre

La ruta que he seguido en Google Earth




lunes, 19 de diciembre de 2011

VIII CARRERA DE NAVIDAD DE CERCEDILLA

Músicos, monte, corredores.
Un año más en la línea de salida de esta bonita carrera de Cercedilla, en lo que para mí supone, a modo de San Silvestre, el cierre del año atlético. Y que mejor manera que hacerlo así, en un ambiente festivo y bullicioso dejando las agonías y sufrimientos para otras ocasiones. Así me lo tomo, como una excursión al trote por los bosques que rodean a este magnífico pueblo, auténtica capital montañera del Guadarrama.   El día amanece muy frío, con algo de viento que trae pequeños copos de las nubes agarradas a las crestas de la Sierra. Hay ambiente. Recojo el dorsal junto a Jesús, Carlos y Ricardo, que ni lesionado se pierde un evento corremontañero, aunque esta vez como espectador. Salimos a cola de pelotón y mientras el terreno lo permite vamos charlando tranquilamente. Pasada la Estación, la carretera, que al poco se hace pista y se interna por el Valle de la Fuenfría, se empina y se imponen el silencio y los jadeos. Cada uno a su ritmo por el ancho camino, la cuesta nos coloca donde nos corresponde. Hasta poco antes del kilómetro 5 se sube con decisión, luego es todo un sube y baja y una sucesión de medias laderas. Abandonamos las pistas y ya en fila india encaramos los senderos que siempre entre pinos nos llevan a las Dehesas, donde cruzamos los gélidos arroyos que bajan por la Fuenfría, la mayoría por puentes, los más valientes como Jesús, a la brava. En esta zona hay cuellos de botella que provocan algún atasco, es lo que tiene meter a 2000 personas por estas veredas. Pero no importa, no tenemos prisa.

Anchas pistas...

Semderos estrechos...

Y puentes.

La parte final es algo rompiernas y quizás por ello aquí las patas se quejan algo, no demasiado tampoco. Este año el recorrido es un pelín más largo que en otras ocasiones (me han salido algo más de 13,5 km) pero se puede correr en el 100% del mismo al no haber ninguna subida especialmente cruenta. Lo que sí que hay es una bajada final la mar de divertida  en la que me dejo caer  y disfruto un montón, aunque seguro que mucho menos que Jesús, que me pasa como una auténtica bala y al que no puedo seguir por más que arriesgo una estrepitosa caida.

Jesús, sorprendido en pleno ascenso

Recién llegados
En resumen, magnífica mañana y aún mejor despedida de año antes de empezar un pequeño descanso a la espera de preparar los retos que nos depare el año que viene. El resultado de la carrera para mí, bien. No llego a doblar el tiempo del ganador...


lunes, 28 de noviembre de 2011

XXXII TROFEO JOSE CANO (CANILLEJAS 2011)

Preliminares: ¿Cómo se pondrá este chip tan raro que nos han dado?
Al grano, que esta entrada quiere ser breve como la carrera. Vuelta al asfalto tras un verano montañero dentro de lo que cabe. Objetivo: Bajar de una vez de 45 minutos en un 10.000, barrera hasta ahora infranqueable para mí. A intentar correr algo más rápido (o menos lento) de lo habitual he dedicado las últimas semanas. Llegó el día y allá vamos. ¡A correr!

Hala, todos a correr.

KM 1:  A 4'19''. Follón, curva a izquierda nada más salir. Cuesta abajo por amplia avenida, estrechamiento y curvas al final. Mucho más rápido de lo esperado pese a los zig-zags para adelantar.

KM 2: A A 4'38''. Intento coger velocidad de crucero. La cuesta arriba de de la Avenida de Guadalajara nos pone a cada uno en nuestro sitio.

KM 3: A 4' 29''. Avenida Hermanos García Noblejas abajo. Todo bien, a ritmo.

KM 4: A 4' 15''. ¡Yuuuuju! ¡A toda máquina por la Avenida de Arcentales! (Ya lo pagaré, intuyo). Inspira cruzarse con la cabeza de carrera (¡eso es correr!).

KM 5: A 4' 27'' . Primer repecho y primeros chirridos. El ritmo sigue siendo el adecuado para el objetivo.

KM 6: A 4' 39''. Toboganes. Empiezo a sufrir. Baja la velocidad. Esto no es divertido. Empiezo a perder el colchón de segundos de los kilómetros más rápidos.

