domingo, 26 de mayo de 2013

La Maliciosa

Peñalara al amanecer
Dado el mal sabor de boca que me dejó la carrera de la semana pasada, he dedicado estos días a recomponerme físicamente y he improvisado una salida dominguera estilo blitzkrieg para no robarle tiempo de más a la familia y para resarcirme moralmente. Para este fin, llegar a casa a desayunar y llevarme buenas sensaciones, madrugo un montón y elijo una ruta fácil, corta y con paisajes espectaculares: La ascensión a la Maliciosa (2.227 m) desde el puerto de Navacerrada (1.858 m), excursión clásica que constituye el acceso más fácil a esta destacada cumbre guadarrameña. Además degustaré el primer tramo del Cross Tres Refugios que tuvo que ser suspendido este año. La ruta como tal no tiene pérdida: Se sale del mismo parking del puerto y directamente y sin calentar se sube hasta la estación superior del telesilla por la llamada Pala Montañeros, una pista de esquí que se va haciendo más empinada a medida que se asciende y que impide a los simples mortales el más leve trotecillo. Otra cosa será bajar. Esta vez, con las rodillas frescas, hasta disfrutaré cual cabra. Nada que ver con los calvarios pasados en estas pendientes (3 refugios, MAM...). Una vez acaba la cuesta fuerte en la estación superior (2.179 m), una fea caseta destinada a bareto, no hay más que seguir por pista de cemento  hasta la visible cumbre de Guarramillas o Bola del Mundo (2.260 m) con sus antenas. Después ya, virar a la derecha y  bajar por buena senda hasta el collado del Piornal (2.073). Hoy me he encontrado en él con un nutrido rebaño de cabras montesas, especie reintroducida en los años 80 o 90 y que al principio sólo se veía tímidamente en La Pedriza pero que cada vez está colonizando áreas más extensas. Yo nunca las había visto aquí. El tramo final es una pala pedregosa que por senda bien marcada lleva en un último empujón hasta la misma Maliciosa. Estoy un ratito en la cumbre disfrutando en absoluta soledad y silencio el impresionante panorama que se abre a mis pies, desde el nevado y lejano circo de Gredos hasta la Pedriza y Madrid. Me grabo las imágenes, que seguro harán más llevadera al rutina semanal. La vuelta por el mismo sitio. He dedicado un par de horas de caminar-trotar, paradas incluidas, a esta actividad.

Guarramillas, todavía defendida por neveros

Hacia Valdemartín y Cabezas de Hierro

La Maliciosa desde Guarramillas

Cabras en el Piornal

Desde Maliciosa hacia Cuerda Larga y la Pedriza

Peñalara, Valdemartín, Cabezas

Vistas al Suroeste

Panoramica

Cumbres de la Fuenfría y Valsaín

La Pedriza desde el Piornal


lunes, 20 de mayo de 2013

CROSS 3 REFUGIOS 2013 (REVISITED)

El trazado alternativo
Cerca del Puente de los Manchegos
Revisited y "afeitado". Este año, obligada por la adversa metereología en altura y los más de 40 centímetros de nieve caidos por encima del Puerto de Navacerrada, la organización de la RSEA Peñalara, en un alarde de buen criterio y mejor hacer, ha tenido que improvisar en pocas horas un recorrido alternativo al original. Con todo lo que ello comporta de marcajes, avituallamientos y demás. Así que de los 3.600 metros de desnivel acumulado y 30 kilómetros previstos nos hemos quedado en algo más de 18 km y mucho menos desnivel (no habrán llegado a 900 metros positivos). Eso sí,en la medida de lo posible se han respetado tramos del Tres Refugios clásico como la subida de Charca Verde al Puente de los Manchegos, que este año se ha hecho con muchos menos kilómetros en las piernas, y algunas de las sendas y pistas de la Cuerda de los Porrones. Y la salida se ha trasladado del Puerto de Navacerrada al Parking de Machacaderas, dentro del Parque de la Pedriza, donde a la hora de  de la carrera las condiciones eran bastante benignas, mucho más de lo previsto a la vista del temporal de los días pasados.