KM 7: A 5' 02''. Cuesta arriba (aunque no excesiva) hasta volver a salir de Arcentales a García Noblejas. Este kilómetro es mi bestia negra. Aquí nunca voy a gusto ni entrenando. Pierdo mis opciones, voy hecho una piltrafa. 

KM 8: A 4' 37''. García Noblejas-Emilio Muñoz. Otra vez terreno favorable. Tan sólo intento recuperar algo el resuello, me dejo llevar.

KM 9: A 4' 28''. ¡Arf!, ¡Arf! El cuerpo me pide a gritos que me pare de una puñetera vez.

KM 10: A 4' 30''. De nuevo toboganes suaves, aunque la más leve cuestecilla me parece ahora el Annapurna. Voy al borde del infarto. Me da tiempo a pensar que sobrevaloramos el poder de la mente sobre el cuerpo. Llego porque queda poco, no porque la voluntad empuje.

180 metros de regalo según mi GPS fruto seguramente de los zig-zags para adelantar y del propio margen de error del aparatejo. Ahí, no sé cómo, me salen fuerzas de la nada para hacer un absurdo sprint final.

Al final 46' 08'' tiempo neto oficial. No he conseguido el objetivo. Tengo que entrenar más y mejor, claramente. Bueno, pues así tendré un motivo para salir cuando no apetece. Nos vemos en Cercedilla el 18 de diciembre.





La carrera en mi GPS

martes, 4 de octubre de 2011

XXI CROSS DE LA PEDRIZA

Pura Pedriza

Como comenté en mi anterior entrada, estaba inscrito a esta carrera y por fin llegó el día. Son las 8 y media más o menos y La Pedriza bulle de actividad cuando aparco. Ya no hay sitio en el Parking de Machacaderas (profético nombre, vive Dios) y me toca dejar el coche en Canto Cochino, lo cual no es que me importe en ese momento, ¡pero ya veremos a la vuelta cuando haya que volver hasta aquí! Recogida de dorsal y chip, me encuentro con Jesús y Ricardo y a correr. Primer kilómetro por carretera y camino ancho, aquí el que tenga alguna aspiración de tiempo o posición debe ponerse en cabeza porque una vez tomada la senda de subida al Yelmo toca ir en fila india al ritmo del corredor que te precede dado lo estrecho de la ruta. Casi hasta la misma pradera del Yelmo es difícil remontar posiciones. Yo, fiel a mi estrategia (empieza despacio para acabar más despacio todavía), salgo atrás y atrás me quedo. Bueno, así no me sofoco demasiado en la primera subida fuerte hasta el collado de la Encina. Lo que sí que noto es calor, pese a ir a la sombra sudo como un pollo. Me voy hidratando a poquitos para evitar calambres más adelante. Pasado el collado de la Encina se enlaza con la senda que viene del Tranco por la que subí el otro día. Un empujoncito más  y ya estamos bajo la mole del Yelmo y el primer control. Quieras que no se agradecen, pese a que a que esto no ha hecho más que empezar, un vasito de agua, un tramito algo menos pedregoso, empinado y berroqueño y ponerse a trotar un poquito hacia el siguiente hito: El collado de la Dehesilla, donde cierran el control a la hora y cuarto.

En fila india, atascos en La Pedriza

Más cerca del Yelmo

Primer descenso del día, rápido, por terreno roto y senda sinuosa. En un pis-pas pasamos el chip por el segundo control. Por los pelos, miro el crono y llevo una hora y nueve minutos. A partir de aquí toca cambiar de marcha y meter la reductora pues llega el tramo para mí más temible de la carrera, que es la subida que desde Mataelvicial lleva a la pradera de Navajuelos. En este punto de nuevo hay que pedir la vez en la cola de corredores para poder entrar en la senda, que más que senda es una sucesión de escalones rocosos por los que se avanza ayudándose de manos y pies. Un laberinto de agujas y paredes de roca entre apacibles jardines. Noto cierta debilidad, la parte de la Pedriza Anterior ha hecho bien su papel de picador y me ha castigado. Tengo algún amago de calambre, cosa no extraña por lo forzado de las posturas que en ocasiones hay que poner para superar los obstáculos. ¡Coñe! y además tengo hambre. Y sed. Afortunadamente llego a la Bola de Navajuelos y la gatera por la que hay que pasar para sobrepasar el muro que nos separa de la Pradera de Navajuelos provoca un nuevo atasco y el consiguiente parón. Aprovecho y como un gel y bebo en abundancia.  No lo cuento, pero por lo menos se tardan diez minutos en pasar por el agujero. En este punto alcanzo a Ricardo, que como siempre va a muy buen ritmo.