Arco de salida-llegada, el día magnífico a primera hora
Esta feo decirlo, pero yo a la postre casi agradeceré egoistamente la suavización forzosa de la prueba. Para mi ha sido un día para olvidar desde el punto de vista deportivo. Me he encontrado mal, flojo, sin fuerzas casi desde el primer metro. Al final he hecho buena la máxima de "si no puedes correr, trota; si no puedes trotar, anda; si no puedes andar, arrástrate". Literalmente he pasado por todos esos estadios. Más aún, en medio de los embotellamientos iniciales por las estrechas sendas que llevan a la Charca Verde, mientras la mayoría se quejaba yo, en secreto, pensaba "menos mal". Lo confieso.

Un respiro nada más empezar
Luego cuando ha empezado lo más duro y técnico de la carrera, el tramo por senda que asciende por el curso del Manzanares recién nacido entre el puente del Retén y el puente de los Manchegos, parece que me he entonado algo y he sentido que podía empujar más. Supongo que me ha motivado el que la grupeta a la que me pegado estaba encabezada por mi tío Ricardo, el incombustible. Pero ha sido un espejismo, nada más llegar a la pista del puente de los Manchegos, tapizada de nieve, he visto como su chaqueta naranja fosforito se iba alejando poco a poco rumbo al Collado de los Pastores. El vacío, esa es la sensación que he tenido. Como cuando en sueños quieres correr huyendo de algo y no avanzas. Me tomo un gel a ver si espabilo. En el collado, mirador asombroso de la Cuerda Larga, el valle del Alto Manzanares y La Pedriza no sé si el gel o que empieza la cuesta abajo por buena pista hasta la Cuerda de los Porrones hacen que recupere algo de ritmo. Más bien puede ser que simplemente dejo caer mis lorzas y me alío de nuevo con la gravedad para avanzar con poco esfuerzo. Llego a esta conclusión pues alcanzo a corredores notoriamente más ligeros que yo y que me habían adelantado subiendo por la pista. Empiezo a tener algunas molestias en el vientre, creo que he cogido algo de frío, cachis, lo que faltaba. Justo cuando, a los 4 kilómetros o así, nos sacan de la pista en el avituallamiento y empieza la última subida de unos 100 metros de desnivel para tomar la cuerda de Los Porrones para después bajar de nuevo cojo a Ricardo. Toma de contacto fugaz, pega un demarraje y me quedo otra vez. Le veo perderse entre los pinos... La bajada por medias laderas y sendas zigzageantes por el bosque se me hace infernal. He gastado lo poco que me queda. No disfruto, deseo llegar. Bajo como una abuelita. Hay un tramo de pista y ahí es cuando llega lo de arrastrarse que he dicho antes. Es terreno favorable pero no puedo. Me resigno, como una barrita, bebo agua y veo como me adelanta un tropel de corredores. Cuando ya alcanzo el último tramo de senda antes de meta me fuerzo a trotar suavemente y llego. Pocas veces con tantas ganas de acabar como hoy. Otros días llegarán más favorables, espero. Ricardo ha llegado un poco antes. Jesús, a quien he visto en la salida, yo creo que hasta ha tenido tiempo de echarse una siesta bajo un pino.

Camino del Puente del Francés, Ricardo marca el ritmo

Puente del Retén, este año algo precario por las crecidas

Senda al Puente de los Manchegos


Clasificación general


domingo, 12 de mayo de 2013

Vuelta a la montaña, entrenamiento en La Pedriza

Amanece sobre la Cuerda Larga

Tras la preceptiva semana de descanso absoluto después del Maratón de Madrid, esta semana he vuelto a correr pues el domingo que viene estoy inscrito al Cross de los Tres Refugios, dura prueba montañera con la que en los últimos años suelo empezar mi magra temporada de trail. Los dos años pasados he corrido el Cross a la brava, sin adaptación previa a la montaña, cosa que no parece especialmente aconsejable por el prolongado sufrimiento al que se someten músculos y articulaciones. No es que uno no haya pisado muchos prados en su vida, pero el paso de los meses saliendo menos de lo querría al monte hace deseable refrescar algo la memoria del cuerpo. Así que me hago un hueco y, a la hora que los noctámbulos de fin de semana vuelven a casa, me voy a La Pedriza a correr un rato. La ruta elegida es fácil y permite ser trotada al 100%, ideal para mis escasas pretensiones este día: Adaptarme algo (más psicológicamente que otra cosa) y disfrutar de un par de horas de primavera en el campo. Así que con la primera luz del día dejo el coche en el Parking de la entrada al parque y cojo la senda de Quebrantaherraduras que lleva al collado de ese nombre, bajo a Canto Cochino (a estas horas raramente solitario) y tomo la senda señalizada que según los carteles lleva al Cancho de los Muertos, lugar legendario donde los haya. La senda hace amplias y agradables lazadas por la vertiente oeste de la cuerda de Las Milaneras y termina depositándonos en el Collado del Cabrón, punto más alto de la ruta. La vuelta consiste en bajar por el empinado camino de la otra vertiente hasta la Autopista de la Pedriza, volver a Canto Cochino y desandar lo andado. Un bonito y suave entrenamiento. Dejo unas foticos.