¿Quién da la vez? Al fondo la Bola de Navajuelo, vigila.


El Torro
Pasado el túnel hay un tramito trotón por lo horizontal entre pinos que lleva directo hasta los pies de la Pared de Santillán, Nuevo paso estrecho para pasar al otro lado y en un periquete estamos en el control del Collado de la Ventana, bajo el imponente y complejo Cerro de los Hoyos que hay que superar, por el lateral afortunadamente, para llegar a la cima de La Pedriza en las ya cercanas Torres. Avituallamiento sólido y líquido. Me como unos anacardos que se me hacen una pasta en la boca pero que consigo deglutir, hay que ver lo que desgasta esto de intentar correr por la montaña. El compañero del control nos cuenta que ha subido ¡seis veces! hasta aquí para portear las 120 botellas de litro y medio que ha depositado en el collado. Como siempre impresionante la labor de la organización, que además de currar un montón y aguantarnos, encima  tienen palabras de ánimo para todos. Mención especial al marcaje del recorrido, espectacular y sin dejar lugar a duda alguna pese a lo complejo de la ruta. 
La Pared de Santillán

Superando piedras

Cerca del collado de La Ventana, al fondo el Cerro de los Hoyos



No sé si serán los anacardos o el buen rollo telúrico que me da esta zona de Pedriza pero este es el momento en que me encuentro con más fuerzas desde la salida. Lo espectacular del paisaje ayuda no poco a superar las continuas subidas y bajadas por canales que nos aproximan a los casi 2.000 m. de Las Torres. Pasamos por el Comedor Termes, una nueva gatera.  Se ve una hilera de corredores entre las rocas que desafían a la fatiga mientras los primeros hace rato ya que estarán descansando en meta. Qué plenitud, qué alegría, qué bonita es La Pedriza ¡copón!  Cima, a por el control del collado del Miradero. Avituallamiento sólido y líquido. Aquí han tenido la gentileza de  subir membrillo ¡como se agradece la delicatessen a 1.800 m! Sobre todo cuando espera el segundo tramo que más temo, que no es otro más que el descenso hasta el Prado Peluca, que recuerdo larguísimo de los tiempos en que me dedicaba a vagar por estos andurriales. Pero esto de correr hace el mundo más pequeño y no lo percibo tan largo como esperaba.Languidezco algo pero aún voy con fuerzas. A la altura de los Llanos el corredor que me precede se queda clavado y le paralizan los calambres. Aulla de dolor. Me paro un poco a darle ánimos e incluso le ayudo a estirar. Llegará muy poco después que yo, qué fortaleza. Las energías que me quedan las gasto subiendo el collado Cabrón, último obstáculo que nos ponen, no nos vayamos a creer que esto iba ser tan fácil. Corto y duro. No digo más. Me sorprendo bajando a buen ritmo por el lado de Charca Verde, hasta adelanto a algunos corredores. Luego sufro lo mío en los dos últimos kilómetros a media ladera al lado del río. Se presiente la meta pero no llega nunca. Al final todo llega. Ya están aquí casi todos. Hay ambiente de fin de fiesta. Me he tirado 4 horas y un mínuto disfrutando de esta aventurilla.

El comedor Termes

Las Torres
Las Torres


Llegando arriba

Ricardo. a toda máquina

Control de Collado del Miradero



La ruta en Wikiloc

La ruta en mi GPS

Clasificación de la carrera

Album con todas las fotos que he hecho.




domingo, 11 de septiembre de 2011

Entrenando en La Pedriza: Ascensión al Yelmo (1.714 m.)



Hace unos días he cometido la insensatez de inscribirme al Cross de La Pedriza, casi 20 km por las sendas pedriceras que a buen seguro van a exigir lo mejor de mí mismo. Como la cosa me impone cierto respeto, saco algo de tiempo y me lanzo a reconocer los vericuetos de La Pedriza en plan "trail runner", eso sí, a mis ritmos "paquetónicos". Pues nada, me presento con las primeras luces en el parking de Canto Cochino y decido recorrer la senda que, al lado del río (una vez cruzado el puente a la derecha) se dirige al aparcamiento, chiringuitos y restaurantes de El Tranco. Es un tramo de algo más de 2 km casi llanos que sirven bien para calentar los músculos. Me cruzo con algún acampado en la zona con cara de resaca. Veo algunas cabras que han bajado en busca de desperdicios comestibles. En el citado aparcamiento hay que tomar, casi nada más llegar a él, una senda que sale del callejón que forma el restaurante Casa Julián y otra finca. Atentos, que yo no he visto indicación alguna. Una vez entre jarales sí se ve claro por dónde es. Múltiples hitos y marcas blancas y amarillas. Incluso una pintada en una roca que, para no dejar lugar a la duda dice "Al Yelmo".  La senda no tiene pérdida, va por donde puede ir, si te sales te metes entre jaras y pedruscos. Veo algún punto rojo de la antigua señalización del camino. Hasta la pradera del Yelmo es todo subida con un par de escalones llanos, el último de ello llamado La Gran Cañada, agradable lugar con buenas vistas. Es magnífico terreno para alternar el caminar con el correr, que es para lo que he venido. La senda está bien pisada y tiene tramos de piedra y otros de tierra. La pendiente a ratos es fuerte pero hay descansillos que aligeran la fatiga. El característico paredón sur del Yelmo no se ve en todo el camino hasta que prácticamente te das de bruces con él. Este es:

El Yelmo


A esta altura me pasan dos corredores de montaña de verdad, ¡qué tíos, van como locos! y yo echando los higadillos. La ruta, en puridad, una vez llegados a la pradera del Yelmo, giraría a la derecha (Este) para ir por las proximidades del risco de El Acebo hacia el Collado de la Dehesilla.  Eso lo dejo para luego, quiero subir al Yelmo, que hace unos años que no lo hago. Para buscar la vía normal hay que ir al final de la pared hacía el Este y una vez allí buscar la cara orientada en dicha dirección y, trepando entre grandes bloques, encontrarse con la famosa grieta por la que, literalmente reptar hacia la cima. A mí me gusta más ir hasta la grieta, por la que inevitablemente reptaré, desde la cara norte. En un periquete me planto allí y subo trepando por el único  punto débil que se ve. Una vira hacia la izquierda que, sin dificultad y sin ser un acceso aéreo en absoluto, nos deja al pie de la susodicha grieta. Como máximo hay un pasito de II para superar un bloque. Nada especial. La grieta-chimenea permite o subir más elegantemente en oposición en algún tramo, o directamente  pegándose a la pared y yendo por el fondo de la misma. El paso más complicado, si es que se le puede adjetivar así, está al principio y consiste en la superación de un bloque empotrado en la chimenea. He comprobado que un niño puede pasar por debajo, yo evidentemente, no. Al final de la grieta hay que ir por placas poco inclinadas hacia la derecha hasta encontrar enseguida el vértice geodésico de la cima, gran mirador de La Pedriza, Maliciosa, la Cuerda Larga y la llanura madrileña. Alguna foto:

El Yelmo, Cara Este

El Yelmo Cara Norte, se sube por la diagonal hacia la izquierda

Diagonal desde abajo

La grieta

Dentro de la grieta, tiene algo de vuelta al seno materno

Vistas desde la cima

Un servidor de ustedes
Toca volver. Deshago la grieta y bajo por la cara este entre bloques a retomar la senda que me enfile hacia la pradera del Yelmo. Sin llegar a ella, giro a la izquierda y por terreno más o menos llano llego hasta el risco del Acebo, punto donde la senda toma rumbo norte y por terreno descompuesto y pedregoso llega hasta el collado de la Dehesilla, uno de los puntos clave de la Pedriza al ser una importante encrucijada. Si vamos al Este, salimos de La Pedriza por el Hueco de Coberteros. Si vamos hacia el Norte, nos metemos de lleno en el llamado Circo de la Pedriza Posterior por la intrincada zona de Mataelvicial, Riscos del Laberinto, Navajuelos... Por ahí creo que va al Cross de Pedriza, me tiemblan las canillas. Yo tomo la senda hacia el oeste que, al abrigo de la Umbría Calderón a un lado y el grupo de riscos de Cancho Amarillo, el Hueso, las Oseras, Las Buitreras, El Pájaro al otro, me depositará rápidamente al pie del famoso Tolmo, molondrio solitario y colosal cercano al refugio Giner y al Arroyo de la Majadilla. Cruzando el puente que hay en el Prado Peluca se toma el magnífico y ancho camino por algo conocido como Autopista de Pedriza que, en rápido descenso, nos lleva de vuelta a Canto Cochino. Me han salido unos 12,50 km que con paradas incluidas me han llevado 2 horas y media. No sé yo. Me despido con más fotos.

El Acebo

Hacia el Este

En el descenso al collado de la Dehesilla, arriba la Pared de Santillán

Collado de la Dehesilla, al fondo La Maliciosa

Peñalarco o El Hueso

El Tolmo

El Pájaro