Los Porrones. Por ahí andaremos en una semana

Últimas nieves .

La Maliciosa, el coloso de 3R

Grupo del Pajarito, el Galisol, La Vela... desde el Collado del Cabrón

¿El cabrón del collado?

El Yelmo y satélites desde Quebrantaherraduras

Desde Quebrantaherraduras hacia la llanura



lunes, 29 de abril de 2013

ROCK´N´ROLL MADRID MARATON 2013 (XXXVI MARATON POPULAR DE MADRID)



Como ya anuncié en mi anterior entrada, este año me tocaba de nuevo MAPOMA, ahora rebautizado como Rock´n´Roll Maratón & 1/2 (y 10 km, y el año que viene ya que nos ponemos, 5 km...), una de las obras cumbre del masoquismo contemporáneo que más al alcance tiene un troticochinero del Foro como el que esto suscribe. Este año han refinado el tormento y han decidido prolongarlo con un prólogo y un epílogo para dejar claro que esto no es cosa de nenazas. Para empezar, cerca de una hora de lucha entre hordas de aguerridos corredores peleando por llegar a los camiones destinados por la organización para recoger las pertenencias y ropajes de los participantes y llevarlos a la meta de Retiro. Bien es cierto que el calor humano que desprendía la apiñada masa ayudaba no poco a sobrellevar la gélida temperatura y a hacer más llevadera la espera hasta el banderazo de salida. Si es que nos quejamos de vicio... Vease como las redes sociales hierven de indignación ante esta gentileza de la organización, si es que tiene que haber gente para todo. Y luego a la llegada, pues otra dosis de sutil y placentero castigo por si los cuerpos de los maratonianos no habían tenido suficiente juerga con los 42.195 metros de continuas subidas y bajadas del circuito diseñado por algún émulo del Marqués de Sade: Yo he tardado cerca de 50 minutos en poder salir del corralillo destinado a hacer cola en plan soviético, en fila de a uno, para recoger el avituallamiento de llegada (tan necesario para gente débil y sin voluntad), luego recoger la ropa en el camión correspondiente y después poder salir casi al final del Retiro para volver a recorrer a la inversa este extenso y bello parque en el centro de Madrid y, a trompicones y maltrechamente, poder llegar al Metro. Lo dicho, esto no está hecho para quejicas y pusilánimes. Otro año, al que no le guste, que se vaya a correr un maratón llanito y con comodidades a la medida de corredores sibaritas y sin capacidad de resistencia (sin salir de España, dicen que Sevilla, Valencia o Barcelona).

Gran mogollón de salida

En lo personal, al margen de los goces descritos previamente, pues ha sido una carrera que ha discurrido según lo previsto y con sensaciones bastante buenas hasta lo que para mí ha sido el verdadero comienzo del maratón, este año más o menos en el kilómetro 36. Luego, pues a gestionar las ganas de pararse y entrar a tomarse una caña en alguno de los muchos bares del Paseo Imperial-Embajadores-Atocha y sus interminables pendientes. Supongo que el encontrarme con mis límites en kilómetro tan avanzado para lo que suelo ha sido debido a que, ¡por fin!, a la cuarta participación en MAPOMA, o como se llame ahora, ha hecho un día fresquito de verdad,con 3-4º C a la salida y no más de 10 º C a la llegada, y con viento en las zonas más desprotegidas por los edificios. Ideal.  Como era previsible, dada la masificada salida y la mezcla de corredores de las 3 distancias en liza, los primeros cinco kilómetros me han servido para calentar y me han salido más lentos de lo previsto dado que, más que retenerme yo, me retenían corredores aún más lentos que servidor. A lo mejor si hubiera empezado más rápido, el maratón en vez de empezar para mi en el km 36 habría empezado antes. Quién sabe. El caso es que los kilómetros han ido cayendo sin casi darme cuenta por un recorrido que, a lo mejor por lo familiar que ya me va resultando, esta vez hasta me ha parecido abarcable y me ha permitido irme fijando metas parciales como estrategia mental para no desfallecer ("venga ahora hasta Plaza Castilla", "un empujoncito más y ya estamos en la Gran vía", y así). Otra cuestión es que he ido casi toda la carrera con el crono- GPS apagado (la batería que se muere) y no he tenido referencia de tiempos casi hasta la meta. In situ, ni idea de cómo he pasado por la media, ni por el 32, ni nada de nada. Bonita sensación pues tan sólo me he preocupado de escuchar a mi cuerpo, y aunque me ha llamado de todo menos guapo, sobre todo mi rodilla izquierda que me ha dado la lata (o se la he dado yo a ella) casi desde el principio, me he ahorrado un estrés innecesario. Viendo los tiempos publicados por la organización he comprobado que he hecho la segunda media, mucho más dura especialmente en Madrid, tan sólo un par de minutos más lenta que la primera. Supongo que será por la euforia que me ha invadido momentáneamente por la Casa de Campo y algo después y que han compensado la caída brutal de ritmo de Alfonso XII y Alcalá. Al final, aunque hasta la tarde y con la publicación de los tiempos netos no lo he sabido, he conseguido el objetivo y he bajado por primera vez de 4 horas. Por los pelos, 3:59:00, pero lo que conseguido. Y eso que el tiempo bruto que he visto al pasar por meta era de 4:09:13. Esta claro que he salido muy atrás. Con suspense pero he logrado superar esa primera barrera de todo maratoniano. No sé si superaré más, a estas horas mientras escribo siento una pereza infinita, pero nos vamos conociendo y seguro que pocos días pensaré de nuevo en meterme en camisas de once varas. De momento, el 19 de mayo, otra vez el Cross Tres Refugios. Aiiiinsss.... ¿quién me mandaría a mí?... 

Y ya para finalizar esta croniquilla subjetiva hacer mención a tres detalles:

- Creo que este año la animación de la gente de Madrid, sobre todo con respecto a otros años, ha sido espectacular. Salvo zonas algo desangeladas por la zona Norte y partes de la Casa de Campo o del Parque del Oeste en general nos han arropado y animado como nunca. Y mira que hacía una rasca que para qué.

- El rollo este que se han inventado del mezclar Rock´n´Roll y Maratón pues hombre, supongo que habrá contribuido algo a cierta mayor afluencia de público en los puntos donde había grupos y escenarios pero a mí particularmente, dado lo inevitablemente fugaz de la escucha de las bandas, como motivación o animación de cara al corredor me ha resultado prescindible, más vale que cuidaran más otras cosas. Aunque he de decir que el paso por la Plaza de Callao coincidiendo con el riff inicial de Highway to Hell los AC DC que estaba tocando el grupo allí ubicado ha hecho que la bajada por Preciados hasta Sol la hiciera con un especial entusiasmo.

- Una pequeña digresión técnica, aunque tengo poca o ninguna autoridad al respecto. Mi primer maratón lo corrí con unas zapatillas NB de máxima amortiguación (creo que eran las 1062). Acabé con grandes dolores en las rodillas y en las articulaciones de ambos pies y se me manifestó una periostitis en  los siguientes días que terminó remitiendo con reposo. Como he comentado en otras entradas del blog llevo desde enero corriendo, al principio alternando con amortiguación, con unas zapatillas poco amortiguadas y con menos drop que las que usualmente utilizaba. No son nada radical, incluso seguramente sean heréticas para los minimalistas al uso (Asics Volt 33), pero para un biotipo pesadote como el mío y con una pisada algo rara (¿prono?, ¿supino?, ¿ninguna de las dos cosas o una cosa con cada pie?, hay opiniones encontradas) sí suponen un gran cambio que me ha obligado a cambiar la manera de correr estos meses pasados. He cometido la burrada de correr este maratón con ellas (ya las había utilizado en la Media de Madrid ) y a día de hoy, han pasado pocas horas, mi musculatura está mucho menos cargada que tras mis anteriores maratones. Los dolores en las rodillas tras muchos kilómetros no han sido mayores que con zapatillas amortiguadas (NB 1062, Saucony Echelon 2, Adidas Ride 3) y hoy ya puedo subir y bajar escaleras con normalidad. ¿Nos estarán tomando el pelo con tanta tecnología a precio disparatado?, ¿estaré abonando el campo para futuros problemas articulares y oseos y esto que describo no será más que un espejismo? No lo sé, el caso es que de momento me encuentro mucho más agusto corriendo así, de forma supuestamente más natural. Seguiremos informando.

lunes, 8 de abril de 2013

XIII MEDIO MARATON DE MADRID


Pues un año más, lo quiera o no a priori, aquí estoy de nuevo a la salida de este medio maratón. En este 2013 me toca MAPOMA así que me lo tomo como un test de cara a lo que pueda pasar dentro de 3 semanas. Y como soy poco sistemático y "científico" en esto de los entrenos pues no me termino de decidir si apretar o no, si reservar o darlo todo, si emplear la cabeza o si dejarme llevar. Al final pienso que lo mejor y lo que más me apetece es disfrutar de la mañana, esforzarme lo justo y concentrarme en mi recién adquirida filosofía, tan en boga, de paso corto, poca amortiguación y pisada de mediopié. Las sensaciones a la postre serán buenas, he ido suelto y a gusto la mayor parte del recorrido, quizás algo inconscientemente pasado de vueltas dado el sufrimiento súbito y algo brutal que me acomete en la cuesta de la C/Alfonso XII, ya casi al final, auténtica bestia negra de esta carrera y de Mapomas pasados y futuros (¡ay!). Resultado: Una hora cuarenta y cinco minutos y cuarenta tres segundos exactamente de tiempo neto oficial, no contrastado con mi cronómetro-gps, fallecido en el kilómetro 18.  Dentro del intervalo previsto, ni más ni menos. ¿Conseguiré este año bajar de las 4 horas en maratón? El clima, la alergia, entrenamientos suficientes y sensatos estas tres semanas y cómo amanezca mi cuerpo serrano el día de autos lo dirán... 

Salida de los que corren de verdad
Por lo demás: Reseñar una masificación ya casi límite de la carrera que impide coger ritmo hasta por lo menos el kilómetro 3, y eso que me he colocado donde teóricamente me correspondía. Supongo que business es business y como hay demanda pues no encuentro reprochable el aprovecharlo. Otras carreras hay más recogidas y disfrutables sin tanto agobio en el calendario madrileño. La organización,  pese a todo, correcta y contrastada en la dirección de las masas: avituallamientos líquidos suficientes, yo por lo menos no he tenido casi que esperar en el ropero, voluntarios como siempre admirables en sus ánimos y amabilidad... El tiempo en Madrid, fresquito como a mí me gusta, despejado e ideal para correr. La compañía, magnífica...

El recorrido

Clasificación general

domingo, 10 de febrero de 2013

XXIX MEDIA MARATON DE FUENCARRAL-EL PARDO. LA LEY DE LA GRAVEDAD


Hace cuatro años que participé por primera vez en esta bonita y clásica carrera del calendario popular de Madrid y no había vuelto desde entonces. El buen sabor de boca (y el dolor de piernas) que me dejó hacía que año tras año me tuviera que arrepentir de no inscribirme. Este año he querido que no me vuelva a pasar y la he elegido como primera competición de una temporada que no sé todavía muy bien a dónde me llevará. Probablemente a ninguna parte. Improvisaré como casi siempre. El caso es que, a la vista de los estragos que dejaron los festejos navideños en mi poco agraciado cuerpo para esto de los deportes de fondo, he conseguido encadenar un mes de entrenamientos semanales más o menos apañados y me he lanzado a ver qué sale.

La primera evidencia antes de tomar la salida es que estoy gordo, incluso demasiado gordo. He conseguido perder algún kilo desde principios de enero pero ando más cerca de los 85 kilos que de los 84 para 1,80 metros de altura. Pero en esta carrera, con el perfil que tiene, esto es una ventaja en los primeros 8 kilómetros, que son más o menos cuesta abajo, en algún tramo hasta muy cuesta abajo.  Simplemente con dejarme caer me pongo a 4,30 minutos el kílómetro sin ni siquiera resoplar. La ley de la gravedad... Luego se trata de gestionar sin excesos el tramo llano hasta el kilómetro 12  para no castigarse ante las largas y empinadas cuestas del maravilloso Monte del Pardo, otro de los jardines naturales de Madrid. A partir de la rotonda,  una vez pasados los cuarteles del pueblo de Pardo la carrera cambia de rumbo y entra en una de las cuestas por excelencia de las carreras de Madrid. Son más o menos 4 kilómetros de fuerte pendiente con un descanso intermedio. Pongo mi ritmillo y para arriba, llegando a la curva a derechas del kilómetro 16 (avituallamiento líquido) más o menos entero. Aquí la fuerza de la gravedad, como no podía ser menos, se experimenta con crudeza. Y eso que creo que voy asimilando y haciendo cada vez más mecánico el afán que, tras ciertas lecturas, me ha dado por intentar  correr, si no más y más rápido, por lo menos mejor. Oseasé, acortar la zancada, aterrizar con el antepié, alinear el cuerpo  y trasladar el centro de gravedad bajo la cadera. Más o menos. Una de las ventajas, dicen, es que  así se pone a la dichosa fuerza de la gravedad a favor nuestro y no en contra... No sé, pero lo cierto es que noto que mis piernas no sufren tanto como antes y me recupero múuuucho mejor. Habrá que insistir en el método.

Un traguito de agua y al lío. Otros dos kilómetros para recuperar cuesta abajo y luego a sufrir un ratito por las desiertas avenidas de Montecarmelo para volver hasta la pista de atletismo del Polideportivo Santa Ana, donde está la meta. En este tramo final las cuestas ya son una emboscada en toda regla,  empezándose a ver a corredores que han decidido andar en vez de trotar en plan zombie como yo. La última cuesta justo antes de la entrada a la pista me pone las pulsaciones al límite intentando bajar de 1h 50´. Total para nada pues al final excederé este tiempo unos segundos. Tampoco llevaba ningún objetivo concreto así que tampoco me importa. En resumen: Buena carrera y organización, buen tiempo (frío, 1 a 4ºC, pero sin viento), entorno privilegiado (ese monte del Pardo con la Sierra del Guadarrama muy nevada de fondo), trazado variado y exigente y buenas sensaciones físicas. Muy contento. Ahora a seguir bajando peso para no luchar tanto contra la gravedad.


lunes, 28 de enero de 2013

Entrenar en las Zetas de la Pedriza

Cerro Ortigoso y la Maliciosa Chica

Esta mañana de domingo me apetece un entrenamiento serrano sin complicaciones. La idea es hacer unos 20 kilómetros para ir cogiendo forma y que mejor sitio para todo esto que las llamadas "zetas" de La Pedriza. Estas no son más que, como su nombre indica, las amplias lazadas de la pista forestal que sube desde Charca Verde en La Pedriza hasta las laderas meridionales de la Cuerda Larga y que permiten un ascenso progresivo y cómodo por este precioso valle del Alto Manzanares. El amplio camino discurre casi todo el rato entre densos pinares y uno de los alicientes es llegar a la parte más alta  y despejada a contemplar los amplios panoramas que se abren alrededor. Hoy además he tenido la suerte de poder disfrutar del paisaje tocado por las nevadas de la semana pasada, lo cual también ha endurecido un poco el recorrido al discurrir más o menos los últimos 5 kilómetros de subida con una capa de nieve que, si bien al principio se negociaba sin problemas por la trinchera abierta por las pisadas previas, ya al final se iba difuminando y había que ir abriendo huella hundiéndose la pierna por encima del tobillo. Pero como mi propósito era simple, subir diez kilómetros y bajar esos mismos diez kilómetros hasta completar veinte sin llegar a ningún lugar en particular y las complicaciones con el terreno han empezado de verdad casi al final y encima he llegado adonde mejores vistas había de toda la ruta, pues miel sobre hojuelas. Una mañana perfecta que he compartido con las muchas cabras montesas, que me estaban esperando cerca del paraje conocido como Peña Carabinas, más o menos en el cruce de pistas del ramal que va hasta la pradera de La Nava (el cielo de los ciclistas de Madrid) y el que va hacia el Puente de los Manchegos. ¡Dichosas las cabras, que sólo se tienen que preocupar de comer y reproducirse! Un ratito de contemplación y a deshacer el camino. 


Huella en la pista

Hacia Maliciosa y la Cuerda de Los Porrones

Cabras con Las Milaneras de fondo
Un buen ejemplar

Cabezas de Hierro y la Sierra del Francés


Un rebaño cruzando la pista


Empiezo a hundirme demasiado

Panorámica de Las Milaneras

Panorámica 180º (Pedriza, valle del Manzanares, Los Porrones y Maliciosa)

La Pedriza con nieve, majestuosa

Grupo del Yelmo desde cerca de Charca Verde